Los buenos tiempos

Posted in Colaboradores, Personal, Tlacaélel on October 3rd, 2010 at 18:53 by Tlacaélel

Encontré el otro día a mi buen amigo Amaury (de la ingeniería). Me estuvo diciendo como le gustaba recordar los viejos tiempos y que, de vez en cuando, se metía al blog anterior (el padre de ésta mugre) y se ponía a leer lo que escribíamos cuando estabamos chavos. Se me ocurrió seguirle el juego y adentrarme en la nostalgia de los textos viejos. Pues si, la neta visto desde aquí si están graciosos esos posts. Mejores que aquí.

En ese otro sitio, mi nickname era Grim Reaper. Como aquí, yo era el que más escribía, sin embargo por alguna razón creo que mi estilo era mejor en ese entonces. Ni parezco yo. No se que ha fallado, pero considero que he perdido tanto capacidad de expresión escrita como combustible para cosas interesantes. Me ha venido ocurriendo que leo algunos textos de los que escribía en ese entonces y parecen ser infinitamente mejores de lo que puedo escribir ahora. No solo eran más mordaces, sino que en verdad decía cosas oprobiosas sin ningún miramiento por nadie. Luego hablaba de temas bien pinches raros. Como éste post, donde hablo de pornografía. No manches, y luego me sorprendo de por que me dicen lo que me dicen.

Estaba escuchando el otro día una conversación ajena en una combi, de un tipo que estuvo un tiempo en el ejército. Decía de como la dureza de la vida dentro del cuartel, hizo que al salir estuviera en otro canal. Que sentía como un odio hacia todos, hacia el mundo. Que le había costado trabajo adaptarse a los civiles y, en general, que había perdido la empatía (en sus palabras, que le valía madres todo). Mi hipótesis, es que la ingeniería se parece un poco al ejercito: te marca y te hace incompatible con la vida en el mundo exterior. Ahora si que cuando estás adentro, le agarras como un odio al mundo (bueno, nosotros y en mis tiempos…hoy ya no se). No solo es por toda la bola de imbéciles que tienes que soportar, sino porque uno mismo va a agarrando el modo de ser y acoplándose al ambiente. Te conviertes en uno de esos imbéciles que soportas. De ahí toda la rabia que se refleja en esos posts (yo digo). Irónicamente, creo que en parte eso era la chispa que permitía fluir el material digno de leerse: las cosas mala onda. El material que no respetaba a nadie, que no se preocupaba por un carajo. La vida en reclusión aparente como la que llevo ahora, con poco contacto social real y un buen de cosas pendientes por hacer, me han empezado a convertir en otra clase de monstruo: uno indiferente.

Aunque ahora digo más leperadas que antes, me doy cuenta de que sí me reprimo más para decir las cosas. A lo mejor es porque en realidad ya casi nomas hablo conmigo, y pues la verdad me caigo mal. No solo eso, sino que ya no hay “aventuras” como antes. Ya no hay viajes al cinemex de “Milagros” (en realidad está en la calzada de los Misterios, pero esa es otra historia). Ya no hay ir a comer con los chinos y burlarnos del “sasa” (por que no podía decir “salsa”). Ya no hay regresar con más estupideces que conocimiento en la cabeza. Vamos, ya no hay sonsacar al pinche Amaury para que dejara sus responsabilidades y nos fuéramos a hacer imbéciles a algún lado.

Nop, nos adaptamos a la vida entre civiles. Ahora, las “aventuras” son planeadas y la mayoría empiezan con “no, ese día no puedo”. Uno se da cuenta que de un día para otro las cosas son “tengo que” en lugar de “quiero”. Eventualmente te adaptas y te deja de importar. Temo un día despertarme y darme cuenta de que ya me vale madres hacer cosas nuevas, que solo ansíe que se acabe el día para volverme a dormir. De eso a darte cuenta en tu lecho de muerte de que desperdiciaste tu vida, debe haber muy poca distancia. Lo triste es que ya hay días de esos. Y, por más que lo quieras cambiar, la gloria no regresa.

El mundo se hace tan chiquito que se te pega a la piel. Aún cuando uno vuelve a juntar a la banda (que prácticamente no ocurre), esa vida ya se siente ajena. Uno tiene sus cosas en la cabeza, latentes, y ya no hay espacio para meter otras. Es mas, juro que el sentido de responsabilidad te hace menos intrépido. Los ñoños debe están rellenos de madurez (así como los gansitos están rellenos de cáncer).

gansodegollado

Alegoría de un ñoño

No quiero que mi vida acabe en un recuerdo de los buenos tiempos. Debería ser que todos los días, hasta el fin, sean los buenos tiempos. Es mas, prometo que antes de que acabe éste mes voy a escribir un post más parecido a los de antes, que tenga algún relato de alguna mini-aventura que le nazca a uno improvisar…esto no se puede quedar así.

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En busca del silencio

Posted in Colaboradores, Reflexiones, Tlacaélel on November 10th, 2008 at 3:02 by Tlacaélel

Regresar de la clase de música, siempre es agradable en cierta forma. Generalmente mi clase acaba a las 20:00hrs y yo voy llegando a casa entre las 20:40hrs y 21:00hrs. El trayecto es relativamente corto, el problema son los retrasos y esperas. A veces salgo diez minutos después. En ocasiones hay que esperar demasiado a que salga la combi. La cosa es que siempre hago alrededor de cuarenta minutos.

El trayecto se puede dividir en tres partes principales:

  1. Atravesar el centro de Texcoco para tomar la combi.
  2. Hacer el viaje en combi.
  3. Caminar desde donde me deja la combi hasta mi casa.

La uno, no me gusta. Hay mucho ruido, muchas personas, muchas luces. Eso no es agradable. De hecho es tan malo que a veces dudo de ir a clase porque, en verdad, odio pasar por ahí con todo ese ajetreo y gente rodeándote. La segunda me gusta menos. Es lo mismo que la primera, pero con todos adentro de un medio de transporte. La tercera, esa es la buena.

Digo, no es que me guste bajar de la combi para encontrarme en una calle larga, mal iluminada y solitaria, sino que me gusta apreciar ese contraste entre el movimiento y la calma. Esa parte del viaje sirve para escuchar tus pasos mientras caminas, voltear al cielo y ver las estrellas (sobre todo en estas fechas que está despejado), admirar la claridad de la luna y los juego de luces y sombras mientras avanzas. Mientras allá lejos está lleno de destellos deslumbrantes, aquí pasas y ni siquiera ves que haya luz dentro de las casas. De hecho, algunos tramos no se iluminan mas que por obra y gracia de la luna llena. En el centro de Texcoco no puedes escuchar tus pensamientos cuando en esta calle son armonizados por la cadencia de tus propios pasos. Ademas mientras avanzas no hay gente empujándose o poniéndose en tu camino, impidiéndote el paso. Si te detienes es porque decidiste detenerte, aunque sea para tener una mejor visión del cielo nocturno. Lo mejor de todo es la sensación de calma, una que solo se encuentra en la soledad. De que otra forma puedo describirlo…será como ver y escuchar el mar desde una playa virgen a las tres de la mañana.

Pensando en esto, me doy cuenta de que uno pasa tanto tiempo solo que se convierte en una forma de vida. La verdad siempre he sido solitario, y los intentos para dejar de serlo han probado ser ineficaces y nada agradables. Nunca me han llamado la atención las fiestas, eventos sociales ni nada que perturbe la paz en mi cabeza. Yo soy al que le gusta sentarse en la oscuridad solo para distraerse pensando estupideces. De hecho muchas entradas de blog se escriben así. Estoy sentado solo en la noche, pensando, y de improviso me llega el impulso incontrolable de escribir todo lo que me comunica esa tranquilidad (o intranquilidad silenciosa). Generalmente, eso me lleva a escribir todo lo que escribo en el rango de la 1:00 a las 4:00 de la mañana (¡como ahora!).

Uno llega a un punto donde se busca el silencio y la soledad para funcionar. Verbigracia, cuando tenía mas tiempo podía practicar una pieza musical por cuatro o cinco horas sin hartarme y sin escuchar nada más. También sucede cuando escucho música, o cuando veo alguna película o cosa que bajo de la red. No se como se pueden hacer esas cosas sin entrar en ese estado tan particular. Te acostumbras a reírte a carcajadas estando solo y a sostener monólogos en tu cabeza. Buscar el silencio y la calma en la soledad es como perder conciencia de uno mismo voluntariamente para entregarse a ella. Claro, eso te lleva a desprenderte un poco de la realidad y empezar a pensar las cosas en términos bastante ilusorios, lo que en verdad no es tan bueno. Después de pasar tanto tiempo así, terminas sin saber como comunicarte de manera adecuada con muchos de los pachangueros que vas conociendo y que no pueden concebir una vida como la tuya.

¿Al final que quiere decir todo eso? Que ser como soy te transforma en una suerte de paria, una criatura sobre la cual puedes especular y que es bastante difícil de asimilar. ¿Qué humano puede ser empático con alguien así si no sabes, porque no puedes saber, que es lo que siente? A veces es difícil saber que si alguien tuviera que morir, la mayoría de los que te ubican votaría porque fueras tú y se alegrarían de que nadie salio herido.

A pesar de todo, te acostumbras a vivir en tu propia cabeza y muchas veces uno es lo suficientemente egoísta para pensar que no necesitas a nadie…cosa que ha probado ser mentira. Pensándolo mejor no es tanto que te acostumbres a estar solo (de facto por supuesto), sino que sencillamente no te acostumbras al ajetreo y a los grupos grandes. En ocasiones ni siquiera puedes evitarlo.

Sea como fuere, el caso es que no creo poder dejar de buscar esa transición del ruido al silencio ni de la multitud a la soledad. Son esos resquicios, esos espacios tan llenos de vacío los que ven nacer las ideas que me hacen pensar como pienso, que me dan mi personalidad. Si, esta bien, igual y nunca llegue a ser nadie importante, ni consiga mucho dinero, vamos, tal vez termine en una fosa común siendo un alcohólico* o algo así, pero en verdad es difícil para mí pensar que la felicidad está en tener muchos amigos, ir a muchas fiestas (aunque depende que tipo de fiestas) y ser siempre popular. No digo tampoco que hoy sea feliz y, la la la, esté siempre cantando o hablando con los animales (hablo con algunos, pero no son bellos), pero le apuesto más a esto por la simple razón de que solo pensando en silencio puedo sentirme como yo y al mismo tiempo perderme y no darme cuenta que existo.

Bueno, ya fue mucho por hoy. Me despido de todos ustedes los que leen esta mugre (que si acaso irán disminuyendo en lugar de aumentar). Hasta otro post.

*Nota: Si soy Arturo, pero no soy alcohólico. Es solo un ejemplo. Evitar los comentarios sobre AA y cosas como esa. Diablos, ya no debo poner aclaraciones.

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