El último día de Octubre

Posted in Colaboradores, Personal, Tlacaélel on October 31st, 2010 at 23:59 by Tlacaélel

Mi querida hermana tiene una fijación con la cultura nipona. De hecho tiene un nivel (no recuerdo cual fue el último que hizo) del Nihongo Noryoku Shiken, el examen estandarizado de lengua japonesa. Por ésta razón, generalmente asiste con sus amigos a lugares donde se exponen elementos de la cultura pop de Japón. Uno de ellos, es la expo TNT que se lleva acabo regularmente en la ciudad de México por estas fechas (fines de Octubre y principios de Noviembre).

Éste año, dado que sus amigos no pudieron asistir, ella me presionó para acompañarla. Con dos semanas de anticipación me comentó todo el asunto. Lo extraño, que nunca sospeche, es que hacía énfasis en que tenía un proyecto para mi. Me preguntó a que estaba dispuesto, y yo le dije que a todo mientras no tuviera que hacer nada hasta el mero día. La realidad es que yo no estaba muy interesado en ir, entonces me valía un poco madres lo que tuviera planeado. Le prometí que lo que me dijera ese día que hiciera lo haría, a fin de cuentas es la hermana…¿qué podía hacerme que me hiciera daño? Descubrí que soy más idiota de lo que parezco.

Hoy en la mañana, me arrepentí de haber prometido nada. Amanecí temprano, me bañe, me vestí y de repente la niña se me aparece con una ropa extraña en las manos. Nomas me dice, “toma, es para la TNT”…me había fabricado un disfraz. Cuando todo cobró sentido y puse mi cara de “no manches”, se le ocurre decirme “si tienes palabra, ¿no?”. Valió pistola. Ni modo de decirle que no.

No se porque diablos nunca relacioné su proyecto con cosplay. Ella se fabrica sus disfraces. Ya lo ha hecho, y siempre le pregunto si no le da vergüenza salir a la calle así. Como ya he mencionado, soy bien ranchero y la verdad no se me da salir todo exótico a exhibirme…ya estaba que me llevaba la fregada.

Tanto mal que he hablado de los cosplayers, y estaba a horas de ser uno de ellos. Es una de esas venganzas del karma donde a uno le hubiera gustado no haber dicho tantas estupideces sobre el asunto. Me acordé de la vez que le dije a uno de mis amigos de la preparatoria “hay que ser muy perdedor para ir a una convención de comics disfrazado”. También recordé la primera vez que ella se disfrazó y le mencioné “¿cómo crees que vas a hacer eso? ¡tú no eres tonta ni perdedora!”. En mi defensa por mis comentarios, en ese tiempo la vida todavía no me había puesto de rodillas y era bastante más altanero de lo que soy ahora. Vale madres.

Yo estaba muy incómodo. Al principio era cosa de orgullo pero, después, se convirtió en llano pánico escénico. Yo estoy no tan chaparro, iba a sobresalir. Peor aún, el traje ese era de un personaje popular de un anime japonés (que por cierto, no he visto). Me dijo “estoy segura de que te van a pedir muchas fotos”. Eso me puso muy nervioso. No se cuando perdí seguridad en mi mismo, pero ya no es lo mio estar ante los reflectores. Hubo una época de mi vida donde me valía una pistola si me ponían al frente de un montón de gente y no me sentía mal. Llegué hasta a sentirme eufórico y pensar que podía todo…pero hoy en día no me gusta andar por ahí llamando la atención. El caso es que pase de “no puedo creer que voy contradecirme y hacer algo así” a “¡no manches! ¡no quiero que me tomen fotos!”. Lo bueno es que me tuvo piedad y el disfraz llevaba una máscara. De hecho, me lo pude llevar en una bolsa y ponérmelo a la entrada del centro ese de convenciones.

No puedo decir que fue uno de los días más humillantes de mi vida. No solo ha habido peores, sino que tengo confianza en que todavía puedo superarme en lo que me resta de tiempo. A pesar de ello, no fue muy agradable. La cosa es que ella no solo no dejaba de burlarse de mi por ser tan imbécil, sino que se sentía orgullosa de que su traje llamara tanto la atención. Yo la verdad no sabía ni que tranza. La gente me pedía fotos, y yo no sabía que hacer. Los cosplayers de verdad hacen poses, sus performances o lo que fuera. Yo me ponía nervioso y me quedaba quieto…muy muy quieto. Encima de todo adentro del traje era el infierno. A duras penas podía ver o respirar. Se sentía un calor del demonio en esa cosa. El colmo del asunto fue cuando se me acercó la hermana y me dice “no estés tan apático, haz una pose o algo…no estás luciendo el traje y me costó mucho hacerlo”.

Por un día, fuí la combinación entre una attention whore y Barney el dinosaurio morado. Como me castró que se acercara la gente con hijos pequeños y me preguntaran “puedes tomarte una foto con mi hijo”. Cada vez que me pedían una foto, se me borraba mi criterio y volteaba a ver a la hermana para que me dijera que hacer. Ella nomas me regresaba la mirada, riéndose, mientras asentía con la cabeza indicando “lo prometiste, ahora tienes que aceptar las fotos sin quejarte”. Luego se me acercaban tipos, me pedían foto y se ponían como si quisieran un pinche abrazo. Tipos. Algunos más altos, fuertes y peludos que yo…¿Qué tranza con eso? Decidí evitar los baños, no fuera a ser que alguien me atacara. Lo más chistoso es que a través de la mascara yo veía que todos los otros lo disfrutaban, se ponían en poses y se sonreían…yo ya no sabía en que mugre agujero esconderme para que me dejaran tranquilo.

Después de la primera hora, terminé por decir “pues ya, al carajo”. Total, ya estaba yo ahí vestido con un disfraz extraño. Empecé a hacer poses (si, caí de mi propia gracia). Nada complejo, pero al menos saludaba a la cámara. La hermana estaba muy feliz. Encima de todo lo que se divirtió viéndome ser imbécil, me fue sacando varo para comprar porquerías. Y lo que faltaba, porque en casa también hubo burlas…el triple de lo habitual, de hecho, ya que hubo visitas de familiares (por esto del festejo de día de muertos tan próximo) y no se podían callar sus comentarios.

En fin, al final no fue tan malo. Finalizó todo como el capítulo de los Simpson cuando Homero y Ned Flanders apuestan y ambos terminan cortando el césped con el mejor vestido de Domingo de sus respectivas esposas; Ned reconoce ante sus demás vecinos, muy alegremente, que el asunto no es tan malo y que le recuerda “sus días en la universidad”. Y es cierto, después de lidiar con uno mismo el hecho es que la cosa fue bastante hilarante y le recuerda a uno sus días en la universidad.

No se si ésto valga como la aventura que prometí que tendría antes de finalizar Octubre, pero si fue algo nuevo para mí que requirió de toda mi fuerza de voluntad para no huir. La hermana sacó unas fotos in situ. Luego las pongo (para que nadie dude que ocurrió y luego no digan que me lo inventé). Si ocurrió y, no se, a lo mejor un día de estos lo vuelva a hacer pero por gusto.

Update 09/11/2010: Ya, una foto y espero que queden todos conformes.

casibarney

Arturo haciendo de botarga

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Coleccionando

Posted in Colaboradores, Page on October 9th, 2010 at 21:53 by pageegap

Mientras estaba en Canadá creí que tenía que conseguir/comprar algo que me hiciera recordar mi estancia allá. Busqué libros, ropa, gadgets, etc pero nada me convenció lo suficiente. Un día noté que las monedas canadieneses son bastante curiosas. Las denominaciones son: $2, $1, 25c, 10c, 5c, 1c. Las de dos dólares tienen un simpático oso y se parecen un resto a las de 5 pesos de aquí, las de un dólar tienen un pato, son amarillas y no son redondas (les llaman loonie), las de 10c un barco y son más pequeñas que las de 25c e incluso que las de 1c, las de 1c tienen una hoja de maple y son cafecitas, de ésas junté un montón. Las de 25c eran conmemorativas de los Juegos Olímpicos de Vancouver por lo que eran coleccionables. Decidí que obtendría una “brillosita” de cada denominación, lo mismo hice con los billetes cuyas denominaciones son: 5,10,20,50 y 100 dólares respectivamente. Creo que conseguir los billetes no es tan difícil en los centros de cambio pero no estoy seguro que lo mismo suceda con las monedas. Además he decidido que de cada país que visite conseguiré sus monedas.

Cuando regresé a México ya estaba muy en boga lo de las monedas conmemorativas del Bicentenario de la Independencia y Centenario de la Revolución (hay un grupo en facebook aqui, yo soy miembro :) ). Así que decidí tambien juntar esas monedas. Aún no han salido todas las 37, yo apenas llevo 18. Me ha costado un buen juntar las que llevo, aveces por andar distraído he pagado con ellas el pesero.

Creo que las monedas conmemorativas estan padres y por alguna razón hay mucha gente coleccionandolas. Confieso que me divierte mucho eso de andar viendo cuando te dan cambio si entre las monedas va una de a cinco “varos” bicentenaria. También hay billetes conmemorativos de $100, $200 y $500 (hay dos de estos). Creo que los billetes no son tan difíciles de conseguir, hoy el cajero me dio la colección completa de billetes conmemortivos :) .

Por cierto hay un bonito problema con relación a las denominaciones de las monedas que pueden encontrar aqui y que suele estudiarse cuando uno aprende “algoritmos greedy”.

Curiosidades:

Cuando el pesero se llena de la parte de enfrente, el conductor “sabiamente” sube más gente por la puerta de atrás. Los pasajeros honestos que se suben por atrás “pasan” su pasaje. Los demás pasajeros honestos pasan el pasaje de los que se suben por atrás. Cuando uno colecciona monedas bicentenarias y viaja en pesero sucede que aveces las monedas que pasan los pasajeros que se suben por atrás son justamente monedas bicentenarias y justo aquellas que a uno le faltan. Así ví pasar por mis manos la moneda de Zapata y era de aquellas “brillositas brillositas”, hasta me pareció que Zapata me guiñó el ojo. Me quedé viendola un rato sin saber que hacer… Espero que el chofer también las coleccione y que ahora no le haga falta la de Zapata que guiña el ojo.

Hablando de como me hablan los libros

Posted in Colaboradores, Personal, Tlacaélel on October 4th, 2010 at 23:17 by Tlacaélel

Bueno, ya que he terminado con las películas voy a pasar a los libros.

En un principio no sabía si debía escribir ésto en torno a autores en lugar de libros, pero decidí que lo mejor es mantenerme con el mismo formato y hablar de obras concretas.

La siguiente es una lista de mis 11 obras literarias preferidas. Como en versiones anteriores de éstas listas, creo que debo especificar que el orden con el que las fuí añadiendo no significa que alguna esté sobre ninguna otra.

1. Momo – Michael Ende

Momo es la historia de una huérfana (llamada Momo) que tiene una enorme capacidad para escuchar y ayudar a la gente a resolver sus problemas. Esa capacidad, después se convierte en su mejor arma contra los hombres grises, que le están robando a la gente su tiempo libre. Eventualmente, Momo será la única que podrá regresarle a las personas su tiempo.

La historia la leí cuando era un chamaco. Recuerdo que éste libro estaba entre un montón de obras que nos prestaban para llevarnos a casa y fomentar la lectura cuando iba a la primaria (y como siempre he sido un tipejo raro, yo si me llevaba libros para leer). Por alguna razón, despues de todos éstos años aún lo recuerdo mucho y, éste año, por fin lo compré para volverlo a leer. Me sigue pareciendo fascinante.

2. The Hitchhiker’s Guide to the Galaxy – Douglas Adams

Sigue las peripecias de Arthur Dent, un inglés que termina viviendo en el espacio despues de que los Vogons destruyen la tierra para construir una carretera espacial (y debido a que ningún terrestre puso una queja en su oficina espacial local, a unos cuantos años luz de la tierra, a pesar de haber anunciado la demolición con mucha anticipación). Por suerte para Arthur, su mejor amigo es Ford Perfect: un extraterrestre que llegó a la Tierra para escribir un articulo sobre ella en la Guía del Autoestopista Galáctico.

Éste libro es altamente irónico, y muy gracioso. Aparentemente es el texto principal de una generación de geeks, porque en todos lados hay referencias a él. Cuando salen programas como babel fish o computadoras llamadas deep thought, sabes que alguien en algún lado está recordando a Douglas Adams. Marvin, el androide paranoide, es bien rifado.

3. Los Tigres de Mompracem – Emilio Salgari

El nombre original es Le Tigri di Mompracem, pero yo la leí en español. La historia trata del pirata malayo Sandokan y sus luchas contra los Daneses y los Ingleses. En uno de sus tantos viajes, intenta robarse la afamada “Perla de Labuan” solo para encontrar que ésta es una mujer tan bella que le apodaban así. Sandokan termina enamorándose de ella y así empiezan todos sus problemas.

Éste libro lo leí cuando estaba en la secundaria. Recuerdo que en ese tiempo estaba leyendo mucha literatura de aventuras. Por esas fechas, de hecho, acababa de leer la Isla del Tesoro y empezaba a descubrir a Julio Verne. Me dejó una ligera afición por éste tipo de lecturas, aunque debo reconocer que literariamente no son tan meritorias (o eso me han dicho). Es como la tele para los que nacieron en el siglo XIX (y sabían leer).

4. Los antigüos mexicanos a través de sus crónicas y sus cantares – Miguel León Portilla

Éste libro es un claro acercamiento a la filosofía Nahuatl. Compila una serie de poemas y cantos que dan muestra de las cosas que los pueblos nahuas precolombinos consideraban importante. Habla de la enseñanza de la historia, de la filosofía, de la creatividad, de la identidad cultural, la poesía y la música.

Yo empecé a leer al Dr. Leon Portilla desde la preparatoria, cuando quise encontrar en una fuente fidedigna el significado de mi nombre (él fue el gran rescatador de Tlacaelel, la figura histórica). A partir de mi primer acercamiento, comencé a buscar y leer algunos de sus textos sobre filosofía Nahuatl que me dejaron bastante sorprendido. En realidad éste es un texto muy básico de divulgación, sin embargo cuando lo leí hace un par de años me hacía regresar y releer cada capítulo, cada cantar, cada concepto. ¿Por qué? Porque me fue muy edificante leerlo. De alguna forma, siento muy mio éste libro.

5. Jane Eyre – Charlotte Brontë

Jane Eyre ha tenido que soportar una constante vida de miseria y tragedias, sin embargo no se rinde y sigue adelante. A lo largo de una historia cargada de determinación, Jane eventualmente encuentra su lugar en el mundo sin renunciar a sus principios ni a su independencia.

Ésta historia no se porque me gusta. Lo único que se es que Jane tiene un sentido de la pasión muy desafiante y magnético. Aunque no estoy de acuerdo con mucho de lo que propone el libro (y me parece que el final es demasiado estéril para un texto tan brillante), no puedo evitar admirar el trabajo narrativo de la autora y, sobre todo, la forma en que logró plasmar su propia personalidad e ideales en el texto. Es casi sartriano.

6. La Isla Misteriosa – Julio Verne

El nombre original es L’ile Mysterieuse y básicamente trata de un grupo de personas que quedan atrapados en una Isla. Ingeniosamente logran encontrar refugio y alimento, sin embargo un montón de cosas extrañas e inexplicables les ocurren en los momentos cuando más necesitan de ayuda (permitiéndoles seguir vivos). Eventualmente, se descubre que el secreto de la Isla está ligado a la existencia de cierto personaje que la utiliza como base.

Soy fan de Julio Verne. He leído muchas de sus obras, pero ésta en particular me pareció un buen representante. Pensé poner Miguel Strogoff, sin embargo en esa obra hay una parte muy particular que ni yo me tomé en serio.

7. El Hombre en el Castillo – Philiph K. Dick

Ésta es especial. Es un mundo alterno donde los nazis ganan la segunda guerra mundial y, junto a los japoneses, conquistan el mundo. La trama se revuelve alrededor de los personajes, que literalmente se comunican con una historia dentro de la historia y hacia afuera.

Me gustó porque la trama es ingeniosa, aunque algo compleja. Es interesante como se desenvuelven ramificaciones involucradas en el tronco principal de la misma, hasta el punto que en realidad puedes ver un panorama político de un mundo inexistente. Me recuerda mucho el ensayo del mismo Philiph Dick “Como crear un universo que no se desmorone dos días despues“, que yo considero que vale la pena leer.

8. Cuentos – Edgar Allan Poe

Hablo, en general, de las antologías de cuentos de Edgar Allan Poe. La mayoría trata temas sombrios y violentos. En algunos retrata sus propios miedos, en otros su orgullo y su propia locura. Me agrada mucho la “Mascara de la Muerte Roja”, como creo que ya lo he mencionado.

9. Cuentos de Amor, Locura y Muerte – Horacio Quiroga

Horacio Quiroga es uno de los máximos exponentes de la literatura sudamericana. Sus cuentos son irónicos, patéticos y muchas veces lídian con los últimos instantes de vida de los protagonistas.

10. Cuentos del día y la noche – Guy de Maupassant

El título original es Contes du Jour et de la Nuit. Es la única antología que he leído como tal de Maupassant, sus demás cuentos (el Horla, Bola de Sebo, el Collar, el Loco, etc.) los he encontrado en antologías de sus antologías de cuentos (así que no sabría cual de éstas me agrada más).

Como ya lo he dicho antes, mis escritores favoritos son tres: Edgar Allan Poe, Horacio Quiroga y Guy de Maupassant. En esos tres casos, son sus cuentos los que terminaron por seducir a mi espíritu. Los tres son muy personales, vuelcan su identidad en su obra. Siento que escribieron lo que fueron, y eso lo admiro. Si, muchos opinarían que solo eran locos…de hecho, los tres tenían enfermedades mentales bastante drásticas. Eso si, si termino por enloquecerme y me doy un tiro, ojalá al menos escriba como ellos.

11. The Martian Chronicles – Ray Bradbury

Aquí, el punto extra viene de la mano de Ray Bradbury. Si algo me agrada de las crónicas marcianas, es la forma en que Ray Bradbury te envuelve en la historia. Sus descripciones detalladas y, más aún, su extraordinaria narrativa expresa una intemporalidad intrínseca en toda su obra; al menos a mi, sus cuentos me transmiten una percepción difusa del tiempo.

No podía dejarlo fuera, es de mis cuentistas preferidos (está apenas debajo de los tres anteriores).

En fin, eso fue todo. Creo que ya cubrí suficiente de mis gustos en éste blog y ya cumplí con al menos tres posts para el mes de Octubre. A ver si alguno de los otros colaboradores se aplica y pone algo.

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