Ruqueando

Posted in Personal, Tlacaélel on February 26th, 2012 at 20:27 by Tlacaélel

****NOTA IMPORTANTE****
DADO LA BAJA CALIDAD QUE LOS POSTS HAN TENIDO A ULTIMAS FECHAS, HE DECIDIDO QUE ERA HORA DE CERRAR. POR ESO MISMO, ESTE ES EL ÚLTIMO POST DE ESTE BLOG.
****FIN DE NOTA IMPORTANTE****

Hace no se cuantos meses recibí un mail de una tipa que conocía cuando estaba yo chavo y que traía adjunto un video del fulano ese de Heroes del Silencio. Era un correo corto, me decía que ella asociaba esa rola conmigo. Como era una cosa bastante rara, miré dicho video.

Eso fue hace 5 o 6 meses, lo vi una vez, le escribí como respuesta un simple “no mames” (soy un vulgar) y lo dejé pasar sin darme cuenta que se quedó guardado en mi subconsciente. Hace un par de semanas, algo despertó la melodía y no sabía de donde venía o donde la había escuchado. De hecho, llegué a pensar que se trataba del cover de “Mercy Mercy Me” con los Strokes y Eddie Vedder que Lovesan me recomendó en Enero y que francamente es mil veces mejor (lo que me hace sentir culpa de haberlos confundido).

Por un rato estuve conforme con la respuesta…hasta esta mañana. De repente, no se de donde, llegó la idea “¡no seas idiota!¡era algo del pendejo ese que por alguna razón me recuerda mi inmadurez!”. Perdí media hora buscando el correo donde venía pegado y no lo encontré (se fué a la basura, probablemente). Como encima de todo soy re-terco, pues me puse a escuchar playlists del fulano en el youtube hasta que, finalmente, reconocí la rola.

Es bien raro lo que uno guarda en la cabeza sin saber que onda. Para mi, esa canción no significa nada. No se que la despertó en mi cabeza. No se porqué se quedó guardada. La letra se me figura demasiado…lame dirían los gringos. Sin embargo, ahí me tuvo medio día escuchando canción tras canción del tipo ese como si fuera yo una colegiala de 17 años.

Lo interesante es que mientras escuchaba el playlist iba reconocíendo medio mundo de rolas viejas, sus éxitos que sonaban cuando era yo un chamaco y asistía a ese hoyo de la perdición que llamabamos “la prepa”. Finalmente, despues de todo esto, me vengo a dar cuenta algo que en el fondo ya sabía: no me gusta esa rola y no soy fan del tipo. Prefiero mil veces escuchar The Strokes.

************BLOG CERRADO**************

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Code Monkey

Posted in Colaboradores, Personal, Tlacaélel on May 26th, 2011 at 3:28 by Tlacaélel

Son pasadas las tres de la mañana y estoy despierto, escribiendo un módulo en Python que genere archivos RTF a partir de HTML y que acepte UTF-8. Ni vale la pena engañarse: soy un sucio code monkey. Terminé como esclavo de código

Desde que soy coder de tiempo completo, mi vida ha terminado de deshacerse del poco glamour que pudiera haber tenido. La verdad es que, como desarrollador-esclavo, uno empieza a perder noción de todo lo que existe. La existencia se va en esas noches que pasas en vela haciendo debugging, buscando entre decenas de lineas de código una solución para un problema que al final resulta trivial. O la otra, algo que tu amo dice “seguro sale rápido” te lleva dos semanas de darle con todo lo que tienes, solo para que el día de la fecha de entrega te encuentres con un “está bien, pero quisiera que…”, lo que normalmente se traduce en “hacen falta otras mil lineas para hacerme momentáneamente feliz”. Eventualmente, cuando los 60 archivos fuente que tienes ya pasan de las 1000 lineas, a alguien se le ocurre la idea “vamos a migrarlo todo sin perder funcionalidad” y ¿qué crees? Solo 10% de tu código es reutilizable (lo estoy viviendo). Lo demás, son puros parches que ni sabes bien que hacen.

De hecho, llega un punto en todo proyecto donde ya es más fácil nomas seguir parchando el código antes que intentar entenderlo. A veces uno ya hasta piensa con cinismo, “pues ya ni modo, será problema del pobre diablo que me sustituya cuando me largue…pa’ que se divierta el mugroso”. Incluso, escribes con gusto esos comentarios que sabes que van a generar una mentada de madre (bien ganada) en la mente de tu sucesor. Yo he visto (y escrito): “/* desde aquí, pegué cosas de internet */”, “/*esta feo, arreglar después*/”, “/*no jala bien*/”, “/*si entra aquí, va a fallar*/” y el buen “/*ni se que está pasando, pero funciona*/”. En realidad, lo que esos comentarios quieren decir es “todo se va a ir al carajo si mueves algo aquí”. Lo chistoso es que si lo estas leyendo es porque tienes que mover algo ahí.

Y, a pesar de todo, no es tan malo. Como se dice en la calle: mitad artista, mitad simio, todo código.

coder-musician-matrix

Si, tiene sus desventajas, pero debo decir que uno aprende mucho de los demás monos (aprendes más de lo esperado sobre tipos de cerveza, por alguna razón) y el trabajo no es aburrido. Es frustrante a veces, más no aburrido. Ademas, el amo ya no me pega tanto. De hecho, algo que he descubierto con la práctica es que está bien si te estas haciendo imbécil un rato o si te vas a tu casa a dormir a las 12:00 del día. Incluso, está chido si llegas ebrio o indispuesto. A nadie le importa mientras hayas hecho tus commits a tiempo y la porquería no se caiga mientras estás dormido, leyendo comics o vomitando en el baño. Uno aprende a conservar el frágil equilibrio que se debe mantener para tener un trabajo como éste.

Es interesante como todo eso genera una cultura alrededor. Por ejemplo, en nuestro hábitat la comida para esclavo son los dulces. De hecho, todos esperan que comas dulces. Y si se hace, comemos mucha porquería en horas de trabajo…lo malo, es que todo el día son horas de trabajo. También, me doy cuenta de que cada mañana (tarde y noche) tomo más y más cafeína (antes pensaba que no era posible, pero estaba equivocado). Las presentaciones de dicha sustancia son tan variadas que uno no se aburre de consumirla hasta hartarse, todos y cada uno de los cochinos días de la vida.

Me cae que ahora si me estoy esforzando por morirme joven.

Pero bueno, ya saqué mucha idiotez. Debo dormir. Les dejo la famosa canción “Code Monkey”, dedicada a nosotros los peones de la cadena productiva en el desarrollo de software.

Ya, yo creo que de mi parte este es el último post del mes. Ya estoy pasándome de imbécil.

Ver letra »

Code Monkey

Code Monkey get up get coffee
Code Monkey go to job
Code Monkey have boring meeting
with boring manager Rob
Rob say Code Monkey very diligent
but his output stink
his code not functional or elegant
what do Code Monkey think
Code Monkey think maybe manager want to write goddamn login page himself
Code Monkey not say it out loud
Code Monkey not crazy just proud

Code Monkey like Fritos
Code Monkey like Tab and Mountain Dew
Code Monkey very simple man
with big warm fuzzy secret heart
Code Monkey like you
Code Monkey like you

Code Monkey hang around at front desk
tell you sweater look nice
Code Monkey offer buy you soda
bring you cup bring you ice
you say no thank you for the soda cause
soda make you fat
anyway you busy with the telephone
no time for chat

Code Monkey have long walk back to cubicle
he sit down pretend to work
Code Monkey not thinking so straight
Code Monkey not feeling so great

Code Monkey like Fritos
Code Monkey like Tab and Mountain Dew
Code Monkey very simple man
with big warm fuzzy secret heart
Code Monkey like you
Code Monkey like you a lot

Code Monkey have every reason
to get out this place
Code Monkey just keep on working
to see your soft pretty face
Much rather wake up eat a coffee cake
Take bath, take nap
This job fulfilling in creative way
such a load of crap
Code Monkey think someday he have everything even pretty girl like you
Code Monkey just waiting for now
Code Monkey say someday, somehow

Code Monkey like Fritos
Code Monkey like Tab and Mountain Dew
Code Monkey very simple man
with big warm fuzzy secret heart
Code Monkey like you
Code Monkey like you

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De que lado masca la iguana

Posted in Colaboradores, Reflexiones, Tlacaélel on May 25th, 2011 at 1:22 by Tlacaélel

El otro día fuí con Page a un lugar al que no llegamos y terminamos en un cine semi-hipster ahí por Reforma, donde vimos una película de esas dramáticas que se llama “Hijo de Babilonia” (Son of Babylon). Con esto de la ola de calor y el cáncer de piel, pues la verdad yo tenía mucha sed y la película estaba por comenzar. La situación me forzó a comprar una cochina agua que me costó como si la hubiera bendecido el Papa, sin embargo uno termina pagando por comodidad. Es extraordinario lo caro que sale todo en un cine de piojosos (sin ofender a nadie); normalmente cobran como si sus clientes se bañaran. El caso es que ahí estábamos saliendo de una película toda extraña y un tipejo se me acerca de una televisora y me empieza a hacer preguntas raras sobre el clima de violencia. Me preguntó cosas como “¿casi no sales, verdad? ¿por la inseguridad, verdad?”. Pues yo, le dije lo que quería escuchar…”si”. Ni modo de decirle “no, casi no salgo porque soy un nerd clásico, criado en los tiempos cuando ser nerd aún no era cool, por lo cual conservo las tradiciones de mi gente”. Luego me pregunta, “¿y para que vas al cine? ¿para divertirte?”. Ni modo de decir “no señor, vengo para que ver que se siente que me cobren precios exorbitantes por sentarme dos horas en la oscuridad a luchar contra el sueño”. Pues no, le dije “si, si vengo a divertirme”. Sin embargo, el asunto entero me dejó pensando, y la verdad ya no se ni porqué voy al cine. La mayoría de las veces, voy solo a decepcionarme con películas que parecían buenas o a quejarme de las películas demasiado dramáticas (no es lo mío). Hasta hoy, siempre lo mejor me parece ir a ver películas tontas (como esas donde Bruce Willis mata mucha gente de forma extravagante) o, en su defecto, animadas (Kung-fu Panda). Son las que más me satisfacen, por alguna razón.

Algo que heredé de cuando era un chamaco, es la repetición. Según recuerdo, cuando me latía mucho una película no paraba de verla una y otra vez hasta el hartazgo. Me aprendía canciones y diálogos completos. Lo chistoso es que no fui consciente de ello sino hasta que vi a mi prima hacerlo (esa niña es 14 años menor que yo): ella a los 7 años se aprendió los diálogos completos de Shrek 2, dada la cantidad infame de repeticiones que hacía de la película. Su hermana (8 años menor que yo) se aprendió Buscando a Nemo. De hecho, es estúpidamente tonto que yo también me sepa partes de esas películas por proximidad; he sido receptor pasivo del fenómeno al estar presente en un alto porcentaje de dichas representaciones (luego me sorprendo caminando por la calle repitiendo en mi cabeza cosas como “nadaremos, nadaremos, en el mar, el mar, el mar, que hay que hacer nadar nadar…”). Como sea, hace mucho que no hago eso…al menos no con películas.

Hace no tanto no me acuerdo quien me dijo “que chiste tiene ver una cosa una y otra vez…yo veo todo una vez y paso a lo que sigue”. Y es que me parece tan raro darme cuenta que yo soy lo contrario. Existe en mi cierto placer en repetir una y otra vez mi capítulo preferido de mi serie preferida, mi película preferida, mi disco preferido. Es raro, ni siquiera descubres cosas nuevas, solo descubres lo que ya sabías. A pesar de ello, uno no quiere escuchar/ver otra cosa y, pues, no lo haces. Me se diálogos de Los Simpson, Futurama y The IT Crowd, por decir. Hace dos semanas, estuve escuchando tanto Life on Mars de David Bowie que terminé por asociarla a un evento desagradable y, ahora, no quiero volver a escucharla porque me hace sentir mal. Eso no implica que no la recuerde de memoria. Lo mismo pasó con algunas canciones de Blood Sugar Sex Magik de los Red Hot Chilli Peppers.

Ahora ocurre nuevamente, ¡y con un musical! (normalmente no me gustan los musicales…se me hace como gay): Dr. Horrible’s Sing-Along Blog (que está muy chistoso y está completo en el YouTube). De hecho, no puedo sacarme de la cabeza “A man’s gotta do what a man’s gotta do” (insertado debajo). Digan lo que digan los puristas, esa rola rifa un buen.

Chale, cada día soy más pinche raro.

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