Canadá

Posted in Colaboradores, Page on February 15th, 2010 at 2:21 by pageegap

Hace unos meses el gobierno canadiense me obsequió algunos dólares para venir a Canadá “para aprender de los canadienses”, y ya son casi dos meses que estoy en estas tierras frías y la verdad  estoy disfrutando bastante.

Me gusta Canadá porque es un país muy tolerante y  civilizado y  me gusta la fria calidez de los canadienses. Me gusta que se saluden con un eficiente “hey” o un perezoso “hi”.  A mi me desespera tener que saludar de “besito” o de abrazo a la gente y hubo un momento en el que me desesperaba saludar de mano. Ya no. Pero aqui la gente es más eficiente en ese sentido. Hace unos días se me ocurrió ir a una reunión del club de Estudios Lationoamericanos en la Universidad de Calgary (que es donde estoy haciendo la estancia), el club esta formado principalmente por canadienses, llegué muy feliz saludando al montón de sujetos que había en el lugar con el típico “hey”.  Muchos se me quedaron viendo raro… y me empezaron a saludar de mano. Me sentí raro, yo creo que no vuelvo a ese dichoso club.

Algo que me llama la atención de por estos rumbos es que hay mucha confianza… En la casa donde me estoy quedando viven otros cuatro sujetos.  Todos tenemos una llave de la puerta principal que nunca usamos, porque la puerta siempre tiene una llave puesta, de tal forma que cualquier persona en cualquier momento se puede meter… y no es raro ver que las gentes dejen sus cosas en el patio sin ningún candado o algo similar.

Otra muestra de la confianza o nivel de compromiso de la gente se ve en el hecho de que uno se puede subir, al equivalente del tren lígero de la ciudad de México, sin pagar. Ya que nadie vigila que la gente compre su boleto en las máqinas dispuestas para eso. Para subir a los autobues uno puede mostrar su credencial de estudiante,  boleto, o abono, ya vencidos y los choferes ni cuenta se darían y hasta te dirían “thank you”.

Canadá me gusta, aunque extraño la comida mexicana. Hasta ahora me limito a comer subways, sandwiches de jamón y sopas maruchan.

Comparto algunas fotos

zoologico
zoologico

plaza olimpica
plaza olimpica

torre de Calgary
torre de Calgary

El abuso en el consumo de este producto puede dañar tu salud.

Posted in Colaboradores, English Posts, Personal, Tlacaélel on February 2nd, 2010 at 0:44 by Tlacaélel
  
I was reviewing the last post when I became aware of some sarcastic phrases I used without even thinking very much about them. The discovery of those pieces of nasty humor, let me thinking of how ironic life is. Sarcasm is, sometimes, as funny as cancer. Furthermore, it has the virtue of transforming any man or woman into an smartass (I’ve been told). Yet, it is a powerful defensive weapon (only verbally…you still receive beatings) and a very exploited resource in the modern world (ok, ok, just on comedy). In any case, what I’ve seen is that I don’t have very much control of my sarcastic gene. In fact, I never intend to be sarcastic while writing, it just comes out. The same happens in conversations. Most times I just come as rude. Some other times I say something laughable but, on some occasions, sarcasm backfires.

Well then, once again it’s time to hear one of those tasteless stories of my youngster days, just to exemplify what I say. I remember one day we were talking nonsense (what a shock!), when we got to the subject of female attraction; yet another area where I suck. When asked about my prowess in seduction I opened my mouth (as always, without thinking) to express some sarcastic phrase. Of course, non of my words were to be taken literally. It was my very personal way of saying that I sucked very bad. It was something like: “yes, I’m going to have at least one woman of each continent…”. Suddenly my brain realized that the quantity of women in Antarctica was very limited, so I completed: “…and a penguin.” As you heard it, I said that.

I knew it from the moment it flew out of my mouth. I was pretty fucked up. There was no way of taking it back, and the “I’m being sarcastic” defense was just a foolish attempt to amend a situation that was already out of my hands. From that day on I was reminded, every single day, of the “having sex with penguins” thing. The worst part of it is that I use a Linux distribution as my only operating system…in fact, almost everyone in school used a Linux distribution on a daily basis. You get it, don’t you?

I couldn’t even power on school computers without the “don’t let him see Tux!” jokes. Soon I became psychologically impaired to use any penguin reference for whatever reason, since my dear friends always found new clever ways of reminding me of my, very unfortunate, lapsus on the sight of any of such depictions. Sadly, that included wallpapers and Internet avatars. From then on, my Linux box has always lacked of penguins. I didn’t have the heart to delete my collection of Tux images, so I just burned it on a CD and hid it somewhere in my room. I couldn’t risk being seen with penguin images in my USB stick, either. The worst thing is that the whole issue made me feel like a pedophile hiding his collection of child porn. On those bleak times I usually stayed awake at nights wondering “how can I be such an idiot?”…wait a minute, I think I might still live on those times! In any case, that’s one of the dangers of sarcasm. If you don’t use it properly it can come back for you in ways you never imagined.

And that’s not the last time it happened. There are times when some phrases I say come like sarcasm when definitely not intended. Once I was talking with a colleague about the bomb of Hiroshima and he said something like “…Japanese people survived the bomb”. In that instant my brain recalled the very well known urban legend of “cockroaches can survive atomic explosions”, so I said (again, without thinking) “yes, like cockroaches”. For some reason everyone understood I said (in a despective way) “the Japanese are like cockroaches”. Well, I didn’t, I just repeated what I had just recalled…still I was labeled as rude and racist. The truth is that I don’t have anything against Japanese people, in fact I can safely assure that I’m a moderate consumer of their culture*…well, maybe just whale hunting and their censored porn, but surely I am not the only one with those issues.

After the previous stories the question arises, is being sarcastic a good thing? I can tell you it really doesn’t matter while you remember the golden rule: be prepared for the consequences. This includes hatred and killing attempts. Oh, and social death too. At times people can’t tell if I’m sarcastic or just cynic. At times I can’t, either. We all agree on one thing, tough, I really can be such an asshole…but most of the times I’m just an idiot.

Ok, that’s all for today folks. Remember, reading this blog can decrease brain activity by ten percent. Still, people tell me I offer a great service for procrastinators around the globe. Keep it up, you are doing a great job and there is still a lot of work to do (literally). Thanks for reading and good bye.

*Note: Well, at least the pop culture that they sell to the world…and some (not much) Japanese history.

Estaba revisando el último post cuando me percaté de algunas frases sarcásticas que utilicé sin pensar antes de escribirlas. El descubrimiento de esos pequeños fragmentos de humor negro, me hicieron reflexionar en lo irónica que puede ser la vida. El sarcasmo es, en ocasiones, tan divertido como el cancer. Tiene la virtud de transformar a cualquier hombre o mujer en un patán (me han dicho). A pesar de ello, es un arma de defensa poderosa (aunque solo verbal…no detiene las palizas) y un recurso muy explotado en el mundo moderno (bueno, bueno, por los comediantes). En cualquier caso, lo que he visto es que yo no tengo mucho control sobre mi sarcasmo. De hecho, generalmente no intento ser sarcástico a la hora de escribir, solo surge mientras lo hago. Lo mismo ocurre en conversaciones. La mayoría de las veces el asunto termina con las personas considerandome una criatura descortés. Otras veces digo algo por lo que muchos rien; sin embargo, existen ocasiones en las cuales el sarcasmo se revierte y transforma en mi propio verdugo.

En fin, una vez mas ha llegado la hora de relatar una de esas historias de mal gusto de mi juventud, solo para ejemplificar lo que digo. Recuerdo que alguna vez me encontraba hablando estupideces con la banda (algo completamente inesperado), cuando llegamos al tema de la atracción femenina; si, otra de las áreas donde doy asco. Cuando fui interrogado sobre mi habilidad en el mundo de la seducción mi cerebro decidió abrir mi boca, sin mucha reflexión, para soltar una frase sarcástica. Mis palabras no eran para ser tomadas literalmente; era una frase exagerada para lograr el efecto irónico. Dije algo como: “si, voy a tener, por lo menos, a una mujer de cada continente…”. En se instante, al buen cerebro se le ocurrió sacar su atlas para corroborar que en la Antartida no hay muchas mujeres que digamos, lo que finalmente me llevó a complementar lo anterior, casi de inmediato, diciendo: “… y un pingüino”. Si, así como lo escucharon dentro de sus cabezas. Eso dije.

Lo supe en el momento que salió de mi boca. Me jodí yo solo. No había forma de borrarlo, y la defensa de “estaba siendo sarcástico” solo fue un intento desesperado por contener una situación que ya se me había escapado de las manos. A partir de ese día me fue recordado, diariamente, el asunto de “tener sexo con pingüinos”. La peor parte, es que yo uso una distribución de Linux como mi único sistema operativo…de hecho, la mayoría de mis compañeros de la escuela usaba una distribución de Linux de manera rutinaria. Para quienes no entienden la importancia de este hecho, he aquí la mascota del sistema operativo amado por todos aquellos que no son Steve Ballmer.

No podía ni siquiera prender una computadora en la escuela sin el famoso chiste de “¡no lo dejen excitarse con el pingüino!”. Pronto me vi psicologicamente impedido para utilizar cualquier referencia a pingüinos en ningun lado, ya que mis queridos amigos siempre encontraban nuevas y creativas formas de recordar mi desafortunado lapsus. Tristemente, eso incluyó el uso de wallpapers y avatares de Internet. Desde esos tiempos, mi computadora ha carecido de pingüinos. No tuve el valor de borrar mi colección de imagenes de Tux, por lo cual solo las copie a un CD y lo escondí en algun lugar de mi casa. No podía ni siquiera arriesgarme a llevar imagenes de pingüinos en la USB. Por meses me sentí como un pedófilo escondiendo su colección de pornografía infantil (a ver si esta frase no atrae spam ni pervertidos). En esos tiempos oscuros era comun que me quedara despierto en las noches preguntandome “¿cómo puedo ser tan idiota?”…un momento, ¡esos tiempos no se han ido! En todo caso, ese es uno de los peligros del sarcasmo. Si no se usa adecuadamente, puede revertirse en formas inimaginables.

Y esa no fue ni será la última vez que encuentre alguna situación parecida. Mi personalidad es tal, que incluso hay veces en las que algunas frases que digo parecen ser sarcásticas cuando en realidad no pretendo que sean. Una vez estaba hablando con un colega sobre la bomba que estalló sobre Hiroshima, y el mencionó que “bla bla bla…los japoneses sobrevivieron a la bomba”. Nuevamente, mi cerebro se fue a la sección de datos inutiles solo para recordar esa leyenda urbana que reza “las cucarachas sobreviven a las explosiones nucleares”, lo que me llevo a expresar: “si, como las cucarachas”. Por alguna razón, todos entendieron que dije (de forma despectiva) “los japoneses son como cucarachas”. En realidad no intentaba decir eso, solo repetí lo que acababa de recordar…aún así ese día fui etiquetado como descortés y racista. La verdad es que no tengo nada contra el pueblo Japonés, de hecho puedo asegurar que soy un consumidor moderado de su cultura*…bueno, si tengo algo contra la caza de ballenas y la pornografía censurada, pero seguramente no soy el único que tiene problemas con ambos.

Despues de haber relatado estas historias la pregunta que queda sería, ¿es bueno ser sarcástico? En mi experiencia puedo decir que eso no importa mucho, lo único importante es recordar la regla de oro en el negocio: preparate para las consecuencias. Esto incluye odio e intentos de asesinato. A, y tambien muerte social. Hay ocasiones en las cuales la gente no sabe si soy sarcástico o solo cínico. Hay veces que ni yo lo se. En lo único que todos concordamos es que puedo ser un verdadero desgraciado…aunque la mayoría de las veces soy solo un idiota.

En fin, eso es todo por hoy. Recuerden, leer este blog puede ir en detrimento de la actividad cerebral de los lectores. Independientemente de ello, las personas me dicen que ofrezco un buen servicio para todos aquellos que, en lugar de hacer trabajo pendiente, se ponen a leer posts en blogs inutiles. Sigan así, hacen un excelente trabajo…y aun tienen mucho más por hacer (literalmente). Gracias por visitar el sitio y bueno, ahí despues.

*Nota: Al menos la cultura pop que le venden al mundo…y algo (no mucho) de Historia japonesa.

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