Siempre he sido así de imbécil
Posted in Colaboradores, Personal, Reflexiones, Tlacaélel on July 29th, 2010 at 6:17 by TlacaélelEl otro día hablando con un conocido, un chavo que apenas va a salir de preparatoria, surgió una plática imprevista sobre “sabores” (quiere estudiar para ser chef). El tipo dijo algo bien raro, literalmente “los gansitos eran diferentes cuando era chico, hace 6 años probabas un gansito y sabia mucho mejor que ahora”. A mi eso me dió mucha risa, y sin pensarlo dije “no manches estás bien chavo, según yo los gansitos sabian mejor hace 15 años”. Cuando me di cuenta de lo que dije ya era tarde, ya había escupido al cielo. Estoy bien pinche viejo.
Como ya se habrán dado cuenta, ésta cosa se ha empezado a convertir en el canal que mantiene al mundo informado de las crisis existenciales de los autores. La mía empezó cuando superé la edad de Eikichi en Great Teacher Onizuka (GTO). Cuando compré el primer tomo de ese manga, yo tenía apenas 18 años. Uno lo leía y se veían medio lejos los 22 años. Ahora que ya voy a la mitad de los 23, ya no se ni que pex. Es como el capítulo de los Simpson cuando Marge le pregunta a Homero, retóricamente, si se imaginaba la vida rutinaria y aburrida que llevan. Homero responde “no pensé que fuera a vivir tanto”. Pues así me está pareciendo. Cuando está uno chavo, te imaginas “cuando tenga 25 años voy a ser como Indiana Jones, pero en hombre”. Hoy que veo que Harrison Ford está a una segunda opinion de ser conectado a un respirador artificial, me invade el pánico (”¡noooooo!, hasta Indiana Jones terminará usando pañales”). Lo peor es que todos esos remakes, tan populares en ésta década, de peliculas de los ‘80 no ayudan a nadie. Nomas sirven para recordarle a uno que el señor Miyagui está muerto, que Rambo/Rocky es una deformidad con patas y que John Connor terminó por ser un perdedor en lugar de una leyenda. Lo peor es que el T-800 es hoy gobernador de California. Ahora, mata a sus enemigos con políticas derechistas. Solo falta un remake de “Volver al Futuro” para recordarnos que Marty McFly tiene parkinson y no puede ni ir a orinar sin estimularse involuntariamente.
En un afán de contrarrestar toda ésta carga y encontrar alguna suerte de equilibrio interno que me permita funcionar por los siguientes 6-7 años, me he puesto a pensar sobre lo que debo cambiar en mi vida. Los budistas predican que uno puede alejarse del sufrimiento y, eventualmente, liberarse del samsara mediante el ascetismo. Creo que se obtiene un resultado similar desechando toda empatía y eliminando cualquier esperanza o sueño. De hecho, debe ser exactamente igual. Parece una solución viable. Ni siquiera necesito llevar una vida ascética en estos tiempos. Con ponerme a trabajar en la industria (maquila) mexicana de software igual y logro convertirme en un objeto. La otra es dar el salto a asesino despiadado que no le importa nada (si, ni el dinero). Ambos son objetivos fáciles de lograr en México, aparentemente, y son caminos aceptables para despojarme de lo que me queda de humanidad (que no es tanto, la verdad). Pero no se, no me late tanto convertirme en una masa descerebrada (más). Al menos no aún.
If y yo, en un peculiar intercambio de correos discutiendo el tema, concordamos en que los cambios radicales siempre te distraen de nimiedades como esa. Entonces, le planteé a If la posibilidad de conseguir unas novias (en nuestro caso, eso es un cambio radical). Después de golpearnos mutuamente con chistes imbéciles tales como “pues donde las venden”, “quiero la mía sin catsup” o “seguro tú la quieres con mucho chile” (son conversaciones que conllevan un alto grado de madurez), me preguntó el chavo “¿pues cuál es tu plan?”. Pues el plan de siempre, no hacer nada y esperar que todo se arregle solo. Hasta el momento no ha fallado (aunque sigo esperando). Es como un amigo de la preparatoria decía: “yo nomas espero a que lleguen mis poderes”. Su argumento era que, si había justicia en el universo, iba a pasarle como en las películas orientadas a la juventud. En éstas, el perdedor siempre consigue poderes de algún tipo (no solo sobrenaturales) o consigue una novia por la que la mayoría de los hombres vendería a su familia entera. De hecho, casi siempre obtiene ambos (lo menos). Como sea, ese sigue siendo el plan.
Haciendo una reflexión final, todo está en mi cabeza. Ahora que lo pienso, creo que he tenido esa conversación desde siempre (con todo y los chistes imbéciles). Se que he escrito éste post varias veces, con diferentes palabras y bajo diferentes nombres. Se que los planes son parecidos y la estrategia es la misma. Siempre. Sin excepción. Tambien se que, eventualmente, terminaré por decir “pues ya, mueranse todos” y me evadiré con alguno de tantos recursos multimedia que existen en la actualidad. Cada vez más viejo pero igual de imbécil.
Pues ya, mueranse todos.