Capta

Posted in Reseñas, Tlacaélel on April 28th, 2011 at 1:28 by Tlacaélel

(como una piedra rodante, el FBI o la CIA)

La verdad es que hace mucho que no recomiendo música, pero llevo ya un rato escuchando a este grupo y si me late. No es para todos, pero creo que conozco a un par de gentes a quienes les agradará.

Ya he expresado aquí mi gusto por los clásicos (The Beatles, Queen, Pink Floyd, David Bowie, etc.), sin embargo (y aunque se les haga raro) tambien escucho música contemporanea (si, que no son covers).

Como desde principios de Febrero empecé a escuchar a este grupo. En ese entonces, todavía quedaba alguna mínima esperanza de estudiar mi doctorado en Canadá (meh, al fin que ni quería ir) y pues me pregunté ¿qué cosa interesante escucharan los canadienses? El caso es que saltando de blog en blog en uno de esos sábados de autodestrucción tan comunes en la vida de todo neeeeeeeeeeeerd encontré referencias a un grupo quebequés: Les Vulgaires Machins.

Ellos se clasifican a si mismos como punk, pero la mera verdad tienen algunas rolas que son más bien power-pop (aunque si, tirandole al powah…es algo raro tipo hardcore-pop-punk) y otras más que suenan al alternativo gringo (pero, a mi juicio, con mas carácter si no es que fuerza). En resumen, si la mueven. Saben tocar su instrumento (sin albur). Aprobado por Arturo, como decía Page cuando todavía eramos jovenes.

Se pueden escuchar en linea sus discos (http://www.vulgairesmachins.org/multimedias/audios).

De sus discos me latieron los más establecidos: Compter les corps (Contar los cuerpos) y Requiem pour les sourds (Requiem para los sordos). Es dificil escoger, pero de entre ellos lo más accesible (lo menos fuerte, por decir) yo creo es Dans le vide y Je m’excuse… je t’aime. De rolas de más fuerza yo me iría por Compter les corps, Presque complet y Une chanson acoustique. Menciones especiales para Anéantir le Dogme, Dommage Collateral, Texture qui se mange y, sobre todo, Mourir pour le Système.

No he terminado de escuchar todo, ahora estoy en Regarde le Monde (Mira el mundo), sin embargo no me han decepcionado. Los he encontrado buenos para escuchar y sentir la música.

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Julia

Posted in Reseñas, Tlacaélel on April 25th, 2011 at 15:45 by Tlacaélel

El otro día estaba yo muy aburrido esperando a cierta persona en cierta central camionera al norte de la Ciudad de México, cuando se me ocurrió ir a darle una revisada a los libros baratos para ver si se me daba gastar en algo decente, el dinero mal habido que consigo trabajando honradamente.

La ruina del hombre

Normalmente todo se me va en alcohol, juegos de azar y mujeres fáciles.

Compré uno de esos libros de $25 MXN que me llamó mucho la atención en cuanto lo ví: Cuantos de Invierno de Ignacio Manuel Altamirano. En mi juventud, ya había tenido el gusto de leer una de sus novelas (El Zarco cuando estaba en la secundaria), sin embargo es interesante que, aún cuando está enterrado en la Rotonda de los Hombres Ilustres (y no solo por su trabajo literario), no me había decidido en años a comprar otra obra de él. Ahora, tal parece que lo hice en el momento adecuado.

No me gusta arruinar la experiencia de los lectores al desvelar la trama de los libros que me parecen interesantes, sin embargo si quiero hablar en particular (aunque no a detalle) sobre uno de los textos contenidos en el tomo. Hablo, por supuesto, de Julia. En esa narración, la voz del autor se escucha tan sincera que se destapa claramente ante el lector defendiendo su orgullo y su dolor a través de su personaje. Se trata de una historia de desamor como las hay miles, sin embargo la claridad de la redacción y su firmeza al contarnos la historia le dan una calidad única que, a la vez, nos enseña un poco sobre la vida en México hacia mediados de siglo XIX.

Es un libro muy interesante y, en particular, me identifiqué mucho con el autor al leer Julia. Superó al impresionismo y al romanticismo al darme no algo que sentir, sino una descripción sobria y acertada de la perdida de sensibilidad emocional. Mis respetos, ese señor era un gran escritor y ese libro me hizo reír mucho mucho mucho…mucho. Dicho sea de paso, también me hizo darme cuenta que estoy muerto por dentro.

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