Otra de esas historias con “h” (minúscula)

Posted in Personal, Reflexiones, Tlacaélel on February 12th, 2012 at 11:18 by Tlacaélel

Esta semana conocí a un alumno de doctorado cuyo país de origen es Etiopía. Nos llevamos bien, puesto que es una persona muy amable y le gusta mucho la ciencia de la computación. Lo interesante, es que me contó una historia que no conocía sobre la relación entre México y su país. En Adís Abeba existe una plaza llamada “Plaza Mexico”, nombrada así como agradecimiento al gobierno mexicano por ser la única nación que protestó ante la invasión italiana del país africano durante el fascismo. Según leí en la red, donde ahora está la estación del metro “Etiopía” en el DF, antes había una glorieta que nos había sido donada por ese país por el mismo motivo.

Es curioso, el México cardenista tenía una voz más pequeña que el México contemporaneo. Era prácticamente inaudible. Sin embargo, hablaba con más convicción y con mas firmeza de lo que habla ahora. En 70 años hemos ganado suficiente fuerza, suficiente tamaño para lograr que todos escuchen. El problema, es que pareciera que hubieramos perdido la voz.

Él me dijo que iba a aprender una palabra de español al día. Yo haré lo propio y aprenderé una palabra de amhárico al día. Bueno, aunque con esta memoria que tengo no se cuanto amhárico aprenda jajaja.

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Una posición firme

Posted in Colaboradores, Reflexiones, Tlacaélel on April 25th, 2010 at 23:28 by Tlacaélel

Por cierto motivo, tuve que ir a la embajada norteamericana a tramitar una visa. Cuando me estaban “aconsejando” sobre lo que debía o no decir en la entrevista, me puse un poquito rejego porque no me pareció lo que me insinuaban los mencionados consejeros. En algún momento, cierta persona me dijo “con esa actitud, no te van a dar nada”. ¿Qué actitud? La actitud de no estar dispuesto a suplicarle a nadie para que me deje entrar a otro país. Y es que me decían cosas como “tienes que decir ésto así” o “lleva éste tipo de vestuario”. ¿Pues que es como una obra de teatro? ¿Tiene uno que preparar diálogos, maquillaje y vestuario? Llegó un momento en que dije “nop, si en algún momento me siento ofendido prefiero irme sin nada que ponerme a suplicar o mentir; no me parece que me estén haciendo un favor, yo estoy cumpliendo sus requisitos y respetando sus condiciones al píe de la letra como para que encima me traten como basura (independientemente de que lo sea o no)”. Decir eso me sometió a escuchar un incesante parloteo que incorporó, con cierta frecuencia, palabras como “tonto”, “perder”, etc. Entonces me pregunto, ¿vale una visa más que mi autorrespeto?

Eso me llevó a recordar a don Belisario Domínguez y su famoso discurso en contra de Victoriano Huerta. Para quienes no lo sepan, Belisario Domínguez fué senador de la república a principios del siglo XX. Busqué su biografía en alguna ocasión, cuando tuve curiosidad de saber que mérito había tenido para que la máxima condecoración del senado llevara su nombre. Su mérito fue ser patriota. Defendió sus principios y habló sin temor, aún sabiendo que su vida estaba en riesgo. Hay una parte muy particular de su discurso, la cual cito a continuación, que dice mucho de sus principios:

La Representación Nacional debe deponer de la Presidencia de la República a don Victoriano Huerta, por ser él contra quien protestan, con mucha razón, todos nuestros hermanos alzados en armas y por consiguiente, por ser él quien menos puede llevar a efecto la pacificación, supremo anhelo de todos los mexicanos.

Me diréis, señores, que la tentativa es peligrosa, porque don Victoriano Huerta es un soldado sanguinario y feroz que asesina sin vacilaciones ni escrúpulos a todo aquel que le sirve de obstáculo. ¡No importa señores! La Patria os exige que cumpláis con vuestro deber aun con el peligro y aun con la seguridad de perder la existencia. Si en vuestra ansiedad de volver a ver reinar la paz en la República os habéis equivocado, habéis creído las palabras falaces de un hombre que os ofreció pacificar a la Nación en dos meses, y le habéis nombrado Presidente de la República, hoy que veis claramente que este hombre es un impostor, inepto y malvado, que lleva a la Patria con toda velocidad hacia la ruina ¿dejaréis, por temor a la muerte, que continúe en el Poder?

Y hay que recordar quien era Victoriano Huerta. Se le conoce como el “usurpador” y el “traidor”, porque justamente armó un golpe de estado (aprovechando su cargo) que dejó a su paso una ola de sangre que no “terminó” sino hasta el Maximato. Desde antes de los hechos iniciados el 9 de Febrero de 1913, él tuvo conocimiento y fue conspirador en la rebelión de Bernardo Reyes. Cuando sustituyó a Lauro Villar en su labor como Comandante Militar de la ciudad de México, secuestró, torturó y asesinó a Madero y a Pino Suárez. Simultaneamente, conspiraba con el embajador norteamericano en la ciudad de México (que fomentaba el golpe de éstado e incluso ofreció el apoyo de la embajada a Huerta tras el secuestro de Madero, sellado todo con el Pacto de la Ciudadela).

Lo que quiero decir, es que su discurso tiene mérito porque lo pronunció en un estado de decadencia política donde todos los senadores en la capital sabian de lo que era capaz Victoriano Huerta (que estaba en la cúspide de su poder). No es como el día de hoy que cualquier gato puede armar un mitin, parafrasear el mismo discurso en contra de Calderon e irse a su casa a ver tele y dormir tranquilo. Los supuestos “líderes” modernos no conocen el riesgo de que los amigos del presidente vayan a sus hogares a cortarles la lengua despues de torturarlos y matarlos (que por cierto, fue lo que le ocurrió a Belisario Domínguez). Hoy más bien hay que cuidarse de todos los locos armados que andan en la calle, algunos vestidos como policías o soldados, actuando la violencia a título personal y sin razones políticas (esos llegan aún si eres tan apático que no te importa cuanto se roba tu presidente municipal). Por eso es difícil creer en los políticos modernos, porque realmente en sus discursos patrióticos no arriesgan nada. Vamos, no están dispuestos ni a arriesgar sus sueldos (que según yo es lo que a uno menos te debe importar si estás en un puesto público…pero bueno). Es fácil hablar con “fuerza” en contra de cualquier cosa cuando sabes que es mínimo el riesgo de represalia (como patear la jaula de un oso).

A lo que voy es que hay personas para las que ha valido más su responsabilidad histórica que su vida. Junto a eso, siento que arriesgar una visa defendiendo lo que creo correcto es arriesgar nada.

Dato interesante: Como hay coincidencias en la vida. Decidí escribir ésto porque me pareció muy curioso que fuera hoy el día en el cual recordé a Belisario Domínguez. No supe sino hasta hace unas horas que leí las noticias, que ¡hoy es el aniversario del natalicio de éste personaje histórico!. Sin quererlo, honré su memoria al pensar en su discurso…ya que estoy en eso, porque no mejor hacerlo de forma escrita.

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