El 2do Viaje, parte 2 – The 2nd Trip, part 2

Posted in Colaboradores, English Posts, Personal, Tlacaélel on September 29th, 2009 at 20:39 by Tlacaélel
  
El 15 de Julio, a las 7:00 am, If y yo ya estabamos levantados preguntandonos que haríamos ese día. Estabamos algo decepcionados despues de la cruel broma que el destino había jugado con nosotros (ya saben, lo del mini-grupo del día anterior) y no estabamos muy seguros de cual sería la mejor forma de proceder. Despues de ponerle algo de cerebro, If tuvo la buena de tomar el OTRO tour (si, el que las chavas que no conocimos tomaron el día anterior). Al fin y al cabo ambos tenían en mismo precio así que supusimos que, en el peor caso, los costos no rebasarían a los del dia previo. Ademas, tal ves esta vez si tendríamos suerte…si, como no. Decidido el destino, nos dirigimos a tomar nuestro desayuno y, posteriormente, de nuevo a la agencia de viajes.

El tour que tomamos pretendía visitar las cascadas petrificadas de Hierve el Agua, Mitla y el árbol del Tule (entre otros). Tambien nos llevarían a ver el proceso de destilación del Mezcal y la fabricación artesanal de prendas y tapetes de lana.

En realidad no hay mucho que decir de ese día. Al menos nada interesante para el lector promedio de este blog. La unica cosa “notable” era el guía. Esta vez, no ibamos a necesitar un historiador tanto como el día anterior (de hecho, solo para Mitla). El recorrido estaba hecho principalmente para visitar lugares esplendorosos más que para aprender (el otro tour había sido menos demandante físicamente pero lleno de información interesante), por lo cual teníamos a un guía visiblemente menos preparado que el del día anterior. Lo que si pudimos aprender de él fue que la falta de profesionalismo puede encontrarse en todas partes. Dejó patente este hecho de inmediato. El grupo apenas había salido de la agencia cuando el guía interrumpio la lectura del programa, volteó a ver al chofer de la camioneta (si, esta vez teníamos un guía y un chofer como entidades separadas) para decirle “¡Mira a esa de allá!” mientras apuntaba su dedo hacía una mujer joven escasamente vestida que caminaba en la acera aledaña (lo que por alguna razón me hizo sentir algo menos culpable de estar vivo…). La cosa curiosa fue que todo mundo se asomó para ver a la chica como si fuera parte de las atracciones especificadas en el programa (en parte lo era, pero ese no es el punto). El tipo era bastante descarado. Ni siquera se intimidó con el hecho de que una familia Alemana iba con nosotros y lo miraba con interés, mientras éste padecía con un flujo incontenible de saliva escurriendo de su boca (quiero creer que solo le escurría saliva). Al menos la familia no entendía Español (bueno para ellos…y sorprendentemente para nosotros, ya que dijimos muchas estupideces que pudieron haber terminado con nuestro asesinato y, por ende, en un elogio conflicto internacional).

Visitar el árbol del Tule fue una experiencia interesante (aunque algo rara). Al llegar no podía creer que habíamos pagado para darle una vuelta a pie a un árbol. Fue como una profecía de lo que nos depara el destino (”Damas y caballeros, en el pasado le llamabamos a esto ‘arbol’…”). Incluso había niñitos trabajando ahí. Por un precio, los susodichos te acompañaban todo el circuito mientras te preguntaban sobre las formas que podías encontrar en el tronco (como cuando uno busca forma en las nubes…o en tarjetas con manchas de tinta negra). Era como pagar por un paseo con un psiquiatra sin licencia (oportunamente más barato que una escort…o un psiquiatra real).

La visita a las cascadas petrificadas fue realmente memorable. La vista desde la cima era impresionante. La subida fue algo dificil para nosotros (en especial porque mi equilibrio ya no es lo que solía ser…no, en realidad siempre ha sido malo) pero no tan dura como para evitarnos visitar las dos principales caidas. Nuevamente, tuvimos la oportunidad de morir saltando desde un risco, pero ninguno de nosotros tuvo las agallas. Bueno, de hecho If se comportó bastante imprudente en ese aspecto. Parecía muy interesado en asomarse hacia el precipicio para ver el fondo. Incluso se rió desafiante cuando le señalé el letrero que decía “¡Cuidado! No asomarse mucho.”. En verdad no se que es lo que lo hace hacer cosas como esa, yo solo no pude llegar así de lejos. Mas aún, el piso estaba húmedo y resbaloso (y, reitero, mi equilibrio es bastante malo…). Por un segundo imaginé a If cayendo de la cascada. Deje de reir cuando me ví a mi mismo en mi mente teníendo que atascar su cadaver en mi mochila para llevarlo de regreso (lo que no creo que se considere como equipaje ligero).

Para la última parte del tour, visitamos el ya mencionado taller artesanal de fibras de lana (que If no quiso comprarse un chaleco para salir forrado de lana) y la zona arqueológica de Mitla. Por un tiempo, Mitla fué un centro económico y político de importancia para los Zapotecos (especialmente despues de la caida de Monte Alban). Los arqueólogos tambien han encontrado evidencia de que la cultura Mixteca estuvo presente en la zona. Como Monte Alban, Mitla fue fundada por los Zapotecos y despues usada y enriquecida por los Mixtecos cuando éstos tomaron el control de la ciudad.

Como el día anterior, regresamos a Oaxaca en la tarde. Tuvimos un recorrido final por los alrededores de la ciudad, tomamos unas fotos y finalmente partimos hacia San Cristobal de las Casas. Fue una visita interesante, ojalá pueda regresar algún día. En fin, ahora, unas fotos.

15th of July, seven o’ clock in the morning and both of us (Alex and I) were already up, wondering what we would do that day. We were somewhat disappointed after destiny’s cruel joke on us (you know, the thing with the girls and such) and we weren’t really sure of what would be the best move. After some thinking, Alex (If) had a good idea: What if we take the OTHER tour? (yes, the one that the girls from the day before had taken). It had the same price than the one we took, after all, so we supposed that, in the worst case, we would spend the same amount of money. And, perhaps we would be luckier this time…yeah right. That settled, we headed to the municipal market for breakfast and then again to the travel agency.

The tour we take was meant to go to the petrified waterfalls at Hierve el Agua, Mitla and the Tule tree, among other places. We would also see the distillation process of Mezcal and the artesanal loom-made weavery and wool dyeing.

There is not really much to say from that day. At least nothing of interest for the average reader of this blog. The only “remarkable” thing was our guide. This time, we weren’t really needing an historian like the day before (well, just for Mitla). This tour was mainly for sightseeing rather than learning (the other tour was somewhat less sporty but full of enjoyable facts), so we had a less prepared guide than the day before. What we do learned is that lack of professionalism can be found anywhere! It started right away. The group had just departed from the agency when the guide interrupted the reading of the schedule, turned to face the driver of the van (yes, this time we had a guide AND a driver in separate entities) and told him “Look at that one!” while pointing at a young woman of scarce clothing who was walking on the street (for some reason, I suddenly started feeling a little less guilty of being alive…anyway). The funny thing was that everyone turned to see the gal as if she was part of the attractions listed in schedule (in part she was, but that’s not the point). The guy was pretty shameless. He wasn’t even intimidated by the fact that a German family was in the group, watching him curiously as he drooled over the girl (I want to believe he was drooling only). At least they didn’t understand Spanish (good for them…and surprisingly for us, because we said a lot of stupidities that could have ended with our murder and, therefore, an international praise conflict).

Visiting the Tule-tree was a quite interesting (and a little weird) experience. I couldn’t believe that we actually paid for a walk around a tree. It was like a prophecy of what is to come (”Ladies and gentleman, in the past we called this a ‘tree’…”). Oddly enough, there were kids working there too. For a price, they would walk with you the whole circuit while asking you which forms you could find in the trunk (like when searching forms on clouds…or on cards with patches of black ink). It was like paying for a walk with an unlicensed shrink (besides cheaper than a escort…or a real shrink).

The visit to the petrified waterfalls was truly memorable. The view from the top was amazing. The climb was a little hard for us (specially for me, my equilibrium is not what it used to be…nah, actually it has always sucked) but not as hard as to prevent us from visiting the main two falls. Once again, we had the chance to die by jumping off a cliff, but neither of us had the guts. Well, Alex was quite reckless in that matter. He seemed pretty interested in leaning over the cliff to see the bottom. He even laughed defiantly when I pointed him at the sign that read “Caution!, don’t lean.”. I really don’t know what makes him do things like that, I just couldn’t go that far. Furthermore, the floor was wet and slippery (and, again, my equilibrium is pretty bad…). For a split second I imagined him falling off the damn waterfall. I only stopped grinning when I pictured myself having to carry his corpse stuffed inside my backpack (and he is, by no means, light luggage).

For the last part of the trip, we visited the aforementioned weavery and the archaeological site of Mitla. For some period, Mitla was an important economic and political center for the Zapotecs (specially after the fall of Monte Alban). Archaeologists have also found evidence on the presence of the Mixtecs there. Likewise Monte Alban, Mitla was founded by Zapotecs and then used and enriched by Mixtecs after they took control of the city.

Like the day before, we returned to Oaxaca in the afternoon. We had a final walk around the city, took a few photos and finally departed to San Cristobal de las Casas. It was a fine visit, hope I can return someday. Now, some photos.

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El 2do Viaje, parte 1 – The 2nd Trip, part 1

Posted in Colaboradores, English Posts, Personal, Tlacaélel on September 16th, 2009 at 17:17 by Tlacaélel
  
El mes ante pasado If y yo fuimos en nuestro viaje anual a cualquier lado. El viaje del año pasado al norte de la república fue un éxito rotundo (más o menos), por lo cual esta vez decidimos que lo ideal era visitar ahora la parte sur. Mas específicamente, Oaxaca y Chiapas. El plan original incluía dos estados más, pero el hecho es que somos unos apretados que caminamos con los codos, por lo cual decidímos que no ibamos a gastar “tanto” como la vez pasada (que no fue mucho siendo que dos días seguidos dormimos en camiones o terminal de autobuses) aunque eso nos restringiera un poco. El plan no incluía comer de la basura, por si se lo preguntaban. Ademas de eso, yo quería visitar varias zonas arqueológicas en ámbos estados (solo llegar y aprender toma mucho tiempo), por lo cual decidimos hacer un viaje algo más conciente y calmarnos un poco con eso de “muchos estados”. Hay que recordar que el viaje pasado fue bastante estricto en cuanto a itinerario. Visitamos un estado por día (4 estados en 4 días) y en realidad no tuvimos tanto tiempo como para estar completamente satisfechos de lo que aprendimos en cada lugar. A pesar de todo no fue tan malo, más que nada porque nuestro objetivo ese año era llegar lo más lejos posible con el menor presupuesto. De todos modos pudo ser mejor, por lo cual esta vez decidimos ir a sitios específicos. En particular me interesaban dos: las ciudades de Palenque y Monte Alban (Maya y Zapoteco-Mixteca respectivamente).

El 14 de Julio a las 0:30 horas (medianoche de un Martes), el viaje inició. En realidad éste inició para mi un poco antes (como por 4 horas). Yo tuve que viajar de Texcoco a la ciudad de México y, de ahí, a Puebla (donde me encontré con If). Desde ahí, tomamos un autobus a la ciudad de Oaxaca (de hecho, el último programado hasta las 5:00 am).

Como a las cinco (o seis, no recuerdo bien) de la mañana, llegamos a Oaxaca. Nuestro primer problema empezó practicamente de inmediato, minutos antes de bajar del autobus. El conductor anunció “Bienvenidos a Oaxaca, estamos en la terminal X. Esperen en el autobus si van a la terminal Y”. Para mi, eso fue como si me estuviera hablando en Chino (”¿terminal que?”). Habíamos asumido que llegaríamos a una terminal central con mucha gente y eso (sin albur), pero no fue así. A diferencia de lo que ocurre en Ciudad de México, en Oaxaca cada compañia de autobuses tiene sus propias terminales independientes dispersas en las afueras de la ciudad. “¿Qué vamos a hacer?” le pregunté a If, pero el parecía más drogado confundido que yo. Decidimos que nuestra mejor opción era esperar a descender de la unidad hasta que todos bajaran (que fue justo lo que hicimos). Terminamos en lo contrario de lo que habíamos esperado, una muy pequeña y vacía terminal, antes del amanecer y sin saber donde estábamos. No teníamos ninguna de las ventajas de una central (información de la ciudad y acceso al transporte público local). De plano no esperabamos algo como ésto. Ademas, nada parecía estar ocurriendo en las calles. No había autos, ni camiones ni nada. Nuestra primera impresión fue “tengo miedo, frío, hambre y ya me quiero ir a mi casa”. Como pude aguanté las lágrimas y, despues de hablarlo, tomamos una nueva decisión: “caminemos en la oscuridad hasta que encontremos algún lugar donde podamos cambiar nuestros pañales”. Eso fue justo lo que hicimos (caminar).

Vagamos un rato. Yo recordaba haber visto un letrero desde el autobús que decía “Oaxaca Centro”, pero no estaba muy seguro. Cada calle que cruzabamos parecía más oscura que la anterior. De hecho, yo iba tropezandome por la falta de luz (y la banqueta mal hecha). Proseguimos nuestro camino por unos minutos hasta que encontramos una calle muy bien iluminada y con una banqueta decente. Como en los dibujos animados, teníamos dos opciones: seguir a la izquierda por el camino tenebroso, oscuro y mal hecho o ir a la derecha al camino feliz, bien iluminado y reluciente. Como en los dibujos animados, no supimos que camino escoger de inmediato (si, si pasa, aunque tal vez sea solo porque nuestra vida es como un gran, interminable, capítulo del chavo del ocho…pi pi pi pi pi pi pi). Usando el sentido común (y volados), elegimos la calle bien iluminada y, desde ahí, todo pareció arreglarse. La luz me permitió revisar un mapa que traía en mi mochila y, unos minutos despues, ya estabamos sentados y riendo en el zócalo de la ciudad (con nuestra ropa interior limpia…creo).

Tras haber superado la primera impresión pseudo-negativa recordamos que aún teníamos hambre, lo que nos movió a buscar el mercado para cazar unas ratas como nuestro desayuno. Desayunamos una comída típicamente oaxaqueña, enfrijoladas con tasajo y chocolate (a precios bastante accesibles), para posteriormente buscar algo de información concerniente a Monte Alban. Uno de los problemas más grandes que encontramos fue que, por alguna razón, las personas suponian que traíamos automovil. Aparentemente, no hay forma de llegar a la zona arqueológica en transporte público. Por suerte, un policía nos dijo de una agencia de viajes local que ofrecía visitas guiadas a la zona desde la ciudad (¡con historiadores auténticos como guías!).

Sin mucho esfuerzo encontramos la mini-agencia y, a falta de un plan mejor, compramos el tour (de cualquier forma encajaba perfecto en nuestro presupuesto para ese día). El programa consistió en un día completo de visitas a diversos pueblos aledaños a la ciudad y, por supuesto, el transporte a Monte Alban (que era el plato fuerte y parte central del paseo). Una camioneta iba a pasar a recogernos a las 10:00 am. Serían alrededor de las 9:45 cuando pagamos, así que tuvimos que esperar unos quince minutos. Ahí fue cuando ocurrió, una de las decepciones más grandes del viaje.

Estabamos ahí esperando, cuando notamos a dos chavas jovenes (como de nuestra edad) que parecían ir solas. If volteó rápidamente a verme, como diciendo “¿Qué tal si nosotros…?”. Yo de inmediato rechacé su idea. Normalmente somos patéticos en lo que a mujeres toca (para los que no lo habían notado en posts anteriores), y en ese instante no había razón para creer que ocurriría lo contrario. Instantes despues, otro par de chicas con características similares (aproximadamente nuestra edad, viajando solas) entró al vestíbulo. “No, esto no es posible”, pensé. If y yo nos volteamos a ver al mismo tiempo. La situación estaba pidiendo acción a gritos. Era como una señal divina. Casi podía oir a Dios decir: “Tranquilos, si falla una vez aún hay posibilidad de triunfo”, o aún mejor, “¡No te acobardarás!”. Despues de un momento de silencio, dije finalmente lo que ámbos pensabamos: “si tu lo haces, yo lo hago”. El sonrió nerviosamente y, al instante, ya estabamos más puestos que un gorro. El plan era sencillo, hacer contacto, intentar llevar una plática y, con algo de suerte, podríamos al menos conseguir amigas por el resto del día y dejar de ser tan patéticos (finalmente, despues de todos estos años).

Ahora, voy a dar un segundo para que los que me conocen terminen de expresar el ya clásico “si, como no”, “ahora uno de vaqueros”, “en sus sueños”, “está pendejo” y similares…¿ya? Si, si, yo lo se. Estoy muy imbécil en esa área (todo lo que tenga que ver con ser social) pero ese día, por alguna razón, sabía que estaba hecho para eso…que ambos estabamos hechos para eso. Tal vez era la adrenalina recorriendo mi cuerpo o algo. De todos modos, nunca supimos de lo que eramos capaces. Un minuto despues salió un tipo con una lista de nombres y metió a todos en una camioneta…excepto a nosotros. Ellos NO iban a Monte Alban. Nuestro grupo terminó siendo una pareja ya mayor que estaba visitando el país (ahora que sus hijos eran adultos) y nosotros. Casi podía ver a Dios rodando en el suelo y burlandose a carcajadas de nosotros. De verdad, fue una broma tan perfecta que empecé a dudar de mi ateísmo. Una cosa es cierta, si Dios existe tiene algo contra nosotros…el bastardo (aunque se rifó). Al menos no eramos los únicos inconformes. La señora del grupo nos echó una ojeada y le preguntó al guía, visiblemente irritada, “¿éste es todo el grupo?”. La historia de mi vida.

De la pareja solo puedo recordar el nombre del marido: Armando. No es sorprendente, escuché su nombre cientos de veces. La esposa se la pasaba dandole ordenes, diciendole lo aburrida, cansada o inconforme que estaba. “¡Armando!, ¡No le tomes fotos a eso! ¡No sabes usar la cámara!” o lo contrario, “¡Armando! ¡Toma una foto! ¿Por qué no tomaste la foto?”. El probre Armando solo contestaba, cada vez, “si, querida”. Lo más raro era que la vieja parecía querer contestar cada pregunta, sin importar que no fuera para ella. Si Armando le preguntaba al guía sobre la camioneta, ella hablaba sobre la camioneta que tenía en casa o la camioneta de su exitoso primogénito. Si el guía le preguntaba a Armando sobre sus vacaciones, la esposa de Armando se quejaba del transporte, el servicio de hotel y el calor. Era como un muy molesto radio sonando en el fondo de todas las conversaciones. Hablaba sin parar, interrumpiendo con detalles inútiles de su vida (*silbidos*) al punto que ya a nadie le importaba lo que comentaba (excepto a Armando, por supuesto). Solo una vez Armando tuvo pelotas para responder con ira. La mujer le estaba intentando quitar la cámara porque “no estaba haciendo un buen trabajo”. El respondió a su petición, para sorpresa de todos, con algo como “si alguien se pudiera callar yo podría tomar buenas fotos”. Aún despues de eso, se siguió quejando.

El tour fue bastante interesante. Aprendí mucho sobre Monte Alban, especialmente sobre la fundación y el periodo clásico. En general, los mexicanos tienden a asumir que México precolombino es solo el post-clásico (como 200 años antes de La Conquista, en 1521), lo que es bastante tonto si pensamos que la cultura más antigua encontrada en lo que hoy es territorio mexicano es la Clovis (una industria diseñada para la caza de mamíferos pleistocénicos, ¡de hace aproximadamente 10,000 años!). Incluso hay un museo cerca de la ciudad de México (no hablo del museo de Historia Natural) donde los antropólogos dan testimonio del descubrimiento del llamado “Hombre de Tepexpan” (un esqueleto de unos 5,000 años encontrado en el Valle de México) y proporcionan algo de evidencia sobre la caza del mamut. En resumen, me divertí mucho.

Tambien fuimos a varios pueblos alrededor de la ciudad. Visitamos los talleres que producen alebrijes de madera y cerámica con barro negro. A, y casi lo olvido, fuimos al ex-convento de Cuilapan, uno de los edificios más viejos en Oaxaca. Fue usado para evangelización en masa por los dominicos y sirvió para asuntos políticos durante el siglo XIX (de hecho fue el sitio de ejecución de Vicente Guerrero). No nos olvidemos de que varios políticos prominentes de la época fueron oaxaqueños (no tengo que mencionarlos, ¿o sí?).

Alrededor de las cinco de la tarde, ya estabamos de vuelta en la ciudad. Comimos en una comida corrida cerca del centro y, despues, decidimos que ya era hora de irnos. Fuimos a la estación de autobúses a pedir boletos hacia San Cristobal de las Casas (Chiapas) pero, para sorpresa nuestra, ya no había. No tenían boletos hacia allá hasta la noche del día siguiente. No estaba en nuestros planes quedarnos en Oaxaca dos días (no estaba en el presupuesto), pero no tuvimos opción…y en realidad no me arrepiento. De hecho volvería a ir a visitar todo lo que falta (que sigue siendo mucho). Bueno, creo que es demasiado por hoy. Solo un par de fotos para mostrar lo que vimos el primer día y eso sería todo por ahora.

Two months ago Alex (”If”) and I went on our annual trip to anywhere. Last year’s trip to the north was a success, so this time we decided to take a tour to the southern part of Mexico: Oaxaca and Chiapas. The original plan included two more states, but the fact is that we didn’t want to spend more money than last year’s. Besides, I wanted to visit several archaeological sites in both states (getting there and learning is very time consuming), so we decided to do a more conscious trip and calm down a bit with the “more states” thing. In the past trip we had a very strict schedule. We visited one state per day (4 states in 4 days) and we didn’t get enough time in each place to be completely satisfied. It was not bad, but it could have been better. Anyway it truly doesn’t matter, that occasion our main objective was to get the farthest possible on a minimal budget. This time, however, I was there to visit at least two certain places: the ancient cities of Palenque and Monte Alban (Mayan and Zapotec-Mixtec, respectively).

The 14th of July at 0:30 hours (midnight of a Tuesday), we hit the road. Actually the trip started earlier for me (around 4 hours earlier). I had to travel from Texcoco to Mexico City and then to Puebla, where I met Alex. From there, we took a bus to the city of Oaxaca (the last programmed ’til 5:00 am).

At around five (or six, don’t remember quite well) o’ clock in the morning, we arrived to Oaxaca. Our first problem began immediately, minutes before we went off the bus. The driver announced “welcome to Oaxaca we are in bus station X, wait in the bus if your destiny is bus station Y”. For me, it was like he was talking Chinese (”bus station what?”). We had assumed we were going to arrive to a bus central station with lots of people and such but, oh, boy!, was I wrong. In Oaxaca, unlike Mexico City, each bus company has it’s own independent stations (with few exceptions) dispersed around the boundaries of the city. “What are we going to do?” I asked Alex, but he seemed even more confused than me. We decided that the best thing to do was to wait until everyone went down (and that’s what we did). We ended in the exact opposite of what we were expecting, a very small and empty terminal, early in the morning, with the sky still dark and with no clue of where were we. We had none of the advantages of a central (information about the city and easy access to local transportation). We surely didn’t expect something like this. Furthermore, nothing seemed to be happening in the streets. No cars, no buses, no nothing. Our first impression was: “I’m afraid, I’m cold, I’m hungry and I want to go home”. I managed to restrain the tears (and call my mommy) and, after some talk, we took another genius decision: “let’s walk in the dark ’til we find some place to change our diapers”. And that’s what we did (walk).

We walked for a while. I remembered having read a sign through the window of the bus pointing towards the center of the city, but I was not so sure. Each street we crossed seemed darker and darker. In fact, I was tripping every now and then because I couldn’t see the floor clearly (and it was bumpy). We kept our pace for a few minutes until we reached a very well lit street with decent street-walks. Just like in cartoons, we had two choices: keep walking on the grim, dark and bumpy road on the left or take the happy, bright and shiny road on the right. Just like in cartoons, we couldn’t decide which street we should take (yep, it really happens…maybe just because our life is like a big, endless comedy show). Using common sense (we threw a coin), we chose the well lit street and, from there, everything got better. Light let me check a map I had in my bag and, ten minutes later, we were sitting and laughing in the main square of the city (with clean underwear…I think).

After the first somewhat negative impression was gone, we remembered we were still hungry so we went to the local market and had something to eat. We ate a oaxacan typical breakfast, enfrijoladas with tasajo and hot chocolate (at very accessible prices I must say), and then we just searched for some information on how to get to Monte Alban. One of the biggest problems we found was that, for some reason, people expected us to have a car. Apparently, there is no way to get to the archaeological site by public transportation. Luckily, a cop told us of a local travel agency that offered guided tours to the site from the city (with real historians as guides!).

Without too much trouble we found the agency and, lacking of a better plan, we bought the tour (it matched perfectly our budget for the day, anyway). The program consisted in a full day of visits to several towns and places of interest around Oaxaca, being the main attraction Monte Alban (we spent nearly half-day there). A van was going to pick up the group at 10:00 in the morning. It was around 9:45 already, so we had to wait for about fifteen minutes. That’s when it happened, one of the biggest turn-downs of the trip.

We were there, waiting for the van, when we spotted two young girls about our age that seemed to be by themselves too. Alex turned eagerly towards me, his face saying something like “what if we…?”. I immediately rejected the idea. We are usually pathetic around women, and certainly there was no good reason to think it would be otherwise that day. A moment later, another pair of girls of about our age came in and sat in the lobby. Once again, they seemed to be traveling by themselves. “No, this can’t be”, I thought. Alex and I glanced at each other. It was like a divine signal. The situation was begging for action. I could hear God saying: “here guys, if you suck once, you can try again”, or even better, “thou shalt not chicken out”. After a short moment of silence, I finally said what we were both thinking: “If you do it, I do it”. He smiled nervoulsy and we were all set. The plan was simple, make contact, talk a bit and, with some luck, we could hang out all day with them and stop being so pathetic (finally, after all these years).

I’m pretty sure that those who know me started bullshiting just moments after reading the last paragraph. I know, I know, I’m practically disabled it that area (anything social) but that day, for some reason, I just knew I was meant to do it…we both were. Well, at least I thought we were. Maybe it was adrenaline rushing through my body or something. Anyway, we never knew what we were capable of. About a minute later, a guy with a list of names appeared out of nowhere and took everyone into a van…except for us. They were heading somewhere else other than Monte Alban. Our group turned out to be an older couple visiting the country by themselves (now their children were full grown-ups) and us. In less than a minute, we returned to our pathethic reality (which seemed slightly more pathetic than before). I could almost see God laughing his ass off. Really, it was such a perfect joke I even started having doubts about my atheism. One thing is certain, if God exists he has a grudge against us…the bastard. At least we weren’t the only ones unhappy. The lady of the couple took a glimpse of us and asked the guide, somewhat irritated, “is this the entire group?”. The story of my life.

From the couple, I can only remember the name of the husband: Armando. It’s not a surprise, I heard his name lots of times. His wife was just giving him orders, telling him how bored, sick or unhappy she was. “Armando!, don’t take photographs of that! You are just misusing the camera!” or the opposite “Armando! Take a photo! Why didn’t you take the photo?”. Poor Armando just answered, every time, “yes, darling”. Oddly enough, Armando’s wife seemed to be answering every question, no matter if it was not intended to her. If Armando asked the guide about the van, she talked about the van she had back home or the van of their successful son. If the guide asked Armando about their vacation, Armando’s wife complained about transportation, hotel service and heat. She was like a very annoying radio in the background of every conversation. She talked non-stop, interrupting with useless details of her life to the point where nobody cared what she was saying (except for Armando, of course). Just once Armando had the balls to respond with anger. The woman was trying to take away their camera from him because “he was not doing a good job”. He answered to her petition, to everyone’s surprise, with something like “If someone would just shut up I could take great photos”. Even after that, she kept complaining.

The tour was quite amusing. I learned a lot of Monte Alban, specially about it’s foundation and the classic period. In general, mexicans tend to assume that precolumbian Mexico is just the post-classic period (about two hundred years before the conquest by Cortes, in 1521), which is quite stupid if you think that the oldest culture found in what today is mexican territory happens to be Clovis (an industry designed for the hunting of mammals from the Pleistocene, from about 10,000 years ago!). There’s even a museum near Mexico City (I’m not talking of the museum of Natural History) where anthropologists give testimony of the discovery of the so called “Tepexpan Man” (an skeleton of about 5,000 years found in the Valley of Mexico) and some evidence on the hunt of mammoths. Anyway, in short, I had a lot of fun.

We also went to several towns surrounding the city. We visited some workshops that produce wooden alebrijes and ceramics with barro negro (”black clay” would be a proper translation I believe). Oh, and I almost forget, we went to the Cuilapan ex-convent too (an edification from the XVI century), one of the oldests buildings in Oaxaca. It was used for mass evangelization by the dominics and it served for political duties in XIX century (e.g., it was the site of the execution of Vicente Guerrero). Let’s not forget that several prominent politicians of that century were oaxacans (I don’t have to mention them, or do I?).

At about five o’ clock in the afternoon we were back in the city. We went to have some dinner near downtown and, after that, we decided we were ready to part. We went to the bus station to ask for tickets to San Cristobal de las Casas (Chiapas) but, to our surprise, we were late. They didn’t have anymore tickets to Chiapas until next day’s evening. It was not in our plans to stay two days in Oaxaca (it was not in the budget), but we had no choice…and I truly not regret it. Ok, I think that’s all for today. Just a couple of photos to show what we saw and that would be all for now.

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