Para todos los chavitos…

Posted in Colaboradores, Personal, Tlacaélel on September 21st, 2008 at 4:10 by Tlacaélel

Llevo unas horas escuchando algo de música que se podría considerar, pues, vieja. Básicamente Andy Williams, Frank Sinatra, Antonio Carlos Jobim y Astor Piazzolla. Por cierto, todos ellos americanos (continentalmente hablando). Algo bonito de la música es su lenguaje, tan complejo, tan rico y, ciertamente, tan expresivo. Como cualquier obra, la música se escribe sobre su propio contexto cultural y social, habla palabras que solo pueden entenderse en dicho contexto y expresa frases que no pueden tan fácilmente exportarse a mundos que no comparten su origen o su realidad. Cito un texto de Manuel M. Ponce sobre la canción popular (extraído de sus Escritos Musicales), que me parece muy significativo:

La canción popular encierra todo el sufrimiento, la pasión, el amor, los celos, la esperanza, la desilusión, los recuerdos, las tristezas, y las fugaces alegrías de esa clase social condenada al rudo trabajo y a la indiferencia de los próceres.

La canción popular no pudo nacer después de un five o’ clock tea o de una partida de tennis; no pudo surgir de los labios pintados de una señorita de sociedad. Es sencilla como las florecillas del campo, doliente como la vida del pueblo, dulce y apacible como un santo atardecer; lleva en su melodía visiones de felicidad y los delirios de esas pobres almas pequeñas que pasan por el mundo recorriendo la vía dolorosa que el destino implacable les ha marcado…

Se transmiten sentimientos que denotan una realidad musical análoga a la realidad en la que vive el artista, algo propio, una marca de identidad que puede incluso llegar a representar a una nación. Comprender la música al nivel conceptual del compositor, requiere zambullirse en su cultura, en su tiempo, en su espacio y en todo lo que ama u odia, en pocas palabras, lo que lo hace ser. Claro, todo esto se ve reflejado en el espectador, en todos aquellos que escuchan las piezas y las hacen suyas de una u otra forma o que, por el contrario, las desechan sin mayor análisis.

Todo esto viene a converger en una pregunta obligada: ¿Cuál es mi relación con la música que escucho? En mi caso particular, he notado que tengo cierta debilidad por la música de viejos (no toda, obviamente) y la verdad no se bien porque. A lo mejor me estoy envejeciendo por dentro, quien sabe.

A últimas fechas, no es raro escucharme decir “la juventud de hoy” o “cuando yo era joven”, lo que ha alarmado a los viejos de verdad (aunque no se si es porque oírme decir eso los hace sentirse más cerca de la fosa o porque les quito la oportunidad de decirlo ellos). El otro día también se me salió un “ya no estoy para eso”, lo que derivo en burlas (no culpo a nadie, yo hubiera hecho lo mismo). Eso y lo amargado de mi condición, me hace pensar que, si llego a viejo, voy a ser de esos ancianos “difíciles”. Mis parientes se verán obligados a drogarme y meterme en una “residencia geriátrica” (lo digo así para que se escuche menos ogt). Tendrá que ser en ese orden porque en otro, antes mato y muero. A, y casi seguro que voy a estar medio senil…si, a huevo. Me cae que me veo en un futuro (repito, si es que llego) siendo de los viejitos que parlotean y parlotean sobre chorromil cosas que a nadie le importa  hasta que, un buen día, vea la llegada de un enfermero improvisado que agarre una bolsa de plástico improvisada y meta mi improvisada cabeza en ella mientras hablo. Eso si, mientras muero me voy a quejar del enfermero en mi mente y, muy probablemente, pensaré algo como “maldita sea, este mono me va a escuchargggghh…”.

Es de notar que así como existen los yo que nos envejecemos por dentro desde jóvenes, también están los otros que (en mi opinión) ya se les pasó la oportunidad de envejecer dignamente. Y no hablo necesariamente de las viejillas que les gusta enseñar pierna o esas que van a la cacería de obras en construcción nomas para que les griten de cosas los albañiles, más bien tenía pensado algo como esto:

Aunque analizando bien, estos changos tienen mujer(es), hijos, dinero y no creo que estén muy amargados (aunque no me consta). Dejando de lado que el niño de la izquierda hizo lo suyo para bajar el promedio de IQ en América Latina y que el de la derecha se dedica, cada Domingo, a colocar productos dañinos dentro de los cuerpos de chorrocientos menores (nada que ver con Michael Jackson)*, al fin y al cabo hacen lo que les gusta y hasta hoy siguen viviendo de ello…pero nel, creo que prefiero la bolsa de plástico a morirme y ser recordado como un viejo que se vestía de niño (según así se visten, aunque no he visto muchos niños así vestidos). Nuevamente, en una segunda opinión creo que es mejor vestirte de niño que vestirte de teletubbie gay (habrá quien piense lo contrario, no es mi caso).

Repasando el otro punto de vista, hay también gente que dice que me paso de inmaduro. Sobre todo cuando me río de estupideces. El ejemplo se muestra con la señora que nos da clases de VHDL, un día que dijo que “Karnaugh era muy abusado de chiquito” y por eso pudo inventar sus mapas. Pues de inmediato uno piensa “yo creo que tuvo que recurrir a las matemáticas para reprimir el trauma del abuso” o algo así. Por cierto, la forma en que habla esa señora rifa, parece que en sus buenos tiempos (allá cuando vivía en la comuna) le metió a un churro particularmente llegador y se quedo en su bueeeena oooonda (que dice ella misma que se convierte en mala onda cuando los estudiantes se le ponen muy locos). Otro ejemplo, esta vez ocurrió cuando un compañero le preguntó al profesor de arquitectura de computadoras “¿entonces se está corriendo?” y mi cerebro completa de inmediato con algo como “pues si le ha de gustar mucho la materia que expone” *. A veces da vergüenza andarse riendo uno solo de estupideces como esa. Como cuando el Homero (Simpson) va a clases de Física y el prof dice un chiste por el cual todos los estudiantes se ríen menos Homero. Instantes despues se le caen sus cosas al profe y Homero se ríe solo (:-D de hecho eso fue muy muy muy muy gracioso…muy…, sobre todo porque también le grita cosas).

¿Cómo puedo tener 21 años y ser un viejo tan inmaduro? ¿Cómo puedo iniciar hablando seriamente y terminar con esta divagación? No lo se aún. Vaya, creo que ya me pasé y otra vez es muy noche (son las 3 y tengo sueño pero nop, no aprendo). Como sea, para cerrar le dejo dos piezas de Bossa Nova a todos los quieran escuchar el poder de la saudade en la cultura brasileña.

Corcovado y Águas De Março de Antonio Carlos Jobim.

*Nota: Los que no le entiendan, alegrense, todavia les falta un largo trecho para llegar al nivel de daño que tengo yo.

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El pacto perfecto

Posted in Colaboradores, Personal, Tlacaélel on September 14th, 2008 at 6:18 by Tlacaélel

Ayer como a eso de las 3 de la mañana terminé de descargar y ver la película Crossroads, protagonizada por Ralph Macchio Y Joe Seneca. Básicamente, la película trata sobre un mono* que estudia guitarra clásica en Julliard pero pues le late el Blues y pues quiere ver si es lo suyo, por lo que va en busca del último amigo vivo de Robert Johnson (El Rey del Delta Blues) para que le enseñe la cancion que Johnson dejo sin grabar, etc. El caso es que la pelicula se llama Crossroads (cruce de caminos) por una leyenda de Mississippi que dice que algunos de los grandes músicos del Blues visitaron un X cruce de caminos donde hicieron un pacto con el diablo para convertirse en músicos (entre ellos Robert Johnson). Aparte de que la pelicula rifa (el duelo final de guitarra con Steve Vai vale mucho la pena verlo) y que el infierno de los negros parece mil veces mejor que el de los blancos, me puse a pensar: ¿si el diablo existiera que le pediría?

Pienso que lo mejor sería, ¡mil vidas! Claro, hay que formular un pacto algo más específico, porque si el diablo se me aparece y le digo “quiero mil vidas”, puede alocarse y traerme mil niños para matarlos o algo así de fuerte. Pensando en una concepción no tan clásica del diablo (la del tipo malvado con cuernos que desea mi alma para torturarla) y suponiendo que el diablo es un ser hedonista que simplemente cree en caminos diferentes para llegar a un mismo punto, creo que lo que tendría que pedirle es que intervenga en el ciclo natural para que me permita vivir mil vidas y recordar que las viví. Bueno, tal vez mil es mucho, con diez me conformo. Estaría bien morirte y nacer en otro punto recordando que tienes un pacto y que viviste algo anterior a esto. ¿Con que fin? Con el fin de tener tiempo para dedicarlo a todo lo que me place o para saber como es la vida si intento vivirla de otra forma. Aquí la lista de lo que se me ocurre:

1. En primera instancia, me dedicaría a lo que me dedico actualmente. Aprendería lo más posible sobre ciencia de la computación y tecnologías con el objetivo sería crear soluciones y dar a conocer a quienes desean escuchar que el futuro está plagado de posibilidades.

2. En esta, sería músico de Conservatorio. Desde los 14 años lucharía por entrar, por sentir que es dedicarme de lleno en la música, y trabajar duro 24/7 para alcanzar maestría en el instrumento y en teoría musical.

3. En una tercera, filólogo o lingüista. Me gustaría aprender chorrocientos lenguajes, latín, griego, lenguas americanas, germánicas, nordicas, africanas y conocer las bases de su formación, sus contextos, ser capaz de reconstruir textos antigüos y aprender a interpretar en ellos el valor de sus culturas. Aquí enfocaría tambien historiador.

4. En una cuarta, sería filósofo. Quisiera conocer lo que piensan los grandes pensadores, las mentes que forjan y establecen patrones que se han quedado en nuestra cultura, esos que con el solo hecho de pensar cambiaron la forma en como trabajaba el mundo. Claro, esperaría también aportar lo propio a mi pueblo.

5. En la quinta, sería escritor profesional. En esta ocasión, no sería tanto para hacer pensar, mas bien para hacer anhelar. Quisiera enhebrar en las mentes de los lectores sueños imposibles, situaciones que quizá no puedan existir nunca pero que sean tan poderosas que nadie pierda la esperanza de verlas cobrar vida y hacerse realidad.

6. En la sexta, tal vez me dedicaría a ser un zángano inmundo. Si de esos que viven por las drogas, las mujeres y el alcohol**, sin prejuicios y sin nada que ganar…pero nada que perder.

7. En una séptima, me esforzaría por hacerme de dinero, fama y fortuna. Suponiendo que puedo recordar las vidas pasadas, creo que no debería ser tan difícil lograrlo. Todo con tal de probar otros excesos, ahora los más caros.

8. En la octava, dedicarme a vivir al día, cultivando mi propio sustento, siendo independiente del sistema comercial y vivir sin preocupaciones externas. La vida simple de trabajo duro.

9. Trabajar para los demás. Ser un idealista que no hace otra cosa que lograr que las personas cumplan sus sueños y luchar por ello hasta que me muera de cansancio.

10. Probablemente repetir la que más me haya gustado.

Si, creo que eso sería. Claro, hay muchas variables, por que con tantas vidas algo podría fallar en alguna (tal vez en todas) y convertirse en un infierno (ja, eso me recordó un par de cosas…) pero pienso que valdría la pena arriesgarse. Aunque también, dudo que pueda contenerme de no leer, pensar, escribir o aprender toda una vida (ya no digamos nueve), por lo que probablemente me quedaría con diez vidas como la que llevo (donde quiero sortear todo a la vez y no hago nada de provecho) pero rotando la actividad que me da de comer (excepto en la 6, ahí no como nomas me inyecto…). Supongo también que hay personas que no dejarían de hacer lo que hacen desde la primera hasta la última vida, como los drogos o los que ya están muy clavados en su onda. De hecho creo que la 6 debería dejarla al final porque igual y me afecta a la 7 (nacer adicto al alcohol, las drogas y las mujeres ha de ser una desventaja) o a la 10 (que me guste tanto que esa sea la que repita).

En fin, creo que ya escribí muchas cosas raras, mejor aquí le paro. Sale, ahí después.

*Nota: Cuando me refiero a “mono” es en sentido figurado. Los monos no estudian ningun instrumento musical ni quieren ser nada, generalmente solo quieren comer, dormir, defecar y aparearse (ahora que lo pienso, tengo amigos que tienen un proyecto de vida similar). Aunque está esa estúpida pelicula que pretende hacernos creer que, ahora si literalmente, un chango se puede dedicar a jugar beisbol (no conozco las condiciones particulares de la liga donde juega ni cuanto cobra, solo vi lo suficiente de la movie para poder decir “ay, no mames” y cambiarle) pero fuera de eso, nada.

**Nota 2: Adelantandome a los comentarios, ¡NO! ¡NO VIVO ACTUALMENTE EN ESA VIDA!

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Una hernia no es cosa de risa

Posted in Colaboradores, Personal, Tlacaélel on September 12th, 2008 at 0:22 by Tlacaélel

Cuando estaba todavia en la superior, durante tercero y cuarto semestres, desde nuestros salones podía verse un payaso inflable dentro de un edificio cercano a la escuela. El muñeco en cuestión, estaba siempre mirando hacia nosotros, como recordandonos que en cualquier momento nos podia “cargar el payaso”. Y ese recuerdo se acrecentaba cuando, misteriosamente, el payaso se desaparecia en epoca de examenes…como haciendonos saber que ya estaba en camino el desgraciado, preparado para una orgía de carga.

Como sea, últimamente no necesito ver al payaso para saber que está cerca, acechante. Espera en la oscuridad a que me descuide para que en el momento menos esperado, ¡tómala! Ni tiempo me va a dar para llorar. Dice mi amigo Alexander que el pobre payasito se va a herniar de tanto cargarnos. Se va a dar gusto hasta que le duela. Es más, ni entrenando diario levantando pesas, ni poniendose diez fajas, ni llamando a su banda risueña a que le ayuden a cargarnos, nada, ahora por más preparado que venga se va a lastimar.

Lo peor es que herido y todo, no parece cansarse. A lo mejor tiene buen seguro médico o de verdad necesita el trabajo. Tal vez tiene que mantener a una veintena de niños sabiendo que el día que falle va a llegar su compadre (otro payaso) y se lo va a cargar a él, a su vieja y a sus cachorros. Como sea, anda con ganas de cargarnos y detrás de él viene Pifas que tambien sacó boleto (se que no debo repartir tantos pero luego ni cuenta me doy). Lo más estúpido es que perdiendo el tiempo escribiendo mugres como esta pareciera que los invoco.

Sea como sea, son unos desconsiderados. Si tuvieran algo de compasión, no se volverían a formar una y otra y otra y otra y otra vez (y otra). Ya ni en la montaña rusa.

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