50 años de la computación en México

Posted in Colaboradores, Personal, Tlacaélel on November 18th, 2008 at 4:27 by Tlacaélel

Como muchos de ustedes saben, la semana pasada fue el congreso conmemorando los 50 años del cómputo en México. Por causas de fuerza mayor (me obligaron), asistí a dicho congreso. En un principio no me molestó para nada el tener que ir. De hecho fui con la ilusión de ver grandes proyectos, investigadores importantes, avances científicos, etc. En palabras de Howard: “you poor deluded bastard” (más o menos “tú pobre y engañado bastardo”). Iba yo en modo ladrido y termine aullando (modo ladrido es cuando conviertes la expresión de sorpresa gringa “wow” al español: “guau“, e.g. “¡guau!, voy a ver los avances en computación de los mexicanos”).

En realidad la idea me parece que era buena, pero los paneles solo sirvieron para demostrar que estamos mal. Es decir, todos decían que estamos mal, que llevamos años mal, que en veinte años seguiremos mal y que tarde o temprano nos va a cargar el payaso (en mi caso ha sido temprano). Lo que si es que lograron demostrar que los investigadores en México han llegado lejos, muy lejos. Y no hablo de lejos como Neil Armstrong a la luna en medio de una carrera espacial brutal, hablo de lejos como George Bush contra los iraquíes en medio de brutales masacres. El hecho es que no podían concentrarse en lo importante, no, tenían que pelearse por ver quien tenía la razón. Es más, estuvieron cerca de discutir para ver cual de todos la tenía más grande e hinchada (la voluntad de pelear). Pero bueno, aunque eran minoría, no puedo negar que también hubo investigadores decentes.

A fin de cuentas no puedo decir que no aprendí nada. Como me dijo pageegap, “al menos aprendimos que ser doctor (de cualquier tipo), no te quita lo idiota”. Me viene a la mente un episodio en el panel final del miércoles. Un doctor del CIC estaba hablando de como mejorar el SNI y dijo su chistorete de “bueno, si hacemos esto y esto otro muchos no vamos a poder hacer trampa tan fácil”. Después empezó a sonreir y a emitir una risa pausada (poniendo una cara que se parecía a la del mono de la figura siguiente) mientras volteaba a ver al investigador a su lado para que le devolviera la sonrisa…pero le devolvió pura pistola, porque el otro doctor se quedó todo serio y con una actitud que gritaba “¿y tú de que diablos te ríes?”. La expresión de incomodidad que le siguió no la voy a olvidar hasta el día en que muera (él).

Goofy, Ph.D.

El congreso rindió para hacerme reír aún más ya de regreso a clases, sobre todo cuando discutimos los resultados en clase de algoritmos. El profe nos empieza a hablar de su investigación y de sus resultados (en comparación con el mediocre desempeño de los que se quejan del SNI) y dijo que, literalmente, tenía un tipo de placer que era casi como un orgasmo cuando encontraba soluciones. Poco le faltó para decir “cuando publico papers, me corro…y mucho”. Yo a duras penas aguanté carcajearme en esa ocasión. De por si a ese profe ya le decían el Men Force (por eso de que su clase no es para el que no puede, sino para el que quiere más), ahora sucede que tambien tiene multi-orgasmos. Bueno no le decían, se me ocurrió. Maldita sea, creo que he estado viendo demasiada tele en las noches.

Como sea, el Congreso pudo haber sido mucho mejor de lo que fué. Muchos no sabían dar una ponencia, a otros les importaba un pepino y todos tenían bandos. Al final, es un poco frustrante conocer que tan malo es el sistema al cual uno se tiene que enfrentar si te quieres dedicar a la investigación pero en fin, supongo que lo facil no vale la pena (eso incluye mujeres, dicen).

Bueno, me parece que ya fue todo por hoy. En resumen, las conclusiones de éste post serían:

  1. Estamos mal.
  2. Sobre todo yo.
  3. Soy un ogt.
  4. Soy un ogt simplón y vulgar.

Ojala despues de este post tan destructivo todavía haya gente decente entre mis lectores.

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