Vinos y Quesos

Posted in Personal, Tlacaélel on December 9th, 2011 at 4:14 by Tlacaélel

Como es no tan bien sabido por todos, aquí en Francia les gusta merendar al medio día. Lo que he visto es que la mayoría de las personas hacen una pausa de 11:30 a 13:30 donde la gente sale a comer, reiniciando sus actividades à l’après-midi. En mi calidad de latinoamericano, yo no llego aún a acostumbrarme a ese ritmo de comidas. Normalmente, 11:30 se me hace muy temprano para comer y pues la verdad no se hace hambre. Cuando estaba más chavo, pues si, cualquier hora era buena para engullir una bolsa de churrumais/cheetos/cacahuates y lavarla con medio litro de clon de coca cola (o, últimadamente, cualquier líquido prodiabetes). Pero ahora, a veces hacer esa pausa sin hambre afecta al trabajo (regresa uno incómodo, arrepentido de haber interrumpido el trabajo, arrepentido de haber gastado dinero sin tener verdaderamente hambre, arrepentido de haber nacido, etc.).

Scumbag Brain

Pero bueno, lo que no puede faltar a esa hora (ni a ninguna otra) es un café, y esa es la mejor hora para ir a la sala de café del Instituto (puesto que la mayoría de las personas han salido a comer). En esas andaba cuando me topé con otro extranjero, y empezamos a hablar. Comentaba él algo sobre su investigación, cuando de repente comenzó a bajar la voz hasta que se quedó callado, mirando a lontananza. Su dialogo fué el siguiente:
“Pues me recomendó mi asesor leer otros tres artículos sobre el tema para empezar a presentarlo má s f o r m a l m e n t … ¿te has dado cuenta que las francesas están bien buenas?”.
Volteé para percatarme de que me faltó discreción (o me sobró cinísmo), pues lo que él veía era a un grupo de chicas que venían de entrar a la sala. Luego el tipo completó “me dijeron que aquí en francia lo que había que probar era mujeres, vinos y quesos”. Cuando en los dos segundos siguientes todo conectó en mi cerebro, no aguanté y me empecé a carcajear.

El hecho es que fue tan, tan, tan chistoso (e inesperado), que todavía no he acabado de reirme.

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¡Alejate de mi novia, pervertido!

Posted in Colaboradores, If on May 23rd, 2011 at 10:13 by If

Bueno, ya tiene un buen que no escribo un post, tengo algunos apenas comenzados que al final no tienen pinta de post y luego se mueren en el camino nunca saliendo a la luz. Así que como hoy domingo tengo que estar todo el día en la oficina me voy a poner a terminar alguno y mientras escribiré éste. No recuerdo si ya escribí parte de ésta historia, no recuerdo nada lo que he escrito hasta hoy… bueno, bueno, no recuerdo ni cómo llegué a este lugar o si me puse pantalones hoy, a ver dejen veo… si, si me puse pantalones. En fin, si ya lo escribí ni modo es la forma en que se me ocurrió el post.

El otro día leyendo un comic web, me encontré con la frase: ¡aléjate de mi novia, pervertido!, ciertamente es muy graciosa en el contexto en el que lo pone el autor. Me estuve riendo muchísimo y viendo el comic una y otra vez. Después de un rato me recordó algo que pasó alguna vez con la chava que ahora se da el lujo de presumir que fué mi novia.

Ella andaba por esos tiempos con algún pobre diablo que quería casarse con ella (no, no era yo), pero ella no estaba segura de querer casarse aún, así que lo dejó y como en ese entonces me gustaba un buen la chava y se dejó seducir por mi estupidez (que a la larga fue demasiado para ella y me botó) y me dijo que sí. Entonces, resulta que como soy demasiado imbécil para muchas cosas y en esos tiempos no sabía cómo se manejaba una relación de pareja (igual que hoy) y por trabajo ella tenía que interactuar con varias personas hubo una vez en que estaba con un tipo todo idiota y yo pensé que le estaba coqueteando, pero como siempre las personas le hablan y soy muy imbécil para eso, no hice escena ni le dije nada, solo estaba deseoso de asesinarlo. Ya más tarde y con más calma le dije a la chava: “oye creo que ese tipo te estaba coqueteando”, a lo que ella contestó: “no sé”, y lo dije: “bueno”. La cosa no pasó a más y no hice más grande el asunto. Ya luego la chava me botó, por lo que a mi entender desde ese entonces lo que le suceda pasaría a ser problema del gobierno; tiempo después me la encontré (lo que era inevitable) y comenzamos a platicar un rato y en eso me recordó el incidente y me dijo: “si, en ese entonces el tipo quería conmigo y me estaba coqueteando”. Me molestó un poco saberlo, pero pues ya había pasado (o soy muy imbécil) así que pues ya no pasó nada. Hoy, la chava anda con algún otro incauto y el tipo que estaba coqueteando es amigo mío.
Lo curioso es lo que pasa con la chava, se nota triste y dice que no le va tan bien como ella quisiera; sí, alguna vez cuando aún me molestaba que me botó imaginé que me dijera eso y entonces sería gracioso para mi. Ahora que pasó, resulta que no es tan gracioso como yo lo imaginé y no me reí. Alguna vez ha pasado a la casa a beber unos tragos y conversar como si fuéramos viejos amigos… Bueno, no es cierto eso de beber, pero si conversamos cuando tenemos la oportunidad.

Eso me recuerda una historia, el otro día me encontré con un tipo que nunca fué mi amigo pero era compañero en la preparatoria. Ya platicando me comenzó a platicar lo que ha hecho y su historia fué la siguiente:

“Una vez me llamó mi amigo para que lo acompañara a dejar a su novia y ya de ahí nos fuéramos al antro. Ibamos la novia de mi amigo, mi amigo y yo, pasamos primero a la casa de mi amigo y en lo que él entró a su casa nosotros lo esperamos afuera. Yo iba chupando una Halls y en eso la chava me dice: ‘me das halls’. Yo de idiota , saco mi paquetito de pastillas y le ofrezco una y ella me dice: ‘a, yo pensé que era la última la que estabas chupando’ y entonces que nos comenzamos a besar. En eso escuchamos que la puerta de la casa de mi amigo se abre y ya nos alejamos como si nada. Entonces le digo a mi amigo: ‘a, me puedes dar los discos que te preste’ y el me dice: ‘no manches, ya llevo mucho tiempo con ellos y los quieres ahorita’ y le digo: ’si, pero me urgen un buen’ y mi amigo entra otra vez a su casa y yo me seguí besando con la chava. Ya luego la fuimos a dejar a su casa y ya de camino para el antro me dice mi amigo: ‘pinche culero, te estuviste besando con mi novia’ y le dice: ‘¿nos escuchaste?’ y su amigo le contesta: ‘no manches, pues si ya es noche ya no se escucha mucho ruido, por eso cuando salí hice mucho ruido con la puerta’ y el le dice: ‘a, ya se me hacía raro tanto ruido con tu puerta’.”

El tipo me dice que siguen siendo amigos y que su amigo se la “cobró” cuando anduvo con una chava que era su novia, yo pienso que no es lo mismo. Creo que aún siendo amigos no deberían compartir a la misma zorra, pero bueno, es mi forma de pensar.

chuck

Bueno, ahí luego.

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Julia

Posted in Reseñas, Tlacaélel on April 25th, 2011 at 15:45 by Tlacaélel

El otro día estaba yo muy aburrido esperando a cierta persona en cierta central camionera al norte de la Ciudad de México, cuando se me ocurrió ir a darle una revisada a los libros baratos para ver si se me daba gastar en algo decente, el dinero mal habido que consigo trabajando honradamente.

La ruina del hombre

Normalmente todo se me va en alcohol, juegos de azar y mujeres fáciles.

Compré uno de esos libros de $25 MXN que me llamó mucho la atención en cuanto lo ví: Cuantos de Invierno de Ignacio Manuel Altamirano. En mi juventud, ya había tenido el gusto de leer una de sus novelas (El Zarco cuando estaba en la secundaria), sin embargo es interesante que, aún cuando está enterrado en la Rotonda de los Hombres Ilustres (y no solo por su trabajo literario), no me había decidido en años a comprar otra obra de él. Ahora, tal parece que lo hice en el momento adecuado.

No me gusta arruinar la experiencia de los lectores al desvelar la trama de los libros que me parecen interesantes, sin embargo si quiero hablar en particular (aunque no a detalle) sobre uno de los textos contenidos en el tomo. Hablo, por supuesto, de Julia. En esa narración, la voz del autor se escucha tan sincera que se destapa claramente ante el lector defendiendo su orgullo y su dolor a través de su personaje. Se trata de una historia de desamor como las hay miles, sin embargo la claridad de la redacción y su firmeza al contarnos la historia le dan una calidad única que, a la vez, nos enseña un poco sobre la vida en México hacia mediados de siglo XIX.

Es un libro muy interesante y, en particular, me identifiqué mucho con el autor al leer Julia. Superó al impresionismo y al romanticismo al darme no algo que sentir, sino una descripción sobria y acertada de la perdida de sensibilidad emocional. Mis respetos, ese señor era un gran escritor y ese libro me hizo reír mucho mucho mucho…mucho. Dicho sea de paso, también me hizo darme cuenta que estoy muerto por dentro.

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