La Última Vez Que Algo Sale Bien.

Posted in Colaboradores, If on June 29th, 2009 at 0:43 by If

Maldición.

“¿Sabes? Cuando era chico solía preguntarme cuál era la diferencia entre hombres y mujeres… pero desde que fuí adolescente, la difernecia se volvió obvia: los hombres quieren matarme y las mujeres quieren que me muera yo solito”.

¿Es raro que un escrito comience con maldiciones? Bueno, no había escrito algo comenzando con maldiciones, siempre van en el desarrollo (en repetidas ocasiones durante el texto) o finalizan con una maldición. Debido a hechos recientes me he puesto a pensar ¿cuándo fué la última vez que algo planeado salió bien? Al menos para mi, me es difícil recordar (dejando de lado que mi capacidad de concentración ha ido endecadencia y mi memoria es muy deficiente) cuándo lo fué. Quizás cuando se hizo el TT (maldita sea, ¡ya es un año!). Si lo analizamos de forma rigorista, entonces habría que ir mucho mucho mucho más atrás en el tiempo y es mucho pedir. Cualquiera de la banda que lea esto (o si han leído otros posts y el anterior blog) se dará cuenta de que lo dicho es una tontería (como las cosas que he escrito en los post que he hecho); y esta vez es más notorio porque la “planeación” fué precaria y bueno: no había plan. Todo salió al momento.

Pero no es para todos así. Sé de un tipo que hace poco se ligó a la chava que le había gustado desde hace un buen, y ahora hasta pareciera que tiene dos novias (el tipo). Eso me hace pensar a que algo estoy haciendo mal. Parece ser que a las mujeres deben ser tratadas como basura para que se interesen en uno. Quizás eso no sea nuevo para nadie, el chiste está en desarrollar cierta mmm… capacidad para tratarlas como tal pero que te amen aún así. No pretendo ahodar más en el asunto pues no soy experto ni mucho menos. Pero si lo pensamos un poco, puede hacerse una analogía con las mujeres de algo en lo que somos buenos o que nos gusta.

Por ejemplo es cuando compras el segundo número de algun comic o manga. El plan es terminar de adquirir la serie completa; pero no cuentas con que se atravesará una recesión económica que hará que dejen de traer los mangas que adquieres con tanta ansiedad mes con mes. Claro, está la opción de buscarlos y descargarlos o leerelos por Internet; pero es como tener una novia y que luego se vaya lejos: Seguiras en contacto con ella por el messenger, podrás hablarle por teléfono, soñar con ella, desearla, etc; pero no podrás tenerle entre tus manos cuando quieras, en las noches de soledad (bueno, algunas veces ni con la novia se puede y tienes que recurir a “Leia” pero eso es otro tema), disfrutarle en el parque y reír con ella (y de ella ¿no? a veces pasa) aunque el resto del mundo te tome de a loco, sentirte infinitamente feliz de que el buen Dios se haya apiadado de ti y haya mandado a alguien que hizo algo (los papás de la chava o los escritores de comics/manga según la analogía) que es para ti un descanso para tu alma hasta que llegue la (tan ansiada) hora de tu muerte.

Si, de vez en cuando te topas con algún comic con una historia muy mala pero también te encuentras con cada chava que está bien sabrosa y te hace pensar cosas como: “Esa chava está tan ricarda que, si la ves, antes de darte cuenta ya estás chorreado”. Bueno, ya estoy mezclando las ideas y los ejemplos. Quizás algunos que lean esto les parezca estúpido o no le encuentren sentido o que no lo apreciarán desde un similar punto de vista (las personas con dignidad). Pero los comics y mangas son algo interesante.

“No recuerdo cuándo leí el primer comic, de la misma forma que no recuerdo cuándo probé helado u oí música, o vi una puesta del sol por primera vez.”

El otro día platicando con una persona me comienza a decir de un estudio que dice que las mujeres que ven muchas novelas comienzan a pensar que pueden resolver sus problemas cono en las novelas. Me parece chistoso, y pensé que algo parecido sucede con los comics. Obviamente no vas a eliminar al imbécil que te cae mal (que no eres tu mismo) con tu visión calorífica, o te saldrán garras de adamantium de repente del dorso de tus manos y desdtruirás todo con ellas; ni tampoco la chava que te odia, y te ha dicho mil veces que no será tu novia, conforme pasa el tiempo y te conoce más, te va a decir que si (eso pasa “también” en las películas), o serás Ketaro o Manaka y tu vida será una “historia harem” (término dado por Arturo). Pero, más que resolver tu vida, te permiten tomar unas vacaciones de ella. Incluso hay historias tan buenas que no importa cuántas veces las leas frases como: “Pasatiempos: Coleccionar videos porno, fisgonear, ponerme disfrases”, “Él no puede morir. Hasta había un rumor de que solo podría morir si se le enterraba una estaca en el corazón”, “El que ríe al último, usualmente, ríe solo”, etc.

Vamos, no me digan que no les ha pasado que han relacionado a las chavas con alguna otra cosa que les guste hacer (descartando la pornografía). Como las películas (sin tomar en cuenta la pornografía). ¿No han pensado que sería bueno tener un delorean que viaje en el tiempo para arreglar los “errores” de tu vida? (Errores como nacer y seguir viviendo).

Repito que quizás para alguno esto no tenga sentido pero bueno, a veces pasa. Se me hace difícil escribir y encontrar un buen tema para hacerlo. Como con esto, son tres días tratando de escribir algo decente y lo mejor que salió fué esto. Bueno, ahí luego. Maldición.

ay

Ay.

Los comics han sido parte de mi vida, como mi vida ha sido parte del mundo (pero mucho más interesantes).

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Hace 6 años…

Posted in Colaboradores, Personal, Tlacaélel on March 25th, 2009 at 0:19 by Tlacaélel

Hablando un poco sobre hace dos posts,  se mencionó que yo tengo un bonito juego en el que digo algo incómodo en voz alta a uno de mis amigos (si, soy un mal amigo) y observo como las personas alrededor lo enjuician con la mirada sin conocer los detalles completos de su vida, sacando conclusiones de un comentario hecho al aire. Lo interesante de este juego cuando te lo aplican es que si te niegas a aceptar, nadie lo cree. Si insultas al que te lo aplica, confirmas que es cierto (¡aunqué no sea!). La persona que suelta el comentario, casi siempre pasa a segundo plano: las miradas de todos se centran en la víctima. Por ejemplo, alguna vez al Alexander le dije algo como:

Yo: Oye, ¡que le dijiste a tu novia que abortara a su hijo o la dejabas!

Por supuesto que esto no es cierto (la iba a dejar de todas formas), la cosa es que los que pasaban miraban a ese mono ¡y no a mi que dije el comentario! Más aún, como expresé antes, insultarme hacía que Alexander quedara mal y negarlo, ahí a media calle, era lo mismo que negarlo dentro de un consultorio en una clínica de abortos donde estuviera internada su novia. En fin, el punto es que estaba pensando “¿como se me ocurrió empezara a hacer eso?” y me di cuenta que no se me ocurrió, más bien me pasó a mi y yo lo apliqué años despues en una situación completamente controlada.

Fue en esos días de antaño, cuando iba a la prepa. Uno de mis amigos empezó a llevar un manga que estaba comprando (Love Hina). En ese tiempo no conocía yo nada de comics japoneses ni todo ese movimiento contracultural que ha hecho boom en tiempos recientes. De hecho era la primera vez que leía un texto con un orden de páginas diferente al de los libros escritos en español o inglés y pues era algo bastante novedoso, al menos para mi. El punto es que, así como yo, casi nadie conocía de eso (solo ese chango que terminó pasando despues los vicios) y pues, como siempre, existían los prejuicios de algunas personas que, sin conocer el material, decían cosas como “eso es pornografía”.

En fin, el caso es que me empezaron a prestar la colección y me enganché (como las drogas, te amarra), pero debo reconocer que en esos tiempos yo era como más inocente (si, lo juro…de veras) y pues no veía nada malo en traerlo leyendo o cosas así. En mi mente no había un motivo para que otras personas pensaran que lo que leía era un manga hentai o algo, entonces como que me valía pistola (si, subestimé la perversión de la cultura popular mexicana)…pero a una amiga mía no. A ella no le gustaba que leyera los mangas, ni que me los prestaran, pero no me decía nada (no se por que). De hecho no bajaba a los otros changos de pervertidos nomas por eso.

Todo iba bien hasta el tomo 6 de Love Hina. Ese día llegué temprano y ahí estaba el simio que prestaba el material, justo acabando de terminar de leerlo. Se lo pedí y cuando la chava llegó, yo ya estaba leyendolo. Eso como que le movio algo en el cerebro porque cuando salimos me empezó a decir “mis verdades”. La cosa fue así, ibamos caminando como siempre hacia el centro (en la ciudad donde fuí a la prepa era posible porque es pequeña) y la noté como enojada conmigo. Se me hizo natural preguntarle que onda…¡ERROR! Donde estaba el estúpido robot que grita “¡Peligro! ¡Peligro! Will Robinson” (ya recuerdo, perdido en el espacio). Nomas dije eso y como que reventó su cabeza o algo porque empezó a eruptar (no literalmente) un monólogo en voz MUY alta de “¿por qué lees pornografía?”. Hoy, la respuesta natural hubiera sido sarcástica, del estilo de “porque soy hombre y salen chavas muy guapas…¿no salías tu en alguna revista?” pero en ese tiempo cometí el error número uno cuando te acusan de algo así en público: lo negué. Y de que forma me pateó de regreso. Recuerdo un fragmento de la conversación casi  exacto como se dijo (ojo, esto fue en voz muy alta en zona bastante concurrida):

Ella: “Nomas te la pasas leyendo tu pornografía.”

Arturo: “Yo no leo pornografía, esos comics no son pornografía.”

Ella: “No te justifiques conmigo, si quieres leer tu pornografía sigue leyendo tu pornografía, solo que no pensé que fueras tan pervertido como tus amigos.”

Aquí yo ya no sabía en que agujero meterme porque la gente se me quedaba viendo como diciendo “a, pinche mono chaqueto”. Y habia de todo, hombres y mujeres tanto viejos como jovenes. Hasta mamás con niños (era hora de salida en primarias). Y seguí negandolo, que imbecil:

Arturo: “¡Que no es pornografía! Es más, traigo aquí un tomo te lo presto, lo lees y me dices si es pornografía.”

Su contestación fue una joya de esas que se presentan en pocas ocasiones, supo como hacerme quedar como pervertido (más):

Ella: “No, no me des esas porquerías, yo no quiero leer tu pornografía…”

No mouse, mickey (como diría el Lovesan). ¡Me acusó en público de querer depravarla! Y ni como decirle “cállate” o algo, por puro decoro no lo dice uno (ademas de que se iba a ofender, seguro). No se ni como pude desviar el tema pero cuando lo logré ya era tarde, ya me sentía más quemado que un niño en San Juanico (recuerdo ese chiste de humor negro que decia, “¿ya te llegó tu bolsa negra?”). Años despues, recordando ese incidente se me hizo gracioso y un día lo apliqué para ver que se sentía estar del otro lado (de esto no hace mucho, no tendrá ni un año cuando lo hice). Si da risa, pero no tanto como le hubiera dado a la banda verme a mi hace seis años, luchando como gato panza arriba contra la humillación. Por cierto, perdí esa lucha.

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El Problema del Contacto Indirecto

Posted in Colaboradores, Personal, Tlacaélel on February 18th, 2009 at 22:55 by Tlacaélel

Venía hoy pensando en una estupidez, como siempre, y como ya hacía falta un post de estupideces pues ahí va.

Es bien sabido que cuando un hombre está solo y es seriamente antisocial (como yo), pasan cosas tristes…básicamente empieza uno a leer comics (o a bajar cosas no-porno de internet). Estar expuesto a la cultura del comic (de cualquier región del mundo) siempre lo deja a uno asombrado por la capacidad de algunos dibujantes de atender a los detalles y crear un producto que puede, literalmente, chupar tu vida (y mucho, mucho de tu dinero). Sin embargo, también existen las situaciones en las que uno se asombra pero por las ideas aberrantes que se presentan en alguna parte de una historia o de un dibujo, al punto que terminas preguntandote “¿a que idiota se le ocurrió esto?”.

Llevo ya un par de años leyendo mangas (maldito sea el imbécil que me introdujo a ese mundo), es decir comics japoneses, y con el tiempo uno nota que los nipones tienen cierta tendencia a exagerar algunas de las características de los personajes o que establecen patrones de conducta recurrentes que no son tan congruentes con la realidad (tanto la nuestra, como la de ellos). Por ejemplo, es bien sabido que la mayoría de los japoneses son bajos de estatura pero existe una infinidad (por asi decirlo) de mangas donde los protagonistas más bien parecen garrochas que hablan y viven como humanos (por decir, Slam Dunk). Tambien, es bien sabido que los japoneses no se caracterizan por tener los ojos muy grandes (o muy abiertos), sin embargo eso no evita que en los mangas tanto hombres como mujeres tengan ojos enormes que les cubren media cara (y que chorrean litros y litros de lágrimas, como los míos). Ni que decir del fan service tan irreal que a veces raya en lo grotesco. Es casi como leer con poca luz (o mirar a una novia muy fea), tienes que esperar a que se adapten tus ojos antes de empezar. Como sea, una de esas peculiaridades que se repiten una y otra vez a lo largo de muchas de las series que he leído y/o visto es el “beso indirecto” (supongo que por causa del tabú que representa el beso en la sociedad japonesa).

El “beso indirecto”, como lo usan en los mangas, ocurre cuando un simio está con la chava que le late y, por ejemplo, ella se lleva su botella de agua a la boca. Posteriormente, la chava le cede la botella al mono para que tambien beba, a lo cual el susodicho piensa “¡me está dando un beso indirecto!”. Esa botella puede ser intercambiada por cualquier objeto, una servilleta, una lata, un cigarro, lo que sea, el caso es que los labios de ambos tocan el objeto. La primera vez que vi eso, tuve que decir (con toda mi galanura y educación) “¡no mames!”. Y es que eso es una reverenda estupidez, por favor…¡le está dando su botella de agua, no metiéndole la lengua al hocico! El simple concepto es la peor idea que se haya inventado desde que Polo Polo empezó a cobrar por escucharlo decir pendejadas.

Al generalizar la idea del “beso indirecto” a toda la piel y no solo a los labios, tenemos el génesis de una infinidad de situaciones embarazosas que en otro contexto serían bastante inocentes. Por ejemplo, digamos que un día no traes papel para limpiarte la nariz y le pides a tu amigo. Ten en cuenta que tu amigo tocó el papel con su mano, entonces al limpiarte te está “tocando indirectamente” la nariz (o tú le estás tocando y oliendo la mano mientras se la llenas “indirectamente” de mocos). Ahora bien, digamos que no era la nariz, sino que querías ir al baño…cuidado porque entonces tu amigo te está “tocando indirectamente” el trasero (o metiendote el dedo por quien sabe donde). Ya no digamos papel, que tal si saludas de mano a tu amigo y despues él va a orinar…pues ya le echaste la mano “indirectamente”. Y no es que quiera darle ideas a los pervertidos (que saluden a X o Y y despues vayan a hacerse algo “indirectamente”), nomas quiero dejar en claro el porqué pienso que es una pésima idea. En ese mundo, ha de ser pecado lavar tu ropa interior a mano. Ya quiero ver a los católicos confesandose “padre, estuve tocandome ‘indirectamente’ mientras lavaba mi ropa…tambien le agarre las nachas ‘indirectamente’ a todos mis parientes al limpiar las sillas de mi casa”. Ahí lavar ajeno es como dedicarse “indirectamente” a la prostitución.

Aún eliminando la situaciones como esas y dejando que eso se cumpla solo con la piel de los labios, pues de todas maneras pasa uno a fregarse. No vayas a limpiarte la boca y tirar la servilleta a la basura, porque “indirectamente” vas a besar a más basura, unas ratas y a lo mejor hasta a algún pepenador que se está pasando de listo contigo…indirectamente. O ya de plano, no creo que a nadie le agrade la idea de que al besar a su novia está besando a todos sus ex-novios, a sus padres, mascotas, y lo que sea que haya besado…o la idea de que te estas besando indirectamente a tí mismo (aunque desgraciadamente conozco gente a la que no le desgrada del todo la idea). Para mi eso no ser bueno.

Vaya, creo que es todo lo que tengo que decir sobre el tema (la verdad es que si pusiera más cosas esto empezaría a ser aburrido). Les recomiendo que digan “NO” al contacto indirecto (aunque supongo que no faltara el zoquete que empiece a usar esta idea para fregarse a sus…¿amigos?). Es por salud mental, para no andar nomas pensando que a lo mejor estas besuqueando indirectamente los pies de “Pepe pepenador” en algun basurero.

Voy a procurar escribir más seguido, aunque sean cosas inutiles como estas…hay que hacerle honor a su nombre a esta mugre (al blog).

Por cierto, los japoneses están enfermos. Yo tambien, pero eso no es noticia.

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