El chicle que se pegó en mi honor

Posted in Colaboradores, Personal, Tlacaélel on August 12th, 2009 at 1:33 by Tlacaélel

Pues heme aquí con otra historia donde la casualidad me puso de rodillas. Tal y como en la Roma del siglo I A.C., la gente aún quiere ver sangre ajena salpicar la arena. Es por eso que traigo otra pequeña anecdota de mi caja de (malos) recuerdos pero esta vez con una moraleja. Los protagonistas somos yo y la chava que me llamó pervertido.

Todo comienza en mi último año en la prepa. Estabamos ella y yo subiendo las escaleras de uno de los edificios rumbo a la celda esa que llamabamos “salón” (en realidad tenía cara de baño público), perdiendo el tiempo como siempre, cuando se le ocurrió atragantarse con su goma de mascar (su chicle, como le dicen). Lo que pasó es que se iba riendo de algo que dije y, al tomar aire para reirse más, el chicle se le atoró en la garganta. En el momento ni me di cuenta, fue hasta que me jaló y se señaló la cara mientras hacía ruidos raros que pensé “algo anda mal”. En ese instante, entro en vigor un mecanismo de mi cerebro que me indicó que debía asustarme y preguntarme a mi mismo “¿qué hago?” (sin llorar). Busqué alrededor por ayuda y no había nadie, entonces me decidí a aplicar lo aprendido en mis clases de primeros auxilios.

A continuación, mi cerebró entro a otra etapa donde más que preocupado comencé a pensar mecánicamente. Fue algo como:

Paso 1: Diagnóstico, obstrucción de vias respiratorias.

Paso 2: Solución, aplicar maniobra Heimlich.

Traía unas libretas en las manos (de hecho creo que eran la de ella y la mía, y no se porque las estaba cargando yo), entonces pensé “¿dónde las pongo?”. Me les quedé viendo unos segundos y decidí soltarlas (igual de mecanicamente y sin expresión en mi rostro). Luego intenté recordar como diablos tenía que poner las manos para apretar debajo de las costillas. Como no me acordé bien, básicamente hice un puño con las dos manos donde medio sobresalia mi dedo. Ojo que primero practiqué sin moverme de mi lugar, mientras la chava seguía ahogandose a un lado. Cuando dije “pues ya así”, fuí a abrazarla por detras y surgió un tercer problema: no veía mis manos. ¿Cómo las iba a poner en posición correcta si no las veía? Como ya me empezaba a poner algo nervioso de que no estaba pasando nada (y la chava tenía ojos de “me voy a morir”), entonces cerre las manos como pude y le apreté la panza. No hubo reacción, sobre todo porque no apreté muy fuerte (no soy muy bueno para esto del contacto humano). En ese instante, se acabó el modo mécanico y me entró la desesperación. Con eso la planeación, las clases de primeros auxilios y  todo lo que pensé que sabía se fue al carajo, ¡nomas le empecé a apretar la panza a a lo imbécil! Ya ni siquiera estaba checando si se seguía ahogando, yo estaba ahí en lo mío aprentandole la panza mientras la abrazaba desde atrás.

Aún no salía de mi estupor cuando me di cuenta que había un espectador parado en la escalera. Iba bajando y seguramente me vió aprentandole la panza a mi amiga y pues se quedó ahí, todo serio e impasible, viendo la escena y pensando quien sabe que diablos. Con espectador y todo, seguía en lo mío. De hecho no paré hasta que la chava literalmente me empujo para que dejara de apachurrarla y se alejó (dicen que a contarle a quien más confianza le tenía). Recuerdo que en ese momento el espectador, que era un completo desconocido, preguntó algo y medio le expliqué que estaba llevando acabo un acto heróico (no me lo creyó) pero ya la chava se había largado al salón sin decir nada. Le atribuyo eso al shock. Ya despues me enteré de que ella tenía la idea de que el que le había apretado la panza era el mono de la escalera (no se si pensó cuando lo vio desde lejos “tú eres el que me ha de estar salvando la vida”, porque Arturo no creo), y ademas de que la habían tocado con intenciones perversas. Eso tambien se lo atribuyo al shock, porque juro que si fuí yo y que en ningún momento tuve malas intenciones. El caso es que para que no me dejara de hablar, nunca la desmentí y el asunto simplemente quedó como una mancha invisible en mi reputación (aunque debo confesar que si me dolió un poco que pensara eso).

La moraleja de esta historia es que si tomas una clase de primeros auxilios, te asegures de aprender muy bien y practicar para que no quedes como un degenerado (otra vez). Esta historia si casi nadie la sabe, sobre todo porque es bastante estúpida. Lo único bueno es que mi amiga no se murió, no tuvo daño cerebral (o eso espero), no le rompí las costillas y lo olvidó pronto.

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¿Lograrás el paso de la muerte?

Posted in Colaboradores, Personal, Tlacaélel on August 6th, 2009 at 0:05 by Tlacaélel

No me acuerdo con quien estaba hablando acerca de Halo (seguro fue con el Amaury) y me puse a pensar un monton de cosas acerca de licencias para desarrollar videojuegos en consolas. Me surgieron preguntas como  “¿cuánto cuestan las licencias de desarrollo?” o “¿cómo se consiguen y que herramientas componen los development kits?”, etc. Para saciar mi curiosidad decidí buscar las respuestas en los sitios de las compañias de juegos más populares y, sin querer, me topé con este banner en la página de Nintendo (en la sección de Wii):

pasodelamuerte2

Como quiera que lo vean, suena a “podrás ver pornografía”.

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