Ese público tan ingrato…
Posted in Colaboradores, Personal, Tlacaélel on December 17th, 2008 at 18:10 by TlacaélelRegresando a escribir en esta mugre, hoy quiero hablar de mi pobre interpretación de tres piezas musicales en público. El lunes de esta semana, fue día de recital en la casa de la cultura de Texcoco. La política del profesor, en cuanto a piezas a interpretar, es “sus tres de ley y las que quieran extra” (pero curiosamente nadie nunca quiere tocar más de tres). El caso es que por alguna razón que todavía no alcanzo a discernir, me pongo muy nervioso a la hora de pasar ante el público. Normalmente la riego mucho, pero en los recitales es tanto que a veces no se ni que está ocurriendo (de hecho, en esta ocasión se me olvidó el orden en que íbamos a pasar y entré tarde). En realidad, me he dado cuenta que me pongo nervioso antes de tocar hasta cuando estoy subiendo videos a la red (que conste que no he dejado de hablar de música).
Es difícil tocar como solista frente a un público. Sabes que todos te están viendo, prácticamente esperando que te equivoques (y en mi caso, no esperan mucho). Es otro de esos eventos a donde te sigue el payaso. Esa presentación me recordó el asunto “Mariano Osorio” (el cual se menciona en el primer comentario del post anterior). Lo que voy a contar, ocurrió ya hace mas de un año…
En noviembre del año pasado, me pidio el profesor Julián Castruita que participara en el interpolitécnico de lectura en voz alta. Ese año, le tocaba a la ESCOM ser sede y no había tantos participantes locales como hubieran querido en el departamento de extensión a la cultura (lo que no era bueno para el negocio). Aparentemente necesitábamos hacer un “buen papel” y, sin participantes, no iba a haber ni mal papel. La cosa es que al Lic. Torrijos se le ocurrió decir “pues que vayan de los talleres”, y como yo estaba en el taller de literatura tenía la obligación moral de ir (ademas era en la escuela, no podía ni decir que estaba muy lejos).
Yo la verdad fui muy a desgano, me habían avisado a última hora y ademas estábamos ocupados trabajando en el Trabajo Terminal (en ese tiempo ya, porque se acercaba la primera presentación) y no tenía nada de ganas. Por mala suerte para mi, el evento fue cambiado para despues de la presentación de TT y tampoco pude usar esa excusa.
Finalmente, llegó el día. Elegí para la primera ronda del concurso un fragmento de “Vivir para contarla” del Gabo, que por esos días acababa de terminar de leer. Leí, acabe en el tiempo exacto y todo pero la verdad no me sentí nada seguro. Como sea, pude llegar a la ronda final (nomas eran dos). En la segunda ronda teníamos que leer un texto al azar que nunca habíamos leído (al menos eso pretendían con ponerlo al azar), y posteriormente elegir a los ganadores. Me tocó un cuento de Kafka (cumplia con su objetivo, nunca lo había leído) y pasó sin mayor problema. Cuando acabó la ronda estaba seguro de que andaba por el tercer lugar, pero cuando salimos para que los jueces deliberaran varias personas se me acercaron para decirme “es tuyo, ya ganaste”, o “no puede ganar nadie más”, etc. A mi en lo personal me pareció mejor la lectura de otra chava (también de ESCOM), que pensé que iba por el primero. Llegó la premiación y quedé en segundo lugar, en primero un mono de ESCA y en tercero la otra ex-compañera que acabo de mencionar.
Pero, ¿por qué es el asunto Mariano Osorio? Eso vino despues. Posterior al concurso, otro día, estaba en el departamento de extensión a la cultura con el profesor Julian y el licenciado Torrijos. Presentes, pero hablando por su lado, estaban tambien la psycholoca y la vieja (la perra, diría el Lovesan) del servicio médico. Estábamos comentando del concurso (básicamente, me preguntó el profesor Julian “¿Cómo viste el evento?” o algo así), y al licenciado se le ocurrió decir “yo pensé que tu ibas a ganar, todos pensábamos que tu ibas a ganar”. En ese momento, no se porqué, la del servicio médico se dió por aludida, se me quedó viendo y respondió: “no, pero es que el que ganó tenía la voz como Mariano Osorio”. Poco le faltó para decir “y ese primate de ahí parece que habla con el trasero”. En mi cabeza pensé “pinche vieja”, porque cuando uno se está desangrando ella ni esta en su lugar (de hecho ahora que lo pienso, en ese momento no estába en su lugar), pero para aventar mordidas hasta se aparece donde no la necesitan. Por cosas como esa, digo que el público es ingrato.
Bueno, eso es todo por hoy. Ya complací al que pidió la anecdota de Mariano Osorio. Dejo una foto de mi en el concurso.
