¿El vaso esta medio vacío o muy vacío?

Posted in Colaboradores, Personal, Tlacaélel on August 28th, 2010 at 1:12 by Tlacaélel

Últimamente se ha generado un rumor en torno a mi persona que me parece bastante entretenido. Desde hace tiempo se especula que carezco de “alma”. Ya varias personas, aún dentro de mi familia, me lo han dicho. Algunos me lo dicen con un significado literal, que soy un cascarón vació que cuando se muera no se va a ir al cielo (ni al infierno, si eso me sirve de consuelo). Otros lo mencionan como un mero recurso retórico para insinuar que carezco de empatía hacia mis semejantes (suponiendo que si soy humano). Yo, por cuestiones personales, normalmente asumo que ambas menciones son del segundo tipo; para mi la realidad es que no existe un alma literal y que voy camino a la inexistencia…pero ese es otro tema que no voy a tocar.

Ésto de la falta de alma me lo han dicho tanto directa como indirectamente, tanto en conversaciones casuales como en situaciones excesivamente elaboradas (”¿hola? ¿Arturo? Te hablaba para informarte que unos amigos y yo consideramos, seriamente, que no tienes alma…en fin, nos vemos (click)“). He escuchado frases que van desde “¿cómo? ¿tú tienes sentimientos?” hasta él no tan irónico “te temo porque no tienes alma” (con versiones que cambian el “temo” por “odio” o “compadezco”). No se que tan cierto sea, pero el hecho es que las cosas escalan pronto a lugares insospechados.

Justo éste Miercoles, tenía mucho sueño cuando llegué a casa (a eso de las 21:00 hrs.). No había nadie y me puse a repasar algunas cosas de la escuela. Como suele ocurrir cuando uno está cansado y comienza a leer, me quedé dormido (en la sala). Cuando llegó la familia, dicen que me saludaron y, al no verme despertar, surgió un comentario en cuanto a la ausencia de alma (que no se exactamente cual fue, por eso no lo reproduzco). El caso es que, por alguna razón, me empecé a reír. No solo sonreí, sino que emití una carcajada discreta que al momento fue perturbadora para todos. Yo no tengo recuerdo de lo ocurrido, ni siquiera sabía que se podía uno reír dormido. Por alguna razón, el asunto refuerza la idea en los demás de que no tengo alma, aunque lo más que se puede concluir con eso es que hay algo raro con mi cerebro.

La cosa sigue creciendo con incidentes fuera de mi control que, de alguna forma, se suman al concepto negativo que ya la gente tiene de mi. Como ocurrió en un caso aparte, tambien ésta semana. Iba yo en una combi del transporte público, tambien ya en la noche, cuando se subió una señora de unos 60 años con sus bolsas del mandado. Tuvo la señora el pésimo juicio de poner sus compras frente a la puerta, obstruyendo la única salida. Llegó el momento de mi descenso, pagué y me dispuse a bajar. Los problemas de la vista, la oscuridad y mi torpeza característica, sumados a la obstrucción de la puerta, provocaron que perdiera el equilibro. Para sostenerme, lancé mis manos a donde pude en un intento desesperado por mantenerme en píe. Logré mi cometido con tan buen tino, que desconté en el hocico (con mi codo) a la señora…y me empecé a reír. Según yo no fue tan fuerte el golpe, pero los ojos de odio que recibí a cambio me indican que la única razón por la cual no hubo groserías fue que la señora tenía su pata en la boca, tapando inadvertidamente sus balbuceos y protegiéndome de sus propias injurias. Lo bueno es que ni ella ni yo portábamos armas. Al final le di una disculpa veloz (pero sincera), que no supe si aceptó porque el señor chofer de la combi cerró la puerta y nos forzó a dejar todo el asunto atrás. Fue lo mejor para todos.

Ah, pero también hay evidencia en contra. Por ahí alguien me dijo que “los que no tienen alma dicen cosas malas a la gente buena”. Yo le respondí diciéndole “si no tuviera alma, le diría cosas buenas a la gente buena hasta que me dejaran de ser útiles…después les diría cosas malas” (ya saben, como se juega en el capitalismo depredador). Aunque la respuesta a eso fue “estás peor de lo que yo creí”, el hecho es que yo no hago eso. Generalmente digo las cosas que me nace decir y, para ser sincero, casi nunca me nace decir algo. Creo que agoto mi reserva de discurso en posts. Eso también explicaría porque de pronto escribo mucho y después prácticamente nada.

Yo creo que soy tan empático como puedo ser. Si, a veces golpeo mujeres de la tercera edad y digo cosas mala onda (como todos). Tambien disfruto de leer la tira cómica Cyanide & Happiness, pero nada de eso implica que no tenga alma. Lo que pasa es que ha de ser chiquita y está inválida.

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