Page y yo vimos muchas prostitutas

Posted in Tlacaélel on August 31st, 2011 at 4:41 by Tlacaélel

No me acuerdo que día de hace un par de semanas, Page y yo fuimos a ver bicicletas. En lo personal, yo ya me cansé de caer de mis zapatos a baja velocidad: esperaba encontrar algo que me permitiera precipitarme al suelo desde un par de neumáticos recubiertos de caucho y a velocidad moderada. Dado que somos intrépidos, decidimos no revisar equipo de seguridad…así es, no nos gustan los cascos. Como sea, el caso es que íbamos muy contentos por ahí cerca de la Merced cuando empezamos a notar cosas extrañas. Junto a las tiendas de bicicletas había grupos de señoras con ropa escasa, esperando no se que. Un par de minutos de reflexión, me llevaron a la frase “mmm, así que esto es una calle de prostitutas”. Y si, si era. Y no, no era algo discreto. Estaban apostadas ahí mismo, como si nada, a pleno día (porque era de día), junto a montañas de bicicletas y triciclos. Por cierto, a mi me gustó una de 6000 pesos y a Page una que se veía bien aguantadora (bicicletas, solo vimos bicicletas).

Es chistoso, algo que me impresionó fue el esfuerzo supremo de algunos tipos que iban con sus familias a comprar bicicletas infantiles o triciclos. En verdad era de admirar la cantidad de disimulo con la que fingían ser ciegos a las prostitutas. “Con permiso señora que seguramente quiere comprar bicicletas o trabaja de guardia de seguridad de esta tienda, quiero ver esos triciclos”, parecían pensar. Las mujeres nomas vigilaban a los esposos a ver si no se les escapaba alguna causal de divorcio. Los niños, pues seguro estaban acostumbrados pues no había mucha reacción de su parte. Era todo bien raro, con tantos niños, señoras y bicicletas, todo parecía como una especie de kinder gigante donde las profesoras en verdad enseñan, y donde aparte hay tacos de grasa de puerco con smog.

Como sea, yo salí de ahí con la impresión de que había hecho algo malo (aunque no compré nada y no llevaba dinero). Todo se puso más raro cuando, por azar, terminamos escuchando a un tipo (que no me acuerdo que vendía) lamentándose sobre DaVinci y sus inventos no construidos. Según él, hacía poco había visto en televisión un programa donde unos simios construían una máquina de matar, basada en diseños de DaVinci, que sí funcionaba. Su queja era que “si DaVinci se hubiera puesto a trabajar en lugar de posponerlo, la hubiera podido construir en su época…¿se imaginan? ¡y si funcionaba!”. Lástima. De los que nos perdimos. Es un hecho conocido que siempre hacen falta más máquinas de matar. Siempre. Aún más si su creación conlleva destazar fulanos. Desde hoy, dejo de posponer y me pongo a construir mi propia máquina de matar. Le voy a llamar…”soga”. Va a ser muy eficiente.

Bueno, solo quería compartir algo interesante antes de que acabara el mes.

Por cierto, desde ésta semana ya puedo decir que soy estudiante de doctorado en una universidad francesa. Es raro, hace un año no lo habría ni considerado una opción. A ver si luego pongo unas fotos o algo…a ver.

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