El abuso en el consumo de este producto puede dañar tu salud.

Posted in Colaboradores, English Posts, Personal, Tlacaélel on February 2nd, 2010 at 0:44 by Tlacaélel
  
I was reviewing the last post when I became aware of some sarcastic phrases I used without even thinking very much about them. The discovery of those pieces of nasty humor, let me thinking of how ironic life is. Sarcasm is, sometimes, as funny as cancer. Furthermore, it has the virtue of transforming any man or woman into an smartass (I’ve been told). Yet, it is a powerful defensive weapon (only verbally…you still receive beatings) and a very exploited resource in the modern world (ok, ok, just on comedy). In any case, what I’ve seen is that I don’t have very much control of my sarcastic gene. In fact, I never intend to be sarcastic while writing, it just comes out. The same happens in conversations. Most times I just come as rude. Some other times I say something laughable but, on some occasions, sarcasm backfires.

Well then, once again it’s time to hear one of those tasteless stories of my youngster days, just to exemplify what I say. I remember one day we were talking nonsense (what a shock!), when we got to the subject of female attraction; yet another area where I suck. When asked about my prowess in seduction I opened my mouth (as always, without thinking) to express some sarcastic phrase. Of course, non of my words were to be taken literally. It was my very personal way of saying that I sucked very bad. It was something like: “yes, I’m going to have at least one woman of each continent…”. Suddenly my brain realized that the quantity of women in Antarctica was very limited, so I completed: “…and a penguin.” As you heard it, I said that.

I knew it from the moment it flew out of my mouth. I was pretty fucked up. There was no way of taking it back, and the “I’m being sarcastic” defense was just a foolish attempt to amend a situation that was already out of my hands. From that day on I was reminded, every single day, of the “having sex with penguins” thing. The worst part of it is that I use a Linux distribution as my only operating system…in fact, almost everyone in school used a Linux distribution on a daily basis. You get it, don’t you?

I couldn’t even power on school computers without the “don’t let him see Tux!” jokes. Soon I became psychologically impaired to use any penguin reference for whatever reason, since my dear friends always found new clever ways of reminding me of my, very unfortunate, lapsus on the sight of any of such depictions. Sadly, that included wallpapers and Internet avatars. From then on, my Linux box has always lacked of penguins. I didn’t have the heart to delete my collection of Tux images, so I just burned it on a CD and hid it somewhere in my room. I couldn’t risk being seen with penguin images in my USB stick, either. The worst thing is that the whole issue made me feel like a pedophile hiding his collection of child porn. On those bleak times I usually stayed awake at nights wondering “how can I be such an idiot?”…wait a minute, I think I might still live on those times! In any case, that’s one of the dangers of sarcasm. If you don’t use it properly it can come back for you in ways you never imagined.

And that’s not the last time it happened. There are times when some phrases I say come like sarcasm when definitely not intended. Once I was talking with a colleague about the bomb of Hiroshima and he said something like “…Japanese people survived the bomb”. In that instant my brain recalled the very well known urban legend of “cockroaches can survive atomic explosions”, so I said (again, without thinking) “yes, like cockroaches”. For some reason everyone understood I said (in a despective way) “the Japanese are like cockroaches”. Well, I didn’t, I just repeated what I had just recalled…still I was labeled as rude and racist. The truth is that I don’t have anything against Japanese people, in fact I can safely assure that I’m a moderate consumer of their culture*…well, maybe just whale hunting and their censored porn, but surely I am not the only one with those issues.

After the previous stories the question arises, is being sarcastic a good thing? I can tell you it really doesn’t matter while you remember the golden rule: be prepared for the consequences. This includes hatred and killing attempts. Oh, and social death too. At times people can’t tell if I’m sarcastic or just cynic. At times I can’t, either. We all agree on one thing, tough, I really can be such an asshole…but most of the times I’m just an idiot.

Ok, that’s all for today folks. Remember, reading this blog can decrease brain activity by ten percent. Still, people tell me I offer a great service for procrastinators around the globe. Keep it up, you are doing a great job and there is still a lot of work to do (literally). Thanks for reading and good bye.

*Note: Well, at least the pop culture that they sell to the world…and some (not much) Japanese history.

Estaba revisando el último post cuando me percaté de algunas frases sarcásticas que utilicé sin pensar antes de escribirlas. El descubrimiento de esos pequeños fragmentos de humor negro, me hicieron reflexionar en lo irónica que puede ser la vida. El sarcasmo es, en ocasiones, tan divertido como el cancer. Tiene la virtud de transformar a cualquier hombre o mujer en un patán (me han dicho). A pesar de ello, es un arma de defensa poderosa (aunque solo verbal…no detiene las palizas) y un recurso muy explotado en el mundo moderno (bueno, bueno, por los comediantes). En cualquier caso, lo que he visto es que yo no tengo mucho control sobre mi sarcasmo. De hecho, generalmente no intento ser sarcástico a la hora de escribir, solo surge mientras lo hago. Lo mismo ocurre en conversaciones. La mayoría de las veces el asunto termina con las personas considerandome una criatura descortés. Otras veces digo algo por lo que muchos rien; sin embargo, existen ocasiones en las cuales el sarcasmo se revierte y transforma en mi propio verdugo.

En fin, una vez mas ha llegado la hora de relatar una de esas historias de mal gusto de mi juventud, solo para ejemplificar lo que digo. Recuerdo que alguna vez me encontraba hablando estupideces con la banda (algo completamente inesperado), cuando llegamos al tema de la atracción femenina; si, otra de las áreas donde doy asco. Cuando fui interrogado sobre mi habilidad en el mundo de la seducción mi cerebro decidió abrir mi boca, sin mucha reflexión, para soltar una frase sarcástica. Mis palabras no eran para ser tomadas literalmente; era una frase exagerada para lograr el efecto irónico. Dije algo como: “si, voy a tener, por lo menos, a una mujer de cada continente…”. En se instante, al buen cerebro se le ocurrió sacar su atlas para corroborar que en la Antartida no hay muchas mujeres que digamos, lo que finalmente me llevó a complementar lo anterior, casi de inmediato, diciendo: “… y un pingüino”. Si, así como lo escucharon dentro de sus cabezas. Eso dije.

Lo supe en el momento que salió de mi boca. Me jodí yo solo. No había forma de borrarlo, y la defensa de “estaba siendo sarcástico” solo fue un intento desesperado por contener una situación que ya se me había escapado de las manos. A partir de ese día me fue recordado, diariamente, el asunto de “tener sexo con pingüinos”. La peor parte, es que yo uso una distribución de Linux como mi único sistema operativo…de hecho, la mayoría de mis compañeros de la escuela usaba una distribución de Linux de manera rutinaria. Para quienes no entienden la importancia de este hecho, he aquí la mascota del sistema operativo amado por todos aquellos que no son Steve Ballmer.

No podía ni siquiera prender una computadora en la escuela sin el famoso chiste de “¡no lo dejen excitarse con el pingüino!”. Pronto me vi psicologicamente impedido para utilizar cualquier referencia a pingüinos en ningun lado, ya que mis queridos amigos siempre encontraban nuevas y creativas formas de recordar mi desafortunado lapsus. Tristemente, eso incluyó el uso de wallpapers y avatares de Internet. Desde esos tiempos, mi computadora ha carecido de pingüinos. No tuve el valor de borrar mi colección de imagenes de Tux, por lo cual solo las copie a un CD y lo escondí en algun lugar de mi casa. No podía ni siquiera arriesgarme a llevar imagenes de pingüinos en la USB. Por meses me sentí como un pedófilo escondiendo su colección de pornografía infantil (a ver si esta frase no atrae spam ni pervertidos). En esos tiempos oscuros era comun que me quedara despierto en las noches preguntandome “¿cómo puedo ser tan idiota?”…un momento, ¡esos tiempos no se han ido! En todo caso, ese es uno de los peligros del sarcasmo. Si no se usa adecuadamente, puede revertirse en formas inimaginables.

Y esa no fue ni será la última vez que encuentre alguna situación parecida. Mi personalidad es tal, que incluso hay veces en las que algunas frases que digo parecen ser sarcásticas cuando en realidad no pretendo que sean. Una vez estaba hablando con un colega sobre la bomba que estalló sobre Hiroshima, y el mencionó que “bla bla bla…los japoneses sobrevivieron a la bomba”. Nuevamente, mi cerebro se fue a la sección de datos inutiles solo para recordar esa leyenda urbana que reza “las cucarachas sobreviven a las explosiones nucleares”, lo que me llevo a expresar: “si, como las cucarachas”. Por alguna razón, todos entendieron que dije (de forma despectiva) “los japoneses son como cucarachas”. En realidad no intentaba decir eso, solo repetí lo que acababa de recordar…aún así ese día fui etiquetado como descortés y racista. La verdad es que no tengo nada contra el pueblo Japonés, de hecho puedo asegurar que soy un consumidor moderado de su cultura*…bueno, si tengo algo contra la caza de ballenas y la pornografía censurada, pero seguramente no soy el único que tiene problemas con ambos.

Despues de haber relatado estas historias la pregunta que queda sería, ¿es bueno ser sarcástico? En mi experiencia puedo decir que eso no importa mucho, lo único importante es recordar la regla de oro en el negocio: preparate para las consecuencias. Esto incluye odio e intentos de asesinato. A, y tambien muerte social. Hay ocasiones en las cuales la gente no sabe si soy sarcástico o solo cínico. Hay veces que ni yo lo se. En lo único que todos concordamos es que puedo ser un verdadero desgraciado…aunque la mayoría de las veces soy solo un idiota.

En fin, eso es todo por hoy. Recuerden, leer este blog puede ir en detrimento de la actividad cerebral de los lectores. Independientemente de ello, las personas me dicen que ofrezco un buen servicio para todos aquellos que, en lugar de hacer trabajo pendiente, se ponen a leer posts en blogs inutiles. Sigan así, hacen un excelente trabajo…y aun tienen mucho más por hacer (literalmente). Gracias por visitar el sitio y bueno, ahí despues.

*Nota: Al menos la cultura pop que le venden al mundo…y algo (no mucho) de Historia japonesa.

Tags:

Ich bin ein nerd!

Posted in Colaboradores, English Posts, Reseñas, Tlacaélel on January 30th, 2010 at 23:34 by Tlacaélel
  
Today I will review a british sitcom called “The IT Crowd”. As expected, I liked it from the first moment. Why? Read the title! Yes, it’s about some group of nerdy fellows with very low social skills but good technical knowledge of computers. As you may or not know, that exact phrase could be the used to describe my profession. So, before any further attempt to convince you to watch or to stay away from this show, I have to warn you: I’m, by no means, an objective viewer. I even understood most of the references in one of the main character’s shirts. Believe me when I tell you that not many people recognizes the “last” level of Pacman at one glance. I hate my life. Anyway, let’s just move on.

“The IT crowd” explores the lives of Roy and Moss, a pair of guys  in their early thirties (described as “standard nerds” on the first chapter) working on the IT department of a big, mysterious, enterprise. Their main duty is just to attend support calls from computer users in other departments (being a recurring problem that, apparently, most can’t even plug in their equipments). To put IT in order, the company’s CEO assigns them a new head department: a young woman called Jen who knows nothing about computers. From here, every second is pure gold.

Where do I start. This shows uses every single form of humor known to man. Well, maybe I’m exaggerating. It uses every single form of humor known to nerds! (which narrows it a lot). It has obscure references to geek culture, a whole lot of sarcastic humor, awkward social situations, random nonsense, satire and heaps of black and ironic humor, ranging from misogynistic and gay jokes to, for god’s sake, prostitution jokes! Yes, you heard me. The first chapter ends with a prostitution joke. And its mind-blowing. Call me simple, but I love it. Actually, I don’t know how to stop loving it. Every chapter hits me every single second.

It has it’s problems, though. Personally I didn’t like very much some of the changes in the second season, mainly those which involve the death of a certain character. Furthermore some of their, for instance, video game references are very…how can I describe it…meh. Sometimes I feel that some dialogs are forced in just to keep the nerdish face of the show. For example, in one chapter we see Jen and Roy playing Guitar Hero. Some chapters go by without any of such references and then, out of nothing, we get to know a girl who owns every videogame console. The problem is that the entire situation comes like a reminder, something as “please, don’t forget this is a show about nerds”. I expect things to be a little more subtle. You don’t see me shouting in the streets “hey, look, I’m I nerd because I work with computers and I like videogames!” (common people are usually the ones who actually point it out, even before I start speaking), so I’m certainly not expecting the characters to shout that fact at me either. Nevertheless, I think the writers are making the most of the characters; specially Moss, who really excels at being the “weird guy” of the series.

For all said “The IT crowd” deserves a solid 4 stars, but since I’m very, very, very, very simple minded (very) and I like ironic jokes, I must at least give it a 4.5.

I really love this show.

Hoy voy a hacer la reseña de un sitcom británico llamado “The IT Crowd”. Como era de esperarse, me gustó desde el primer momento que lo vi. ¿Por qué? ¡Lean el título! Si, es sobre un grupo de simios (humanos) muy versados en cosas tecnologicas pero que carecen de habilidades sociales. Como pueden o no saber, esa frase exacta se puede usar para describir mi carrera. Es por esto que, antes de seguir intentando convencerlos de que vean o no ese programa, les advierto: en este caso no soy un espectador objetivo. Incluso, entiendo la mayoría de las referencias que se despliegan en las playeras de uno de los personajes. Creanme cuando les digo que no muchas personas reconocen en “último” nivel de Pacman a primera vista. Odio mi vida. En fin, a lo que sigue.

“The IT crowd” explora la vida de Roy y Moss, un par de tipos en sus treintas (descritos como “nerds estandar” en el primer capítulo) que trabajan en el área de soporte técnico de una enorme y misteriosa corporación. Su principal tarea es la de dar soporte a los usuarios de equipos de cómputo de otros departamentos (siendo un problema recurrente el que, aparentemente, muchos de ellos no pueden ni siquiera enchufar sus computadoras…sin albur). Para aumentar su productividad, el CEO de la compañia les asigna un nuevo jefe de área: una joven mujer llamada Jen que no sabe absolutamente nada sobre computadoras. A partir de aquí, cada segundo es oro puro.

Por donde empiezo. Este programa utiliza cada forma de humor conocida por el hombre. No, exagero…¡utiliza cada forma de humor conocida por los nerds! (que son mas bien pocos ya que prácticamente no se reproducen). Tiene referencias oscuras a la cultura geek, mucho humor sarcástico, situaciones sociales incómodas, disparates aleatoreos, sátira y montañas de humor negro e irónico que va desde chistes misóginos o de homosexuales hasta , por amor de dios, ¡chistes de prostitutas! Si, me escucharon. El primer capítulo termina con un chiste de prostitución. Y es genial. Llamenme simple, pero lo amo. De hecho, no se como dejar de amarlo. Cada capítulo me hace reir instante a instante.

A pesar de todo, tiene sus problemas. Personalmente no me gustaron algunos de los cambios en la segunda temporada, principalmente los que tienen que ver con la muerte de cierto personaje recurrente en la serie. Ademas muchas de las referencias de, por decir, de videojuegos son…como describirlas…intrascendentes. Algunas veces siento como que los dialogos fueron forzados dentro del guión para mantener la esencia “nerdesca” del show. Por ejemplo, en un capítulo vemos a Jen y a Roy jugando Guitar Hero. Pasan un par de capítulos sin nada parecido y despues, de la nada, nos presentan a una chica que posee todas las consolas de videojuegos. El problema de esto es que parece un recordatorio. Algo como “por favor, no se olviden que este es un show sobre nerds”. Yo esperaría que las cosas fueran algo menos explícitas. Yo no voy por el mundo gritando “¡mirenme, soy un nerd porque trabajo con computadoras y me gustan los videojuegos!” (de hecho terceras personas son las que normalmente sacan el tema a colación, incluso antes de que yo comience a hablar). De la misma forma, no espero que los personajes lo hagan. De cualqueir manera, creo que los escritores están haciendo un buen trabajo con los personajes; especialmente con Moss, quien realmente sobresale siendo el “tipo raro” de la serie.

Por todo lo anterior, “The IT crowd” merece 4 estrellas; sin embargo, como soy muy, muy, muy, muy, muy simplón (muy) y me gustan los chistes irónicos, creo que debo darle al menos 4.5.

Amo este show.

Rating: ★★★★½

Tags:

“Por Eso No Tienes Novia”

Posted in Colaboradores on December 18th, 2009 at 14:00 by If

Ésa es una frase que no quisiera escuchar que le dijeran a uno y menos una chava. Bien, pues si, como pueden imaginárselo, me lo dijeron. Y si, me lo dijo una mujer, una amiga. No lo tomo a mal, es una buena persona. En fin, estaba platicando con Arturo y recordé una historia de una grave equivocación que me sucedió una vez y es la siguiente:

Resulta que alguna vez estaba chateando en ventanas diferentes con el zoquete de Arturo y con dicha chava a quien nombraré M (de mala experiencia número M, con M mayor a 7. O de Me lleva la fregada, como quieran velo). Así pues, transcurrían las pláticas con ambos cuando de repente ambas se centraron en sus respectivos celulares. El caso es que los dos me comentaron que no encontraban su celular; ella dijo algo como “no encuentro mi celular” y Arturo algo como “ni śe dónde está el celular”. Casos como ese son aptos para el típico chiste vulgar y, sí, lo hice. Vaya que lo hice. Fué donde Dios aprovechó para jugarme una broma. Tecleé en la ventana activa la siguiente frase:  “¿ya buscaste dentro de tu trasero?”. Éste chiste vulgar siempre va contestado de un caluroso insulto. Pasaron como 5 minutos sin el merecido insulto, hasta que lo recibí; reía yo un poco cuando leí el nick que antecedía a dicho insulto. Ahí fué cuando noté mi pequeño error que ¡me había equivocado de ventana! Se lo escribí a la chava. Carajo, después de tal metida de pata, trate de salvar la situación. Pero ya era tarde, muy muy muy muy tarde. Hubo una explicación de mi parte. Pero ¿cuál es la probabilidad de que haya dos conversaciones similares y uno se equivoque de ventana y dé el insulto a quien no debe? Si, pésima explicación… ¡A pesar de que era verdad! Como resultado, la chava no me ha vuelto a hablar. Aún no me ha eliminado de su lista pero no me habla. No la culpo.

Nadie sabía de ésta historia, hasta ayer que la recordé y la relaté a Arturo, se rió (mucho, mucho, mucho) y me sugirió que hiciera un post de ella. Bueno mientras pensaba en cómo redactarla, caí en cuenta de que hay otras anécdotas que me han sucedido, seguro que hay más o las habrá en el futuro, ya llegará el momento en que las recuerde y tal vez las cuente. Siempre puedo quedar más mal lo sé, mas debo aclarar que NO lo hago a propósito (aunque parezca) y que, lamentablemente, son reales.

Mientras leía el post de Lovesan, imaginé como respondería yo a la pregunta “¿con cuál te quedas?” yo hubiese respondido sin pensar mucho: “definitivamente me quedo con LA GATA”. “LA GATA” no “la gatita”. Tal vez no sea mucho pero, ahora veamos esta otra comparación. En caso de que hubiera notado que la chava bajó unos cuántos kilos, mientras Lovesan dijo “Es mi imaginación o es que estas más delgada?”; estoy casi seguro que yo hubiese preguntado: “Has estado vomitando mucho desde la última vez que te vi ¿verdad?”, lo que indudablemente hubiese originado el fin de la comunicación con la chava.

O como una vez, una chava me estaba contando de que la engañaba su novio con una fea, o algo así, entonces se me ocurrió hacerle la acuada observación: “A ver, por lo que me estás diciendo, me das a entender que no estás molesta por el hecho en sí de que tu novio te esté engañando, más bien estás molesta porque te engaña con una chava más fea que tu”. Maldita sea, según ella, ese comentario implica que le estoy diciendo que ella está fea (hecho del cuál, yo no tengo la culpa, más bien sus papás que se esmeraron en que fuese como es). Mas mi intención no era decirle fea a ella, sino que tomara en cuenta que la forma en que contó la historia no era para entender otra cosa. Resultado de la conversación, la chava no me ha vuelto a hablar.

En otra ocasión, se me salió decirle a una chava: “Ah, si, como la vez pasada que una chava se estaba quejando porque le dije fea”. Resulta que (según ella) a ella le hice el mismo comentario. Pero yo no lo recordaba.

Así que en cuanto al consejo del post de Lovesan: “ME DABA IGUAL, es la mejor postura que se puede tener cuando estas con una chica, es la parte difícil, pero tiene un poder inmenso”, considero que no es del todo cierto, no es difícil adoptar la postura de ‘Me da igual’, pero creo que sólo si sabes en qué situación y no en todo. Digamos que sabes controlar ese poder; en caso contrario es mejor evitarlo. Bueno, pero ese mono (Lovesan)es como el del comercial de “Perdón Luis” ese donde al final el mono sale con la hermana del amigo, pero aquí todo lo hace Lovesan… y todavía se besuquea con la hermana de su amigo (aunque hay otro mono que no se conforma con ligarse a la chava en cuestión ¡No! Se mete con las mamás de las chavas).

Hay ocasiones cuando casi casi orillan a uno a regarla. Por ejemplo, cuando hacen preguntas como: “Yo digo que no puedo ser tan tonta ¿o si?”. Eso me pasó cuando fuí a hacer una entrevista. Un tipo y una tipa comenzaron a platicar y creyeron que yo estaba incluido en su plática. Yo solo escuchaba. Cuando la chava hizo dicha pregunta. La presión era excesiva. Solo atiné a reirme. La tipa objetó que la estaba yo tachando de tonta. Seguí riendo.

Así que, no importa cuánto digan que no importa el tema de conversación que elijas que ellas son de mente abierta o algo parecido; su periodo menstrual, pornografía y su fealdad no son temas a tratar con una mujer, y menos cuando están en sus días. Mi intención no es ofender o hacer sentir mal a nadie o quedar mal (anque lo parezca), solo son cosas que a veces me pasan.

Maldita sea… “… tuvieron que hacer esta retrospectiva para darme cuenta de que se han estado burlando de mi todo este tiempo”, como dice Moe. Si ven la serie saben la frase completa y, al parecer, en éste caso aplica.

Moe

Sale, ahí luego.

Tags: , , , , , , ,

Las bellas y la bestia

Posted in English Posts, Personal, Tlacaélel on December 13th, 2009 at 0:11 by Tlacaélel
  
El otro día me contaron una anécdota bastante curiosa que ocurrió ahí por el Molino de Flores.

En el marco de la fiesta de muertos la administración de la ex-hacienda puso una ofrenda con motivos locales, alrededor de la cual se formo una suerte de festival cultural con música en vivo y toda la onda. Debido a ello, el municipio otorgó un permiso provisional a varios comerciantes de la zona para vender dentro de la hacienda, cosa que motivó la llegada de la élite local (la bola de políticos). Claro que no era de a gratis, era para hacerse promoción y mostrar como en el municipio “¡si se trabaja!”. Ante la llegada de los ilustres perezosos comenzó a fluir el alcohol a cuenta de la casa (hay que quedar bien con los jefes, dicen), cosa que alegró a muchos y puso ambiente de celebración. Cabe destacar que entre los asistentes de prestigio iba un cura con cierta importancia en la arquidiocesis local que, por supuesto, no pudo dejar de aceptar los tragos que tan ánimosamente le servían (y sin desembolsar del diezmo).

La fiesta transcurría y los tragos no cesaban. Más rápido tardaban en servirse que en desaparecer. No es, pues, de extrañar que el alcohol comenzara a calar el juicio del señor sacerdote. “¿Qué me están dando que sabe más rico que el vino de consagrar?”, escuchaban que decía. Muchos especulan (yo) que lo que disfrutaba el padre en su trago no era otra cosa sino el sabor del pecado. A medida que los gases tóxicos del vicio quemaban el pudor del clérigo, sus ojos cobraban movilidad…casi vida propia. Con cada muchacha joven y guapa que se cruzaba enfrente sus ojos rodaban sin control, siguiendola hasta que se perdía de vista. Beldad tras beldad, sus pupilas iban y venían a tal velocidad que su esclerótica ya sufría de irritación. Y ya no eran solo movimientos de lado a lado, tambien había de arriba a abajo y en diagonal. Ya ni siquiera tenían coordinación, se iban a lados distintos (lo menos, haciendo viscos). Era como un camaleón buscando moscas. En el rostro del cura se apreciaba la frustración del que no posee visión de rayos X (ni novia).

En la cumbre de la borrachera, y al pasar otra inocente cerca del padre, uno de sus acompañantes opinó “pues se ve bien, ¿o no padre?” a lo cual el padre respondió “no hijo, yo no se de eso” sin quitarle la mirada a la susodicha. Imagino que en su mente pensaba “pero con ella me educo” o algo parecido.

No puedo evitar suponer que el señor cura equivocó su oficio.

Last month I heard a very funny tale about a catholic priest. This may seem like a joke but no (there is no bar, no Jew rabbi and no Lutheran pastor). It’s a true story. It happened near Mexico City on the Molino de Flores national park.

As you may or may not know, in the 1st and 2nd days of November we mexicans celebrate the “Day of the Dead”. The objective of the celebration is, mainly, remember those who have left the world of the living. In nearly every home families build altars for the deceased, usually with food or drinks that their dead loved ones liked. It is also a common thing to hear about events organized by schools or government instances as part of the celebrations. Keeping on with tradition, the administration of the national park built an altar too this year.

In order to boost tourism in the area, a special permission was issued by the government between established merchants. Usually they just have permission to sell on a designated area just outside the park, but because of the celebration they were given the right to sell inside the park (on an area near the altar). Everyone was pretty happy with this, and soon the whole thing became some sort of cultural festival with music and such. Of course, there ain’t no such thing as a free lunch. This was pretty clear when a group of politicians came into the spotlight. Obviously they were reaping political benefits, promoting their “efforts” within the attendees and receiving the gratitude of the people (a.k.a. free food and free drinks).

The party was on, and alcohol started to flow. Between the VIPs was a catholic priest with some importance in the local archdiocese who was becoming very lively because of the free shots. It’s understandable: it was alcohol and it was free (at least for him). As time passed, alcohol started to cloud the mind of the aforementioned priest. Someone even heard him say “What are you giving me? It tastes great!”. I think that what he liked was the taste of sin. Sin always tastes good, specially if you are not supposed to be tasting it. Anyway, time kept passing and shots kept coming until everyone noticed that the poor priest had problems coordinating his eyes. He seemed like some sort of chamaleon but, instead of hunting for flies, he was hunting for young women! His eyeballs were moving out of control, in different directions and with different speeds. Beauty after beauty, his eyes moved so fast after the women that they were already sore and red. In his face you could see the frustration stare of the man without X-ray vision (or girlfriend).

In the peak of drunkenness and after watching the clergyman check out the rack of another innocent soul, one of his companions told him “she looks doable…doesn’t she, father?”. The priest responded “I don’t know, son, I’m an ignorant on those subjects”, still following the gal with his lascivious stare. I suppose that on the inside he was thinking “…but she surely can teach me one or two things” or something like that.

I think that priest picked up wrong his job.

Tags: