Presion social

Posted in Personal, Tlacaélel on December 16th, 2011 at 3:49 by Tlacaélel

Bueno, bueno, pues acabo de recibir presión social así que ahí están unas fotos. Si, disparé mi pistola al aire antes de tomarlas para que la gente no las arruinara (ese es mi trabajo).

Partes de Albi

Partes de Toulouse

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Submarine

Posted in Reseñas, Tlacaélel on December 12th, 2011 at 16:56 by Tlacaélel

En lo personal, yo soy raro para el cine. Despues de analizarlo me he dado cuenta que, cuando veo una película, no me gusta pensar. Cuando me he preguntado el porqué a veces disfruto películas muy tontas, es por eso: soy un imbécil. Yo no veo películas ni para sorprenderme, ni para evitarme leer un libro, ni para sentirme más tonto/listo, ni para checar a las actrices (depende la movie). Yo veo películas para evadirme. Si no me evado, no me sirve. Punto. El caso es que para mí es algo más bien gutural, realmente, no cerebral. Normalmente la decisión se va tomando a lo largo de la proyección, sin pensar. Despues mi cerebro intenta adornarlo, busca razones para encontrarle gusto, recomendarla o escupirle en su sucia cara. Sin embargo, debo reiterar que no algo racional. El hecho es que tiendo a poner en alta estima las películas que me arrastran sin que me de cuenta, que de pronto me empiezo a reir como imbécil o que sentí un disparo de adrenalina/endorfinas ligado a la historia. En particular, me gustan las películas que me hacen sentir bien (aún si para la crítica es basura). De hecho debo decir que, aunque me da vergüenza admitirlo, hace como cuatro años que no me gustan las películas de horror. La mayoría, me aburren o me dan sueño. Me gustó por ejemplo Trick ‘r Treat, que me hizo sonreir mucho cuando la ví… y esa es la última película de horror que recuerdo. Pero bueno,

Tomando todo eso en cuenta, ayer vi Submarine de Richard Ayoade. En realidad estaba buscando otra película que no he encontrado (también británica), sin embargo me percaté que esa existía y por puro fanboyismo la ví. Debo decir que me gustó mucho. Es otra de esas películas de coming of age tan de moda en el cine independiente, sin embargo esta tiene una aura sincera. Normalmente esas son películas muy pretenciosas que a nadie engañan (empezó así de hecho), pero construye bien la atmósfera. Me dió mucha risa por momentos y confieso que me absorbío al final; desgraciadamente, yo soy de los que le ordenan cosas a los personajes con la esperanza de que escuchen, de los que gritan “¡noooooo!” cuando pasa algo malo o que le dicen “¡no seas imbécil!” al personaje principal cuando mete las cuatro. Por eso no voy al teatro (y porque no tengo dinero).

Como sea, la música es muy buena. Desgraciadamente, terminé comprando el soundtrack en Amazon (total, quien necesita comer). Bueno, de hecho no me arrepiento, es muy bueno. Maldita sea, debo tener más control (o más dinero).

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Vinos y Quesos

Posted in Personal, Tlacaélel on December 9th, 2011 at 4:14 by Tlacaélel

Como es no tan bien sabido por todos, aquí en Francia les gusta merendar al medio día. Lo que he visto es que la mayoría de las personas hacen una pausa de 11:30 a 13:30 donde la gente sale a comer, reiniciando sus actividades à l’après-midi. En mi calidad de latinoamericano, yo no llego aún a acostumbrarme a ese ritmo de comidas. Normalmente, 11:30 se me hace muy temprano para comer y pues la verdad no se hace hambre. Cuando estaba más chavo, pues si, cualquier hora era buena para engullir una bolsa de churrumais/cheetos/cacahuates y lavarla con medio litro de clon de coca cola (o, últimadamente, cualquier líquido prodiabetes). Pero ahora, a veces hacer esa pausa sin hambre afecta al trabajo (regresa uno incómodo, arrepentido de haber interrumpido el trabajo, arrepentido de haber gastado dinero sin tener verdaderamente hambre, arrepentido de haber nacido, etc.).

Scumbag Brain

Pero bueno, lo que no puede faltar a esa hora (ni a ninguna otra) es un café, y esa es la mejor hora para ir a la sala de café del Instituto (puesto que la mayoría de las personas han salido a comer). En esas andaba cuando me topé con otro extranjero, y empezamos a hablar. Comentaba él algo sobre su investigación, cuando de repente comenzó a bajar la voz hasta que se quedó callado, mirando a lontananza. Su dialogo fué el siguiente:
“Pues me recomendó mi asesor leer otros tres artículos sobre el tema para empezar a presentarlo má s f o r m a l m e n t … ¿te has dado cuenta que las francesas están bien buenas?”.
Volteé para percatarme de que me faltó discreción (o me sobró cinísmo), pues lo que él veía era a un grupo de chicas que venían de entrar a la sala. Luego el tipo completó “me dijeron que aquí en francia lo que había que probar era mujeres, vinos y quesos”. Cuando en los dos segundos siguientes todo conectó en mi cerebro, no aguanté y me empecé a carcajear.

El hecho es que fue tan, tan, tan chistoso (e inesperado), que todavía no he acabado de reirme.

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