Submarine

Posted in Reseñas, Tlacaélel on December 12th, 2011 at 16:56 by Tlacaélel

En lo personal, yo soy raro para el cine. Despues de analizarlo me he dado cuenta que, cuando veo una película, no me gusta pensar. Cuando me he preguntado el porqué a veces disfruto películas muy tontas, es por eso: soy un imbécil. Yo no veo películas ni para sorprenderme, ni para evitarme leer un libro, ni para sentirme más tonto/listo, ni para checar a las actrices (depende la movie). Yo veo películas para evadirme. Si no me evado, no me sirve. Punto. El caso es que para mí es algo más bien gutural, realmente, no cerebral. Normalmente la decisión se va tomando a lo largo de la proyección, sin pensar. Despues mi cerebro intenta adornarlo, busca razones para encontrarle gusto, recomendarla o escupirle en su sucia cara. Sin embargo, debo reiterar que no algo racional. El hecho es que tiendo a poner en alta estima las películas que me arrastran sin que me de cuenta, que de pronto me empiezo a reir como imbécil o que sentí un disparo de adrenalina/endorfinas ligado a la historia. En particular, me gustan las películas que me hacen sentir bien (aún si para la crítica es basura). De hecho debo decir que, aunque me da vergüenza admitirlo, hace como cuatro años que no me gustan las películas de horror. La mayoría, me aburren o me dan sueño. Me gustó por ejemplo Trick ‘r Treat, que me hizo sonreir mucho cuando la ví… y esa es la última película de horror que recuerdo. Pero bueno,

Tomando todo eso en cuenta, ayer vi Submarine de Richard Ayoade. En realidad estaba buscando otra película que no he encontrado (también británica), sin embargo me percaté que esa existía y por puro fanboyismo la ví. Debo decir que me gustó mucho. Es otra de esas películas de coming of age tan de moda en el cine independiente, sin embargo esta tiene una aura sincera. Normalmente esas son películas muy pretenciosas que a nadie engañan (empezó así de hecho), pero construye bien la atmósfera. Me dió mucha risa por momentos y confieso que me absorbío al final; desgraciadamente, yo soy de los que le ordenan cosas a los personajes con la esperanza de que escuchen, de los que gritan “¡noooooo!” cuando pasa algo malo o que le dicen “¡no seas imbécil!” al personaje principal cuando mete las cuatro. Por eso no voy al teatro (y porque no tengo dinero).

Como sea, la música es muy buena. Desgraciadamente, terminé comprando el soundtrack en Amazon (total, quien necesita comer). Bueno, de hecho no me arrepiento, es muy bueno. Maldita sea, debo tener más control (o más dinero).

Tags: , ,

Son cálidos, los mexicanos

Posted in Personal, Reflexiones, Tlacaélel on October 10th, 2011 at 12:12 by Tlacaélel

El otro día salí con una chica que conocí por puro azar, en otro de esos sucesos inesperados de la vida. Todavía le falta hacer un examen para graduarse de la licenciatura…en trabajo social. Nada ligado a lo que yo hago, he hecho o haré el resto de mi vida. Por eso me sorprende tanto. Como sea, el caso es que iba yo hablando con ella sobre las diferencias culturales que encuentro entre su país y el mío, cuando de repente me pregunta de la nada “a todo esto, ¿qué opinan los mexicanos de los nosotros los franceses?”. Mierda. Lo primero que pensé, en automático, fué “¿cómo?”. Despues “ya valio pistola”. Quien sabe que habré preguntado o que habré dicho, que se le ocurrió abordar la cuestión. No sé, alguna cosa que se me salió sin pensar (como siempre) y que regresaba a acecharme en forma de pregunta (el karma en modo Jeopardy). Y es que seamos honestos aquí un momento: la mayoría de los mexicanos que conozco tienen un grado avanzado de xenofobia, entre otras cosas, que no quieren ver y mucho menos corregir.

Entonces, ¿qué decir? Recordé los mil rumores y leyendas urbanas que escuchaba en México sobre los franceses. Pocos (o ninguno) positivos. Luego me acordé de los comentarios escritos en los periódicos en linea, cuando estaba el asunto de Florence Cassez en boga. Misma cosa, insulto tras insulto xenófobo. Quien sabe que pinche cara habré puesto que la chava me preguntó “no es bueno, ¿verdad?”. Y esa es una de esas preguntas binarias donde no puedes aplicar la de “no te voy a mentir” y quedarte callado. No, no, decir eso es lo mismo que un fuerte y claro “no es bueno”. Y ni como decirlo con delicadeza. No hay forma adecuada de decir “pues mis compatriotas dicen que los franceses son sucios y no se bañan”. O, “pues mis compatriotas dicen que en Francia las mujeres son fáciles”. O “un amigo dice que el francés es el lenguaje de los homosexuales” (aunque ese comentario es complicado de hacer sin quedar como imbéciles tanto el que lo dice como quien lo escucha). O el más reciente, “un chavo mexicano que conocí aquí me dijo que los franceses son putos” (i.e. cobardes…salió durante una plática donde quien lo dijo intentaba dejar claro que los franceses no se exponen a defender en el transporte público a una mujer que no conocen, por ejemplo). Lo bueno es que traía puesta una de mis camisas rojas, pues imagino que empecé a sudar sangre.

Al final, no había como salvarla. Contesté una verdad no relacionada (”en general la mayoría de los mexicanos no hacen diferencia entre nacionales canadienses/franceses/ingleses/alemanes, lo mas común es creer caucasico == gringo…”), busqué la salida de emergencia lo más rápido posible (”ustedes tienen a Europa alrededor y no pueden hacer una generalización tan extrema como la nuestra, pero nosotros los extranjeros que más vemos son latinoamericanos o norteamericanos”), ella me abrió la puerta (”si, si, nosotros vemos mucha gente de Alemania, España, Inglaterra, etc…”) y yo corrí como si me llevara el diablo (”ah, mira la hora, yo creo que ya es tiempo de irnos”). Y así, puse a mi patria muy en alto, diciendo implicitamente que los mexicanos hablamos mal de todos los extranjeros.

En fin, al final del día me quede pensando que, bajo esa métrica, a lo mejor es hasta amable de parte de los nacionales de otros paises pensar que los mexicanos somos una bola de criminales ignorantes sin principios que se pasan la vida durmiendo. Para mí, el único prejuicio que duele realmente en esa frase es el de la flojera, pues no conozco a ninguna persona tan floja e irresponsable como ellos creen que somos nosotros. Creo yo que aún para aprovecharse del sistema, los mexicanos se esfuerzan más de lo que nos dan crédito. En lo personal, la mayoria de las personas que conozco trabajan horas extra, muchas veces no pagadas y aún en la adversidad. Por eso creo yo que ese prejuicio tan aparentemente inocuo nos duele. Por otra parte, desde mi infancia me he topado siempre con mexicanos violentos, corruptos y oportunistas en el día con día (que no dudo que sean hoy criminales). Es obvio que no todos somos así, pero muchos si. Muchos. Vale la pena pensar en eso.

Pero bueno, que la verdad sea dicha…aunque tengo la impresión que a los lectores extranjeros no les va a gustar mucho este post.

/* REFLEXION PERSONAL ESCRITA EN PARALELO (OMITIBLE)
*
* Esta parte la escribí en paralelo a lo de arriba, pero la juzgué demasiado extraña como
* para incluirla en el texto. Como luego hasta a mi me da flojera leer lo que yo mismo
* escribo, mejor indico de una vez que es una imbecilidad muy propia con la que
* pueden o no estar deacuerdo…por esa razón, es más bien para leerse cuando hay
* tiempo para perder y el internet está lento en noticias.
*
* La publico de todas formas, porque ya la escribí damn it!
*/

Por razones culturales estoy seguro de que yo he sido (y alguna parte de mi aún es) así: discriminador. Lo interesante es que con el paso de los años, uno empieza a convivir con muchos tipos distintos de gente. Personas de creencias, profesiones, lenguajes, nacionalidades y hasta puntos de vista políticos diversos. La experiencia, te va a forzando a aprender, a aceptar la presencia de humanidad en todos, aunque uno no este siempre deacuerdo. A mi me llegó a pasar mucho con la religión, por ejemplo, pues yo confío tanto en mi ateísmo que más de una vez llegué a insultar (sin ser demasiado consciente) las creencias de los católicos, de los que creen en los horoscopos y cosas astrológicas, e incluso de los agnósticos. Con el tiempo, uno se da cuenta de que eso es algo personal y no tienes porqué meterte (aún si ellos se intentan meter contigo). Al contrario, hoy considero que es bueno que las personas encuentren en su religión o creencia, sea cual sea, respuestas que a mi me gustaría tener. En mi caso, yo debo buscar en otro lado para encontrarlas pues no es lo mio la religión. Lo mismo pasa con las profesiones (por ejemplo, muchos colegas de Page me rebajan por ser ingeniero jaja), con la sexualidad, etc. Como sea, uno aprende lentamente a ver mas allá de ese tipo de cosas, aunque no es nada fácil saber que terreno estás pisando y quien se va a sentir ofendido. Es lo mismo en este caso, con eso del “nacionalismo” que muchos profesan y que no es otra cosa que discriminación cínica* (la prueba estando en los foros del internet donde se discuten los partidos de futbol entre nacionales de paises distintos). De nuevo, como con la religión, no creo que el nacionalismo sea malo sino que, más bien, cada uno lo entiende a su modo dependiendo las circunstancias particulares del entorno de cada uno (que a veces no son del todo óptimas).

Es por eso que se pone luego uno a pensar, ¿contra que estamos midiendo en nuestra cotideaneidad lo “bueno” y lo “malo”? ¿Qué es lo que valoramos más como mexicanos? ¿Cómo personas? ¿Qué queremos tener a toda costa? ¿Poder? ¿Dinero? ¿Familia? ¿Creatividad? ¿Educación? ¿Trabajo? ¿Sexo? ¿Venganza? ¿Miseria ajena? Creo yo que la respuesta a esa pregunta es la expresión de aquello en lo que nos hemos convertido y en el fondo, muy en el fondo, sabemos que si no nos gusta lo que hemos hallado, no es sino culpa nuestra.

*Nota:
Aquí hago uso de la palabra “cínismo” en el sentido castellano y no tanto anglosajón. El otro día leí en el comic de Bunsen que el autor usa la palabra “cínico” como se utiliza en inglés y no como en español (para nosotros es más cercano a “desvergonzado” y para ellos más a “negativo, desconfiado de los otros”). Como sea, no se que tan extendido/asimilado esté el término americano en nuestra cultura, por ende es importante que haga la aclaración para evitar malas interpretaciones del texto.

Tags: , , , , , , ,

Atrapado por la música

Posted in Colaboradores, Personal, Tlacaélel on July 5th, 2009 at 3:18 by Tlacaélel

Nota para los que van a estar fregando despues de leer esto: Dado que el tema que voy a tratar se presta mucho para que me “agarren de bajada” (como se dice coloquialmente) y como conozco como es la banda (albureros y que les gusta inventar sus fantasías sobre los colegas), estoy casi seguro que uno que otro mono por ahí va a comentar sus estupideces sobre el asunto (tanto hablando en persona como por escrito al final de esta cosa), así que por primera y, espero que, única vez voy a comenzar un post con una mentada de madre personificada por esta nota. Así que ya lo saben, para que no digan que no me adelanté a sus burlas. Reitero, este mensaje nomas es para dos o tres changos (el que aquí escribe como If es uno de ellos, el Amauro otro y un tercero que no se si todavía lea ésto) los demas opinen libremente lo que quieran sin tomar en cuenta la nota.

El siguiente relato va a sonar un poco como del tipo “cosas malas que me pasan a mi”, pero en realidad estoy contándolo solo porque no es algo que ocurra todos los días (al menos a mi no). No quiero que lo recuerden como un testimonio de que a Arturo le pasan cosas malas por ser Arturo (como en un diálogo de los Simpson entre Todd Flanders y Ned: “…el señor Simpson nos contó como la vida le escupe a la cara…”), sino como una simple anécdota que no puedo dejar de contar. En fín, una vez dicho ésto prosigo con la historia.

Todos los lunes, miercoles y viernes voy a clases de música (guitarra clásica) en la casa de la cultura de Texcoco (de las 19:00hrs a las 20:00hrs). Bueno “todos” es una mentira, porque últimamente el profe ya casi nomas me ve los viernes que es cuando no me importa dejar tareas pendientes por ir a música (por eso de que llega el fin de semana).

El recinto en realidad no es grande, de hecho está todo descuidado como en general las artes en este país. El salón donde tomo clase es de los últimos en el edificio y está ubicado en un sitio donde no es tan fácil llegar si no tienes la intención de ir. De hecho la primera vez que fuí me lo tuvieron que señalar porque no sabía que en esa parte había salones (ademas que estoy bien imbécil para ubicarme). El caso es que para llegar a la clase debo entrar por el portón principal, cruzar una mini explanada, atravesar una puerta que lleva a un escenario al aire libre en otra explanada, ir detras del escenario al aire libre y entrar al micro-salón, que está escondido de la vista del mundo.

El viernes pasado, como la mayoría de los viernes, asistí a clase puntualmente y sin mayor problema. Llegué y, sorprendentemente, solo había un alumno de la clase anterior que, por cierto, ya se iba. Le pregunté al profe el porque de tan baja afluencia si la clase de las seis siempre está llena cuando yo llego, a lo cual me contestó que así era siempre en el curso de verano. Según él, el curso de verano se llena hasta una semana despues de empezarlo o algo así (cuando la mayoría ya está de vacaciones). Por esa misma razón me imagino, nadie más llegó a la clase de las siete (aunque a decir verdad no fuimos tantos este trimestre, a lo mucho 4), por lo cual nos quedamos solos el profe y yo.

La clase pasó sin más complicación. El prof me corrigió unas cosas sobre una pieza que toqué en público el viernes pasado, me ayudó con unas dudas de notación que tenía sobre la partitura que estoy estudiando y antes de que nos dieramos cuenta ya eran las ocho. Agarré mis cosas y esperé a que el prof cerrara el salón, como habitualmente. Cruzamos por el escenario al aire libre, llegamos a la puerta que comunica con la mini-explanada e intenté abrirla…y que no abre la pinche puerta. Le comenté al profe que estaba cerrada, y el me dijo “toca, para que abra el velador”. Y que toco…y no estaba el pinche velador. Me asomé por la ventana para ver si veía a alguien, pero estaba todo oscuro. Ahí empezamos a preocuparnos. Normalmente el único día que no hay velador es el lunes, pero por primera vez en más de 20 años que el profe lleva dando clases los viernes, a esa hora y en ese sitio, no había velador y al que cierra no se le ocurrió revisar si todavía se encontraba alguna persona en el salón antes de irse. Básicamente, estábamos encerrados.

Al darnos cuenta de nuestra precaria situación, comenzamos a fraguar un plan de escape. Lo que a mi se me ocurrió fue llorar, pero como eso no nos iba a permitir salir me pregunté “¿qué haría McGyver?”. Como imaginé a McGyver llorando, entonces mejor me pregunté “¿qué haría Superman?” solo para recordar que yo no se volar, que no tengo visión calorífica y que no me sé el número de teléfono de Batman. Despues de reirme al acordarme de unos Chuck Norris facts que tenían que ver con McGyver y Superman (mi mente divaga rápidamente), expresé la idea incoherente de treparnos al techo. Inesperadamente, el profe estuvo deacuerdo con mi idea y comenzamos a buscar una forma de subir al techo.

Estabamos los dos ahí parados en medio de las sillas plegables (es un escenario todo chafa) pensando como subir al techo, cuando un rayo de luna iluminó un montón de chatarra que habían dejado los de intendencia en un rincón. Ambos volteamos al mismo tiempo para ver que, entre todas las tablas viejas, botes y cuerdas, había una escalera de aluminio medio manchada de pintura roja que prácticamente gritaba “tómame”. Estoy seguro de haber escuchado coros celestiales (en mi cabeza).

Antes de que me diera cuenta, el profe ya estaba junto a la chatarra sacando la escalera. “Pensó lo mismo que yo”, le dije, pero unos instantes despues me percaté de que habíamos pensado cosas radicalmente opuestas. Mi idea era tomar una cuerda, hacerle el famoso nudo de la horca y usar la escalera para amarrarla en una de las ramas de alguno de los dos arboles que están cerca del escenario (y ya despues tomar turnos para usarla). La idea del profe fue llevar la escalera al salón donde da su clase (que ha de tener un poquito más de 2 metros de altura) y subir al techo para ver que oportunidad se nos presentaba, cosa que finalmente hicimos.

Detras de la casa de la cultura está la clínica del IMSS de Texcoco, y desde el techo del micro-salón pudimos ver el estacionamiento para doctores del área de urgencias. Aunque no había personas a la vista, la lógica dicta que el área de urgencias siempre está abierta (aún siendo viernes), así que nos decidimos a saltar hacia el estacionamiento. Total, solo era un salto de más o menos 2 metros. En el peor caso caeríamos mal y nos romperíamos algo, pero supusimos que no era tan grave el peor caso pues la ayuda médica no podía tardar tanto (aún siendo una clínica del IMSS). De hecho ahora que lo pienso la idea de saltar fue del prof. Supongo que para él era peor quedarse una noche encerrado en un edificio extraño con Arturo que romperse las dos piernas o tener algún golpe fatal. De hecho yo le dije “subo la escalera al techo y la ponemos del otro lado para bajarnos” pensando en que alguien iría despues por ella (de preferencia, el chango que nos dejó encerrados), pero el profe dijo “no, hay que saltar, no se ve tan alto…tú primero”. Como me quedé mudo ante su propuesta (y además recordó que yo traía mi guitarra) lo pensó mejor y dijo “mejor yo bajo primero y me das tu guitarra”. Inferí que era para ayudarme a bajar sin dañar el instrumento, no creo que su idea fuera correr (si aún podía) despues de obtenerlo.

El profe logró bajar sin lastimarse, yo le pasé mi guitarra y posteriormente pude descender también ileso (silbidos y movimiento ocular involuntario de lado a lado). No pasaron ni 10 segundos cuando a lo lejos divisamos a una persona que se acercaba rápidamente con cara de “¡¡¡unos maleantes se brincaron!!!”. Era un doctor de ahí de la clínica que me vió saltar y lo primero que hizo fue correr a preguntarme “a ver, a ver, ¿qué haces aquí?”. Ya medio le expliqué la situación (para sacarle la idea de que estabamos robando coches) y como aparentemente teníamos cara de inocentes, nomas se echó a reír y a repetir incesantemente la frase “no…¿en serio?” con expresión de burla, al tiempo que nos guiaba a la reja (de salida, no a un calabozo). El doctor le contó una situación fantasiosa a la señora policía que cuidaba la mencionada reja (”los traje para dar serenata”), y antes de lo planeado ya estabamos libres.

Ya nuevamente en a la casa de la cultura (pero por fuera), el profe se despidió diciendo “¿ya ves? no contaban con que saldríamos” (es lo que ha de haber dicho el Chapo cuando se fugó de prisión). Yo nomas atiné a sonreir y decir, lo más tranquilamente que pude, “sale profesor, entonces nos vemos el lunes”.

Tags: , ,