Otra de esas historias con “h” (minúscula)

Posted in Personal, Reflexiones, Tlacaélel on February 12th, 2012 at 11:18 by Tlacaélel

Esta semana conocí a un alumno de doctorado cuyo país de origen es Etiopía. Nos llevamos bien, puesto que es una persona muy amable y le gusta mucho la ciencia de la computación. Lo interesante, es que me contó una historia que no conocía sobre la relación entre México y su país. En Adís Abeba existe una plaza llamada “Plaza Mexico”, nombrada así como agradecimiento al gobierno mexicano por ser la única nación que protestó ante la invasión italiana del país africano durante el fascismo. Según leí en la red, donde ahora está la estación del metro “Etiopía” en el DF, antes había una glorieta que nos había sido donada por ese país por el mismo motivo.

Es curioso, el México cardenista tenía una voz más pequeña que el México contemporaneo. Era prácticamente inaudible. Sin embargo, hablaba con más convicción y con mas firmeza de lo que habla ahora. En 70 años hemos ganado suficiente fuerza, suficiente tamaño para lograr que todos escuchen. El problema, es que pareciera que hubieramos perdido la voz.

Él me dijo que iba a aprender una palabra de español al día. Yo haré lo propio y aprenderé una palabra de amhárico al día. Bueno, aunque con esta memoria que tengo no se cuanto amhárico aprenda jajaja.

Tags: , , ,

La lengua hace la diferencia

Posted in Personal, Reflexiones, Tlacaélel on December 2nd, 2011 at 7:55 by Tlacaélel

Cuando recién llegué a Francia, la persona que me recibió en el Instituto me habló un poco sobre la vida en Toulouse. Algo que me llamó mucho la atención, fue la relación de los habitantes con la Lenga d’oc (es interesante, las calles en el centro de la ciudad están nombradas en francés y occitano). Como sea, la conversación giró hacia el castellano rápidamente puesto que no me sentía nada à l’aise con el francés. Esta persona me dijo “vas a encontrar mucha gente hablando castellano por aquí para cuando quieras descansar del francés”. Esa frase, ha probado ser cierta a medias (la mayoría del tiempo, he encontrado que no es posible usar que francés).

Si he escuchado “mucho” español. Incluso he escuchado mexicano. De hecho, la primera vez que escuche español en la calle fue una mexicanada. Iba regresando a casa de no se donde en el centro, un viernes, como a las 11:00pm. Había algo de gente y la verdad no llevaba prisa. Iba caminando tranquilo y sin querer escuché una conversación de unas chavas que identifiqué como mexicanas. Iban hablando de una tercera y su relación con un varón, según parece, puesto que sus palabras fueron las siguientes: “yo le dije ‘mejor ya cortalo…si quieres nomas cógetelo y ya lo abandonas’”. Yo voltée hacia ambos lados para ver si no estaba caminando sobre Reforma o algo así, porque hasta el mismo tono fresón de esos rumbos tenía. Con suficiente entrenamiento, igual y podría identificar la colonia donde anida esa persona.

También uno escucha mucho inglés, pero no tanto como esperaba. Por ejemplo, el jueves del Thanksgiving escuché “mucho” inglés: se podía identificar a los americanos gritando a kilómetros (conmemorando su celebración, por supuesto) jaja. Lo mismo pasa con el Aleman, Chino o Japonés. El otro día conocí a un tipo argelino y pues las opciones que tiene son Árabe, Cabilio y Francés (en ese orden). En esas situaciones, pues es francés fracturado para todos, por ejemplo. La cosa es que aquí, en la mayoría de los casos, he notado que la lengua comodín es la francesa. Eso es interesante, en México yo tenía la idea de que la lengua comodín era siempre el inglés (por ejemplo). Aquí, no siempre.

Todo eso me recuerda algo que me preguntó Page hace poco, si con la chava francesa que luego salgo hablo en inglés. Solo intentamos una vez, el día que la conocí, y a los 6 segundos nos dimos cuenta que era una pésima idea (no entendí nada de lo que quiso decirme). Desde entonces, ella habla en francés y yo respondo en algo que se parece mucho (”francespañol balbuceado”). Pero bueno, como se dice en mi pueblo: “a la tierra que fueres, has lo que vieres”.

Tags: , , , ,

Son cálidos, los mexicanos

Posted in Personal, Reflexiones, Tlacaélel on October 10th, 2011 at 12:12 by Tlacaélel

El otro día salí con una chica que conocí por puro azar, en otro de esos sucesos inesperados de la vida. Todavía le falta hacer un examen para graduarse de la licenciatura…en trabajo social. Nada ligado a lo que yo hago, he hecho o haré el resto de mi vida. Por eso me sorprende tanto. Como sea, el caso es que iba yo hablando con ella sobre las diferencias culturales que encuentro entre su país y el mío, cuando de repente me pregunta de la nada “a todo esto, ¿qué opinan los mexicanos de los nosotros los franceses?”. Mierda. Lo primero que pensé, en automático, fué “¿cómo?”. Despues “ya valio pistola”. Quien sabe que habré preguntado o que habré dicho, que se le ocurrió abordar la cuestión. No sé, alguna cosa que se me salió sin pensar (como siempre) y que regresaba a acecharme en forma de pregunta (el karma en modo Jeopardy). Y es que seamos honestos aquí un momento: la mayoría de los mexicanos que conozco tienen un grado avanzado de xenofobia, entre otras cosas, que no quieren ver y mucho menos corregir.

Entonces, ¿qué decir? Recordé los mil rumores y leyendas urbanas que escuchaba en México sobre los franceses. Pocos (o ninguno) positivos. Luego me acordé de los comentarios escritos en los periódicos en linea, cuando estaba el asunto de Florence Cassez en boga. Misma cosa, insulto tras insulto xenófobo. Quien sabe que pinche cara habré puesto que la chava me preguntó “no es bueno, ¿verdad?”. Y esa es una de esas preguntas binarias donde no puedes aplicar la de “no te voy a mentir” y quedarte callado. No, no, decir eso es lo mismo que un fuerte y claro “no es bueno”. Y ni como decirlo con delicadeza. No hay forma adecuada de decir “pues mis compatriotas dicen que los franceses son sucios y no se bañan”. O, “pues mis compatriotas dicen que en Francia las mujeres son fáciles”. O “un amigo dice que el francés es el lenguaje de los homosexuales” (aunque ese comentario es complicado de hacer sin quedar como imbéciles tanto el que lo dice como quien lo escucha). O el más reciente, “un chavo mexicano que conocí aquí me dijo que los franceses son putos” (i.e. cobardes…salió durante una plática donde quien lo dijo intentaba dejar claro que los franceses no se exponen a defender en el transporte público a una mujer que no conocen, por ejemplo). Lo bueno es que traía puesta una de mis camisas rojas, pues imagino que empecé a sudar sangre.

Al final, no había como salvarla. Contesté una verdad no relacionada (”en general la mayoría de los mexicanos no hacen diferencia entre nacionales canadienses/franceses/ingleses/alemanes, lo mas común es creer caucasico == gringo…”), busqué la salida de emergencia lo más rápido posible (”ustedes tienen a Europa alrededor y no pueden hacer una generalización tan extrema como la nuestra, pero nosotros los extranjeros que más vemos son latinoamericanos o norteamericanos”), ella me abrió la puerta (”si, si, nosotros vemos mucha gente de Alemania, España, Inglaterra, etc…”) y yo corrí como si me llevara el diablo (”ah, mira la hora, yo creo que ya es tiempo de irnos”). Y así, puse a mi patria muy en alto, diciendo implicitamente que los mexicanos hablamos mal de todos los extranjeros.

En fin, al final del día me quede pensando que, bajo esa métrica, a lo mejor es hasta amable de parte de los nacionales de otros paises pensar que los mexicanos somos una bola de criminales ignorantes sin principios que se pasan la vida durmiendo. Para mí, el único prejuicio que duele realmente en esa frase es el de la flojera, pues no conozco a ninguna persona tan floja e irresponsable como ellos creen que somos nosotros. Creo yo que aún para aprovecharse del sistema, los mexicanos se esfuerzan más de lo que nos dan crédito. En lo personal, la mayoria de las personas que conozco trabajan horas extra, muchas veces no pagadas y aún en la adversidad. Por eso creo yo que ese prejuicio tan aparentemente inocuo nos duele. Por otra parte, desde mi infancia me he topado siempre con mexicanos violentos, corruptos y oportunistas en el día con día (que no dudo que sean hoy criminales). Es obvio que no todos somos así, pero muchos si. Muchos. Vale la pena pensar en eso.

Pero bueno, que la verdad sea dicha…aunque tengo la impresión que a los lectores extranjeros no les va a gustar mucho este post.

/* REFLEXION PERSONAL ESCRITA EN PARALELO (OMITIBLE)
*
* Esta parte la escribí en paralelo a lo de arriba, pero la juzgué demasiado extraña como
* para incluirla en el texto. Como luego hasta a mi me da flojera leer lo que yo mismo
* escribo, mejor indico de una vez que es una imbecilidad muy propia con la que
* pueden o no estar deacuerdo…por esa razón, es más bien para leerse cuando hay
* tiempo para perder y el internet está lento en noticias.
*
* La publico de todas formas, porque ya la escribí damn it!
*/

Por razones culturales estoy seguro de que yo he sido (y alguna parte de mi aún es) así: discriminador. Lo interesante es que con el paso de los años, uno empieza a convivir con muchos tipos distintos de gente. Personas de creencias, profesiones, lenguajes, nacionalidades y hasta puntos de vista políticos diversos. La experiencia, te va a forzando a aprender, a aceptar la presencia de humanidad en todos, aunque uno no este siempre deacuerdo. A mi me llegó a pasar mucho con la religión, por ejemplo, pues yo confío tanto en mi ateísmo que más de una vez llegué a insultar (sin ser demasiado consciente) las creencias de los católicos, de los que creen en los horoscopos y cosas astrológicas, e incluso de los agnósticos. Con el tiempo, uno se da cuenta de que eso es algo personal y no tienes porqué meterte (aún si ellos se intentan meter contigo). Al contrario, hoy considero que es bueno que las personas encuentren en su religión o creencia, sea cual sea, respuestas que a mi me gustaría tener. En mi caso, yo debo buscar en otro lado para encontrarlas pues no es lo mio la religión. Lo mismo pasa con las profesiones (por ejemplo, muchos colegas de Page me rebajan por ser ingeniero jaja), con la sexualidad, etc. Como sea, uno aprende lentamente a ver mas allá de ese tipo de cosas, aunque no es nada fácil saber que terreno estás pisando y quien se va a sentir ofendido. Es lo mismo en este caso, con eso del “nacionalismo” que muchos profesan y que no es otra cosa que discriminación cínica* (la prueba estando en los foros del internet donde se discuten los partidos de futbol entre nacionales de paises distintos). De nuevo, como con la religión, no creo que el nacionalismo sea malo sino que, más bien, cada uno lo entiende a su modo dependiendo las circunstancias particulares del entorno de cada uno (que a veces no son del todo óptimas).

Es por eso que se pone luego uno a pensar, ¿contra que estamos midiendo en nuestra cotideaneidad lo “bueno” y lo “malo”? ¿Qué es lo que valoramos más como mexicanos? ¿Cómo personas? ¿Qué queremos tener a toda costa? ¿Poder? ¿Dinero? ¿Familia? ¿Creatividad? ¿Educación? ¿Trabajo? ¿Sexo? ¿Venganza? ¿Miseria ajena? Creo yo que la respuesta a esa pregunta es la expresión de aquello en lo que nos hemos convertido y en el fondo, muy en el fondo, sabemos que si no nos gusta lo que hemos hallado, no es sino culpa nuestra.

*Nota:
Aquí hago uso de la palabra “cínismo” en el sentido castellano y no tanto anglosajón. El otro día leí en el comic de Bunsen que el autor usa la palabra “cínico” como se utiliza en inglés y no como en español (para nosotros es más cercano a “desvergonzado” y para ellos más a “negativo, desconfiado de los otros”). Como sea, no se que tan extendido/asimilado esté el término americano en nuestra cultura, por ende es importante que haga la aclaración para evitar malas interpretaciones del texto.

Tags: , , , , , , ,